Cultura Nacionales

Leche por un tubo

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Escrito por Debate Plural

Jose del Castillo (D. Libre, 23-3-19)

Mi madre vendía diariamente en la casa la leche que llegaba en bidones desde la finca Alameda de mi padre, situada en el km 14 de la carretera Duarte. “Era una leche superior, que al transportarse en la cama de una camioneta Ford, el vaivén del viaje le formaba una espesa capa de mantequilla que cubría el tope del bidón. Que debía retirarse para poder vender la leche, amén de santiguarla para aligerarla”.

Así me describía Fefita su oficio circunstancial de lechera, al casarse con un abogado jovial y buenmozo, Francisco, el benjamín de los hermanos del Castillo Rodríguez-Objío, quien le dio amores desde muchachita. Cuya familia, como otras de San Carlos, poseía tierras en los alrededores de la capital dedicadas a la ganadería, que derivarían en desarrollo inmobiliario con la expansión posterior de la frontera urbana. Así, me crié becerro, “pegado a la teta de la vaca”.

Hitos de esa vocación láctea, en los 50, fueron la leche condensada Nestlé en laticas y la local Nueva Suiza, mezclada con cerveza malta o sobre galletas de soda. La Industrial Lechera de la San Martín con sus envases cilíndricos de vidrio grueso y ancha boca que viajaban en camiones repartidores tempraneros y la revolucionaria leche batida espumante con tope de canela espolvoreada en la Barra Payán. Y por supuesto, el “morir soñando” fruto de la aleación difícil de la leche con el jugo de china, cuyas moléculas traviesas se deslizaban entre trocitos de hielo refrescantes.

En la Feria de la Paz del 55/56 el pabellón de EEUU instaló una línea procesadora de leche pasteurizada con vasito de obsequio y una dispensadora de helados tastee-freez. Los viajes a ese país en los 60 me mostraron el valor concedido a este líquido en las cafeterías universitarias.

Entonces llegó Rica para quedarse al iniciar la segunda mitad de los 60, con un producto de excelente condición y mejor promoción, justo cuando me marchaba del país. Un exitoso emprendimiento nacional privado que mantiene el liderazgo.

En Chile, con un brebaje imbebible –formulación de leche en polvo mezclada con agua y harina de batata-, abandoné pronto mis hábitos lácteos y los troqué por apetecibles néctares de durazno, damasco y manzana, así como por jugos naturales de naranja y zanahoria en Naturista. Y claro, por ese néctar bíblico de la uva vivificante envejecido en toneles de robles nobles que se llama vino. Santificado por poetas golosos, como los dos Pablo contrarios: De Rokha y Neruda.

A mi retorno a la media ínsula traté y traté de reencontrarme con la leche primigenia como ingesta diaria, pero me fue imposible. Apenas presente en el “cortadito” del café expreso que nombramos “medio pollo”. Y sin dudas, mutada en la amplia gama de quesos que son deleite de los dioses sibaritas. En el desayuno siempre los frescos crema o de hoja, mis favoritos o el blanco de freír horneado al punto dorado, con gotas de aceite de oliva y toque de especias. También en los helados que la emplean como base, los afamados ice cream. Luego vendría en forma de yogur, en consumo moderado antes de surgir la opción 0% libre de grasa. Al parecer el paréntesis chileno me había predispuesto orgánicamente hacia la leche o era intolerancia a la lactosa.

Con el arribo de Dos Pinos al país al principiar este siglo –cuyas instalaciones conocí en Costa Rica al iniciar los 90- y la llegada de la leche deslactosada y 0% grasa, mi actitud empezó a cambiar.

Hoy se puede otear el panorama de la oferta láctea en Dominicana, que tiende a definirse, al tiempo que lo complejiza la competencia. Tras décadas signadas por reclamos de los ganaderos en pos de protección frente a las importaciones masivas de leche en polvo, suero lácteo (derivado de la fabricación de quesos) y productos finales oriundos de países que mantienen subsidios a sus ganaderos. De procura de incentivos fiscales y créditos blandos, así como de pulseo con las procesadoras por mejorar el precio pagado en finca. De proyectos que quedaron en el camino como la Cooperativa Quisqueya (COQUEYA) de 1967 y el de PULEDOM (Pura Leche Dominicana) en La Vega dos décadas después, amparado en la ley 299 de Incentivo y Protección Industrial. O más reciente, sustentado en el desayuno escolar.

A la cabeza figura el Grupo Rica, que exporta a más de 20 naciones y mantiene una posición bien establecida con sus líneas de leche entera, descremada y sin lactosa Listamilk y La Vaquita, procesadas en UHT (Ultra High Temperature) y empacadas en cartón Tetra Brik y botellas PET. En versiones saborizadas, como Chocorica, también con fresa y vainilla. Yogures, ponche y leche evaporada. Desde 1986, el Consorcio Cítricos Dominicanos lidera el mercado de jugos de naranja y otras frutas, ampliada hoy la oferta con agua de coco de plantación propia. Sus actuales ejecutivos, los Brache Álvarez, ocupan roles de dirección en entidades como AIRD y CONEP.

