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Embajadora EU en República Dominicana anda por todas partes como alma insepulta

Escrito por Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

La flamante diplomática norteamericana Robin Bernstein vino a la República Dominicana con una estrategia publicitaria bien definida, con el propósito de mostrar a los distintos sectores sociales del país una presencia permanente y continua en la vida ciudadana activa.

En esta virtud, viene penetrando en los intersticios y recovecos íntimos de la sociedad dominicana, seguramente asesorada por sus consejeros, allegados y directivos de USAID y las distintas agencias de inteligencia que están al servicio de la embajada norteamericana.

La distinguida diplomática al parecer interpreta que la vida diplomática se trata de opinar, felicitar, abrazar a funcionarios, acercarse a comunidades e instituciones con el fin de exhibir presencia permanente y mostrar al gran público que EU tiene interés y atención especial en todos los problemas que existen en los más recónditos rincones del país.

Algo así como hacer visible y demostrar un “amor piadoso”, un “amor infinito” y paterno por nuestro país que ha sido tres veces invadido y agredido durante el siglo XX por EU; y varias veces haber soportado agresiones, humillaciones e intentos de ocupación territorial en Isla Saona (2011), Monte Plata (2009) y Municipio de Enriquillo, en la Provincia de Barahona; y otros proyectos y contratos con el Poder Ejecutivo para instalar una base militar mediante un acuerdo espúreo que fuera firmado por la Presidencia de la República  y que fuera luego anulado por el Tribunal Constitucional en agosto 2015, tal como referiremos más abajo.

Se trata de mostrar una presencia pública activa y solidaria, con un don de ubicuidad y una capacidad efectiva de observación de nuestras realidades económicas y sociales; es decir, exhibir un “liderazgo” aparentemente humilde, extraordinario y permanente en distintos sectores de la sociedad dominicana, con afanosas propuestas caritativas.

Pero del dicho al hecho hay un gran trecho, según el argot popular dominicano.

Con una caja de sonrisas en las manos,  el poder imperial trata de hacerse una figura aceptable y graciosa a los ojos del pueblo dominicano; pero en verdad, en el fondo se trata de una estrategia de recuperación con directrices y alcances comunicacionales notorios que le permitan a los EU expresar lo siguiente: “yo estoy aquí”; “yo soy un poder sempiterno”; “yo soy un poder protector” de los derechos humanos; “yo soy un espíritu patriótico y solidario”, en fin, “yo tengo presencia histórica” en la sociedad dominicana y necesito hacerme querer por el pueblo.

El común de la gente no puede llegar a verlo de esa manera, pero es cierto que esta estrategia persigue algo profundo que es asegurar la dominación política, la imagen imperial y fortalecer los “mecanismos hegemónicos” de control, esto es, la imagen imperialista hegemónica, el protagonismo supremacista de la potencia EU en un medio empobrecido, como República Dominicana;  y persiguiendo la irradiación de la fuerza militar en América Latina, el Caribe y República Dominicana para resguardar su influencia y sus intereses en nuestro país.

Todo esto va dentro del afán de recuperar el continente latinoamericano y las islas del Caribe; acompañado todo ello con el propósito de contrarrestar la temible presencia del gigante asiático; y de despertar un sentido de admiración hacia los verdugos del norte.

Y de este modo contrarrestar la influencia de China Continental en nuestro país y en Haití, relaciones diplomáticas con China que son recientes y que causaron hondo escozor en las empresas multinacionales norteamericanas que hoy explotan inmisericordemente los patrimonios y riquezas del país y destrozan nuestros mercados, nuestros territorios y comunidades y el alma de nuestra población juvenil.

La ambición sobre los territorios y riquezas de nuestra República Dominicana por parte de los EU con el fin de establecer bases militares merece un capítulo especial ya que tales fines tienen una accidentada y recurrente historia, pero eso no impide que más adelante toquemos el tema.

