Cultura Libros

Reseña de los libros Sapiens: de Animales a Dioses, Homo Deus breve historia del mañana y 21 lecciones para el siglo XXI. De Yuval Noah Harari (1)

Yuval Noah Harari, nació en Jerusalén, (Kiryat Atta, 24 de febrero de 1976) es un historiador y escritor israelí, profesor en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Entre sus obras se encuentran Sapiens: De animales a dioses, Homo Deus: Breve historia del mañana y 21 lecciones para el siglo XXI.

De la mano de uno de los historiadores más interesantes de la actualidad, he aquí la fascinante interpretación de Yuval Noah Harari sobre la historia de la humanidad. Bestseller  internacional, este libro explora las formas en que la biología y la historia nos han definido y han mejorado nuestra comprensión de lo que significa ser «humano».

En un tono llano y ameno, Sapiens recorre la historia de la humanidad de un modo muy diferente a como lo haría cualquier manual de historia (fechas, guerras y todo eso a lo que tan acostumbrados nos tiene la enseñanza típica de esta materia); lo que hace el autor es trazar una línea que conecta diferentes etapas en la trayectoria de la evolución, física y social, que ha convertido al tranquilo —¿y feliz?— cazador-recolector en un ser humano moderno, a menudo poco tranquilo y, quizás, también algo menos feliz.

La revolución cognitiva

Revolución de la inteligencia. A diferencia de las dos grandes revoluciones anteriores, ésta nueva revolución estará centrada en el ser humano. Lo importante en el futuro será el cerebro de cada humano. Hemos pasado del capital físico/financiero al humano. Vemos que la gran invención es la Internet y las computadoras personales. La Internet representa una autopista de información que transforma las formas de trabajo del hombre y la mujer, en su capacidad para comunicarse entre otros. De modo que todos debemos recibir una educación continua y reflexible que nos permita adaptarnos a los tiempos cambiantes por venir.

Revolución agrícola: Convirtió y desplazó el objetivo de vida que gobernaba a los primeros Homo Sapiens Sapiens habitantes de la Tierra hace 40.000años. Sabemos que su supervivencia dependía de la caza y pesca. con la gran invención de la agricultura se produjeron comunidades cada vez más pobladas y sus vidas ya no dependía de la suerte en la búsqueda y captura de los alimentos, sino del sembradío y domesticación de animales y plantas de trigo, maíz y papa.

Revolución Científica: Del feudalismo de la revolución agrícola se pasa al capitalismo de la revolución industrial, a consecuencia de la invención de las máquinas de vapor, imprenta que reproducía muchas copias de la biblia, libros de Aristóteles. Biología, química y astronomía. La supervivencia del Hombre no dependía de la tierra (capital físico) sino del dinero (capital financiero). Con el dinero podían comprar máquinas y pagar a sus empleados. Es por esto que ellos debían leer y escribir para redactar textos antiguos y reproducirlos.

  Con esta revolución  se produjeron nuevos conocimientos teóricos y desarrollos tecnológicos. Ejemplo: Máquina sumadora, el cálculo infinitesimal, la regla de cálculo, los logaritmos, el microscopio, el termómetro, la navegación de ultramar, elementos químicos y tabla periódica, el barómetro, vacunas  entre otros.

 Con la expansión de las ciudades y el progreso de la agricultura y la ganadería, se fundamentan los principios de propiedad e intercambio en los mercados.  Así surge el sistema numérico, generalmente eran rayas que indicaban cantidades, que facilitó la administración de lo que se tiene y de lo que se quiere.

  Más tarde los números evolucionaron y dan origen a la escritura. La escritura más antigua es la cuneiforme (del latín «forma de cuñas», debido a su diseño) en Mesopotamia.

El autor habla del impacto —negativo; no ha habido evolución humana positiva en este aspecto— del Homo sapiens en sus congéneres, en otros animales y en su entorno en general. Dejando a un lado la elevada tasa de mortalidad por causas tan comunes o espeluznantes como, quizás, ser devorado por algún otro bicho depredador o sufrir cualquier enfermedad sin importancia que en aquella época lo enviaba a uno irremisiblemente a la tumba, al principio todo parecía ir bastante bien: uno nacía, comía cuando podía, crecía y se apareaba mientras su estado se lo permitía. Con suerte se completaba este ciclo. Puede que su vida fuera breve, pero, en resumidas cuentas, todas sus preocupaciones consistían en seguir vivo. Uno era perfectamente libre de dedicar el tiempo que le sobrara tras asegurarse la supervivencia, a tumbarse por ahí, si le daba la gana, o a disfrutar del tiempo con los suyos, más propio de un ser que aún no había perdido el fuerte sentimiento de comunidad del que las últimas décadas de la vida moderna nos ha despojado.

Nadie tenía hipotecas, jefes déspotas o estrés. Nadie corría de aquí para allá como pollo sin cabeza, malvendiendo su vida por un dinero que no sirve más que para perpetuar ad infinitum ese sinsentido de existencia. Pobre Homo sapiens. Él, que tan contento se arremangó para cuidar de su huerto y sus animales, pensando que aquello de no andar persiguiendo mamuts era el no va más del progreso, se dio cuenta un buen día… ¿o quizás nunca llegara a hacerlo?— de que se había convertido en un esclavo del trabajo. ¡Oh, despiadada revolución agrícola! ¿Por qué nos hiciste esto?