En las góndolas de los súper figura Parmalat, franquicia cuyos productos fabrica Induveca, empresa del poderoso Grupo SID de las familias Bonetti, Armenteros, Vitienes, que produce y comercializa la más completa gama de bienes de consumo masivo. Enfatizándose su elaboración con “leche de alta calidad 100% de vacas dominicanas”. En versiones: entera, semidescremada, descremada (Dietalat), deslactosada (Zymil), así como en sabores para niños (chocolate, vainilla y avena). En adición, Induveca produce los néctares Santal (pera, melocotón, guayaba, mango, manzana, cereza), tras la adquisición en 2012 de la planta, marcas y distribución de Parmalat Dominicana por parte del Grupo SID.

Parmalat, una multinacional italiana que quebró en 2003, opera desde 2011 como subsidiaria del grupo francés Lactalis –reputado el mayor productor mundial de lácteos-, con presencia en Europa, América, Australia, China y Sudáfrica. Otras marcas de Lactalis, como Puleva y President, se comercializan en nuestros supermercados.

La multinacional suiza Nestlé produce en su planta de San Francisco, con leche comprada a ganaderos de la región (37 millones de litros en 2017), sus reputadas marcas de leche evaporada Carnation, condensada La Lechera, en polvo NIDO, así como las bebidas Impulso y Nesquik. En julio 2018 Nestlé Dominicana amplió su planta, que también exporta a Cuba y Haití.

La prestigiosa marca Dos Pinos, emblema en Costa Rica de la Cooperativa de Productores de Leche homónima, con fuerte presencia en Centroamérica, el Caribe y Venezuela, goza de gran aceptación entre el consumidor criollo por su calidad y variedad de opciones. Representada desde 2010 por Distribuidora Corripio, ha introducido fórmulas novedosas: deslactosada (Delactomy), descremada (In Line 0%), fortificada con Omega 3 (Cardilac). Asimismo leche mezclada con avena, vainilla, choco y fresa. Dos Pinos manufactura en Costa Rica leche en polvo, yogures, quesos, helados, jugos y tés.

El Grupo Lácteo del Caribe (Gruplac), con planta en el Parque Industrial Duarte, ya elabora en el país jugos de naranja y néctares de pera, manzana, melocotón y mixtos marca Dos Pinos. Avanzada de un potencial lanzamiento lácteo.

Milex, líder en el mercado local de leche en polvo con presencia desde 1954 distribuida por el Grupo Mejía Arcalá –que ha sumado a sus líneas los quesos Michel elaborados por MilkAgro-, ha introducido la leche líquida UHT (entera, descremada y semidescremada) envasada en Alemania e Inglaterra, a precios competitivos. Marca de ARLA, fundada en 1881 en Dinamarca e integrada como cooperativa por 13,400 granjeros que la hacen la mayor de Escandinavia, ésta opera en más de 100 mercados, con otros productos como la afamada mantequilla Lurpak y los quesos Arla, Apetina y Castello.

De su lado La Fabril de Santiago comercializa Leche Pura, identificada como “producto de USA-RD CAFTA”, antes importada por Global Brands desde Puerto Rico. Asimismo Industria Lechera de Puerto Rico envasa Kanny en las 3 modalidades básicas para IMEKO Dominicana en Santiago.

Bravo, una cadena de supermercados en expansión dinámica que se caracteriza “por vender barato” con audaces ofertas, ha lanzado al mercado su propia marca de leche B (Bravo), fabricada por Industrias Lácteas Asturianas SA (ILSA). Una multinacional española cuya historia es todo un relato de éxitos que factura unos 700 millones de euros, productora de los quesos Reny Picot, con plantas en México, EEUU, Francia y Polonia. Como antecedente, Bravo produce en Santo Domingo y en Santiago quesos frescos (crema, de freír, mozzarella, requesón), mantequilla, yogures y leche fresca, procesando leche grado A de ganaderos locales.

Las novedades más recientes en el mercado de lácteos las protagoniza la Asociación de Ganaderos de Monte Plata (AGAMPTA), con el lanzamiento de su marca Monte Leche que se puede adquirir en los supermercados del Grupo Ramos en versiones entera y descremada, con presentación impecable en empaque Tetra Brik, a un precio atractivo y calidad destacable. En paralelo, CCN ha colocado en su cadena Nacional y Jumbo, la marca Líder –de portafolio propio- en leche entera 3% de grasa, fabricada por AGAMPTA, con perfil similar, enriquecida con vitaminas A y D. En tanto para la red de Plaza Lama AGAMPTA produce Gold Selects Leche Entera, con precio promocional. Tres en base apenas empezando la serie del ‘19.

La planta, inaugurada en julio 2017, está vinculada a la visita sorpresa 54 y es beneficiaria de préstamo FEDA. Suple unas 200 mil raciones diarias al desayuno escolar, conforme su presidente Dr. Pablo Contreras, opera bajo modalidad asociativa e involucra a unos 120 ganaderos.

Al parecer, tendremos en los canales de comercialización, leche “por un tubo”. Mientras, el buen amigo ganadero Ángel Lamadrid, de Rancho España, nos espera en la Feria Agropecuaria Nacional 2019 que arranca este fin de semana. Allá nos vemos. ¡Joder!

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