Todo el accionar publicitario y comunicacional de la representante diplomática Robin Bernstein es producto de la colaboración de organismos de penetración e inteligencia, que continuamente ofrecen manzanas envenenadas y capsulas del “buen vivir”. Aquí entra la entidad denominada USAID, que  influye y busca y persigue atrapar el alma de los dominicanos, desarrollando una ideología aparentemente neutra que busca hacer olvidar a la población que República Dominicana ha sido intervenida tres veces (1903, 1916, 1965), durante el siglo XX, imponiendo el crimen, el genocidio y la barbarie; imponiendo el modelo capitalista neoliberal, en todos los elementos de la economía; imponiendo la humillación y sumisión de los pobladores, de las comunidades; el saqueo de las riquezas naturales, el dominio ideológico total y propiciando el vaciamiento de la conciencia histórica de los dominicanos, mediante la formación de núcleos juveniles, comunidades barriales, municipalidades y endoctrinando mediante ONGS adictas al dinero, a grupos de mujeres pequeño empresarias, escuelas de la niñez, escuelas privatizadas, cursos y actividades pedagógicas para enseñarnos practicas humanas benignas y mediatizadoras para la conciencia de los y las adolescentes, financiando iglesias barriales, escuelas comunales y prácticas comunicacionales en los barrios y campos, intentando penetración ideológica para mantener  adormecida el alma profunda  y reposando en la caverna de Platón, para engañarnos con decenas de telenovelas coloridas y superficiales y con dibujos animados para niños y niñas, como técnicas psicológicas para enseñar a practicar la violencia y el individualismo.

Un papel cavernario y servilista lo desempeñan las ONGS en nuestros países. Sus programas de trabajo son aparentemente ingenuos, pero ellas representan comitentes del pensamiento único, enemigas de la pluralidad, intolerantes de la multiplicidad ideología; ONGS que borran las posibilidades del pensamiento crítico, multicentrico y filosóficamente insaboro, incoloro e inodoro.

EU pugna constantemente por hacer olvidar la última intervención norteamericana, la de 1965, en la cual utilizó justificaciones inicuas, para perpetrar dicho crimen: la guerra psicológica, la guerra religiosa e ideológica; el esfuerzo para la inversión de la conciencia de los dominicanos, en orden a que los ciudadanos permanezcan “tranquilos”, en estado  inerme y exánime de neocolonialismo espiritual y situación de colonización mental activa en favor del poder imperial EU.  

Todo con el fin estratégico de que el pueblo dominicano acepte como cosa natural el establecimiento de bases militares; la ocupación de territorios, la multiplicación de miles de iglesias y religiones, el fetichismo de la mercancía y del salario, la postura de genuflexión de gobiernos lacayos y bastardos; la creación de colaboracionistas orgánicos, traidores del ideal de una nación soberana, libre e independiente; enemigos de la autodeterminación de los pueblos y de la liberación de la esclavitud espiritual y material que permanentemente imponen los EU en contra del derecho internacional, de los instrumentos internacionales, de la carta de la OEA, la carta de la ONU y los principios de soberanía, integridad jurídica, integridad territorial y la Constitución de la República.

Durante los siglos XIX y XX en República Dominicana hemos tenido gobiernos arrodillados, que llegan al poder mediante los partidos tradicionales colaboracionistas, que utilizan el mecanismo de elecciones falsamente “democráticas“ para imponer gobernantes “electos” mediante procesos electorales fraudulentos y espúreos.

Lo importante es crear día tras día la domesticación y el sometimiento al poder imperial de EU; de las compañías transnacionales; de las agencias de inteligencia, de las iglesias, de los llamados mormones y definitivamente de un grupo de ONGS asociadas con los servicios de inteligencia de EU y la CIA en República Dominicana.

La flamante embajadora, mediante sus frecuentes y programadas visitas y apariciones públicas, quiere simbólicamente significar a la gente que el poder imperial EU continua firme su presencia protagónica en todo el territorio nacional; y que la embajada de los EU está “atenta” al devenir político de la nación, al desarrollo del Estado no soberano, del Estado no nacional, de la sociedad dominicana, todo en búsqueda de una nación descuartizada;

Un fin, este accionar va orientado a restar méritos, créditos e imagen positiva a otros países que nos pueden ayudar a salir de una situación histórica de esclavitud mental y espiritual, por ejemplo el gigante asiático que actualmente inicia sus inversiones en nuestro país, con una lógica ganar-ganar, y no una lógica de ganar-perder; y asegurar el control hegemónico y la supremacía de la potencia del norte en la vida de la República Dominicana.       

Acerca del autor

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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