La cosa empezó a desmandarse más o menos por aquella época; los sapiens, pobres de nosotros, habíamos ido un paso más allá que los otros animales, y la misma capacidad de desarrollar un lenguaje que posibilitara comunicar ideas complejas nos permitió lidiar con el pensamiento abstracto, cosa esta muy útil para algunos menesteres y muy propia también de nuestra especie, ya que hizo posible que el ser humano se convirtiera en algo completamente diferente a cualquier otro ser de este planeta. Tras esto llegaron religiones o naciones, por ejemplo, capaces de movilizar a grupos ingentes de personas que ni siquiera se conocían y hacerlos trabajar juntos por el bien de algo que no existía más allá de su imaginario. Llegó también el dinero, gran portador de dichas para el género humano donde los haya, que carecería de valor si no fuera por todos asumido que realmente lo tiene, y, con él, la codicia desmedida, la creación de imperios y, más tarde, el capitalismo y este consumismo nuestro tan ecológico que a punto está de destruir el único planeta que tenemos, junto con todas las especies que tienen la desdicha de compartirlo con nosotros. En nuestras manos está cambiar el rumbo de los acontecimientos. Ahora la cuestión es: ¿seremos capaces de aprovechar los conocimientos que hemos acumulado tras tantos años de aprendizaje, y la tecnología que ha resultado de ello, en beneficio de todos? Nadie lo sabe, por ahora, pero el autor ha publicado ya un segundo libro sobre el que pueda ser el próximo paso en la evolución del ser humano y su relación con la ciencia: Homo deus.

Hace 70.000 años al menos seis especies de humanos habitaban la Tierra. Hoy solo queda una, la nuestra: Homo Sapiens. ¿Cómo logró nuestra especie imponerse en la lucha por la existencia? ¿Por qué nuestros ancestros recolectores se unieron para crear ciudades y reinos? ¿Cómo llegamos a creer en dioses, en naciones o en los derechos humanos; a confiar en el dinero, en los libros o en las leyes? ¿Cómo acabamos sometidos a la burocracia, a los horarios y al consumismo? ¿Y cómo será el mundo en los milenios venideros?

En Sapiens, Yuval Noah Harari traza una breve historia de la humanidad, desde los primeros humanos que caminaron sobre la Tierra hasta los radicales y a veces devastadores avances de las tres grandes revoluciones que nuestra especie ha protagonizado: la cognitiva, la agrícola y la científica. A partir de hallazgos de disciplinas tan diversas como la biología, la antropología o la economía, Harari explora cómo las grandes corrientes de la historia han modelado nuestra sociedad, los animales y las plantas que nos rodean e incluso nuestras personalidades. ¿Hemos ganado en felicidad a medida que ha avanzado la historia? ¿Seremos capaces de liberar alguna vez nuestra conducta de la herencia del pasado? ¿Podemos hacer algo para influir en los siglos futuros?

Hace 100.000 años al menos seis especies de humanos habitaban la Tierra. Hoy solo queda una, la nuestra: Homo sapiens. ¿Cómo logró nuestra especie imponerse en la lucha por la existencia? ¿Por qué nuestros ancestros recolectores se unieron para crear ciudades y reinos? ¿Cómo llegamos a creer en dioses, en naciones o en los derechos humanos; a confiar en el dinero, en los libros o en las leyes? ¿Cómo acabamos sometidos a la burocracia, a los horarios y al consumismo? ¿Y cómo será el mundo en los milenios venideros? En De animales a dioses Yuval Noah Harari traza una breve historia de la humanidad, desde los primeros humanos que caminaron sobre la Tierra hasta los radicales y a veces devastadores avances de las tres grandes revoluciones que nuestra especie ha protagonizado: la cognitiva, la agrícola y la científica. A partir de hallazgos de disciplinas tan diversas como la biología, la antropología, la paleontología o la economía, Harari explora cómo las grandes corrientes de la historia han modelado nuestra sociedad, los animales y las plantas que nos rodean e incluso nuestras personalidades. ¿Hemos ganado en felicidad a medida que ha avanzado la historia? ¿Seremos capaces de liberar alguna vez nuestra conducta de la herencia del pasado? ¿Podemos hacer algo para influir en los siglos futuros?  Audaz, ambicioso.

A partir de hallazgos de disciplinas tan diversas como la biología, la antropología, la paleontología o la economía, Harari explora cómo las grandes corrientes de la historia han modelado nuestra sociedad, los animales y las plantas que nos rodean e incluso nuestras personalidades. ¿Hemos ganado en felicidad a medida que ha avanzado la historia? ¿Seremos capaces de liberar alguna vez nuestra conducta de la herencia del pasado?

¿Podemos hacer algo para influir en los siglos futuros? Audaz, ambicioso y provocador, este libro cuestiona todo lo que creíamos saber sobre el ser humano: nuestros orígenes, nuestras ideas, nuestras acciones, nuestro poder… y nuestro futuro.

Acerca del autor

Frank A. Peña Valdes

Profesor adjunto Escuela de Psicología, Facultad de Humanidades y Escuela de Orientación Educativa, Facultad de Ciencias de la Educación Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD. Licenciatura en Psicología, Maestría en Metodología de la Investigación Científica. Especialidad en Psicología del Desarrollo, Maestría en Desarrollo Humano, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Postgrado en Educación Superior, Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Estudios Doctorales en Psicología Social, Universidad Central de Madrid (UCM).

Dejar un comentario

/* ]]> */