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Valores humanos: definición, clasificación, características y pérdida de los valores sociales (3)

Estos principios tienen un valor universal, es decir, mientras que los valores describen a cada persona de manera particular en su individualidad y características, este sistema normativo es educativo desde la generalidad. Esos principios, a su vez, son la base de los valores puesto que, por ejemplo, el valor del respeto conecta con la manifestación del bien.

El ser humano vive en sociedad, forma parte de un grupo. Por tanto, estos principios potencian la felicidad a través de la creación de una convivencia agradable centrada en el bien común como una meta de bienestar.

QUÉ SON LOS PRINCIPIOS DE UNA PERSONA

Los principios son el conjunto de normas que forman parte de la ética y constituyen un marco de referencia para el obrar virtuoso. Estos principios remiten a la práctica del bien como un fin que produce felicidad al ser humano como ser racional y libre. La ética es una rama del conocimiento en la filosofía que, desde su perspectiva teórica, constituye una base fundamental para la acción orientada a la práctica del bien.

Estos principios tienen un valor universal, es decir, mientras que los valores describen a cada persona de manera particular en su individualidad y características, este sistema normativo es educativo desde la generalidad. Esos principios, a su vez, son la base de los valores puesto que, por ejemplo, el valor del respeto conecta con la manifestación del bien.

El ser humano vive en sociedad, forma parte de un grupo. Por tanto, estos principios potencian la felicidad a través de la creación de una convivencia agradable centrada en el bien común como una meta de bienestar.

Diferencia entre principios y valores humanos – Qué son los principios  de una persona.

Ejemplos de principios y valores

Tras haber explicado qué son los valores y los principios humanos, a continuación, enumeramos ejemplos específicos de ambos elementos. El ser humano es libre, la práctica del bien se ejercita a través de la virtud que pone en valor el hábito.

¿Qué principios son aquellos que refuerzan la convivencia en sociedad?

Cada ser humano es inmenso en dignidad, por tanto, una persona no es un medio sino un fin en sí mismo. Una persona nunca debe ser instrumentalizada ni tratada como un objeto.

Principio de igualdad. Todo ser humano posee el mismo valor. Este principio de igualdad es universal.

Respeto a la ley natural.

¿Qué valores humanos son una base sólida para el crecimiento interior?

La humildad. Hace referencia a la forma a través de la que una persona se posiciona ante la realidad, lejos de cualquier manifestación de soberbia o vanidad. Es consciente de que todos los vínculos nacen desde una posición de igualdad. Por tanto, este valor conecta con el principio descrito en el apartado anterior.

Responsabilidad. El ejercicio de la responsabilidad está en relación con la libertad puesto que un ser humano debe ser consciente de que sus acciones tienen consecuencias. Por tanto, cuando toma una decisión, también tiene que asumir este hecho desde el mismo momento en el que hace una elección.

Sinceridad. Este es un valor que parte de la relación que una persona tiene consigo misma. Es decir, la sinceridad no solo remite a la transparencia con los demás, sino también, al vínculo de autenticidad y coherencia reflejado en el amor propio.

Respeto hacia uno mismo y hacia los demás atendiendo al principio de la dignidad por la que cada persona es única y totalmente irrepetible.

Gratitud que pone en valor el aprecio y el reconocimiento hacia los regalos de la vida empezando por los detalles más sencillos de la existencia.

A través del conocimiento de la diferencia entre los principios y los valores, y el deseo de actuar desde este marco de acción, una persona puede llevar al plano de la práctica esta base teórica cuando toma decisiones en su vida. Por supuesto, también puede ocurrir que una persona se arrepienta de haber obrado de determinada forma y pueda recapacitar al darse cuenta de los efectos de sus actos.

PÉRDIDA DE VALORES SOCIALES

Uno de los mayores problemas de la sociedad actual, es que carece o no quiere respetar los valores morales, que representan la guía o el código de reglas que son necesarias para la mejor convivencia colectiva. En consecuencia, si no tratamos de conducirnos en nuestra vida cotidiana, tomando como referencia estas reglas morales o de conducta, estaremos viviendo en iguales condiciones que en aquellas etapas de la historia humana, donde prevalecía la violencia, la inmoralidad, y el libertinaje como forma de vida, sin medir los resultados de tales acciones.

En los últimos años se ha hecho frente a una gran disminución de valores sociales y morales. Estas conductas son antisociales y deshumanizadas pero desafortunadamente cada día que pasa se están instalando más dentro de la sociedad actual.

Conductas llenas de odio, egoísmo, violencia e indiferencia ante el prójimo, son nuestro día a día. La razón de esto, quizás sea responsabilidad de nosotros mismos, ya que poco a poco el ser humano se ha deshumanizado, convirtiéndose en una maquina presa del stress diario y aupado por la tecnología dejando de lado el convivir cara a cara con sus semejantes.

¿CRISIS DE VALORES EN LA SOCIEDAD ACTUAL?

La crisis de valores que vivimos en la actualidad, se manifiesta en todos los aspectos de la vida humana: en el modo de hablar, de relacionarse, de vestirse, en la forma en que se quiere acumular todo, ya sean posesiones materiales, información o hasta gente, y también en el ambiente laboral. Sin embargo, el ser humano entre más tiene, más vacío se siente, ya que el consumismo exagerado lo aleja de los valores y principios morales que son la base de su existencia.

Cada vez es más notable la tendencia general de la sociedad hacia el consumismo, las personas valen de acuerdo con lo que tienen sin importar cómo lo hayan conseguido. Es muy claro que vivimos en una sociedad demasiado egoísta, que no se da cuenta o, más bien, no darse cuenta de la falta de solidaridad y de justicia social entre los seres humanos. Esto a la vez fomenta el individualismo, y el egoísmo, ya que cada persona se preocupa sólo por sí misma y por tener cada vez. Si ella está bien no le importa si los demás lo están o no.

Otro aspecto importante dentro de esta crisis de valores es el predominio de la actividad cerebral y el poco desarrollo de las emociones; lo cual se fomenta día con día por la enorme cantidad de información con la que se cuenta hoy a través de los medios de comunicación, la tecnología y el internet.

Los valores, no sólo son una cuestión personal, sino que repercuten en todos los ámbitos de la sociedad. Ésta es la razón por la que una crisis de valores a nivel personal se refleja en la sociedad en su conjunto y se constituye en un problema social, del cual se deriva una serie de acciones y conductas poco éticas que vemos día a día en nuestro entorno, tanto en la política, la economía y por supuesto, en las organizaciones, tanto públicas como privadas.

La problemática que ha originado esta crisis de valores tiene su origen en la infancia, ya que es en esta etapa cuando se forjan muchos de los valores que dirigirán la vida de una persona, y es por esto que resulta de vital importancia que los niños reciban en sus familias y en las escuelas una educación integral, centrada en la persona como ser único e irrepetible. De esta manera, al pasar los años y convertirse en adultos, esas personas serán capaces de desarrollar un pensamiento ético y tendrán una visión diferente de la vida.

El respeto, es una de las bases de la moral y la ética, consiste en valorar a los demás, considerar y reconocer la dignidad de cada persona como tal, y no solo de los jóvenes a los mayores. Esta falta, la cometen también muchos mayores, que consideran que por el solo hecho de serlo les compete el derecho de irrespetar a cualquiera.

El respeto es, por tanto, un derecho y también una obligación, es un derecho en que todos podemos y debemos exigir un trato de los demás acorde con nuestra dignidad como personas independientemente de la edad. Y también es una obligación, ya que se debe también actuar de la misma manera con los demás Se puede ver a diario en las carreteras y autopistas a conductores que para satisfacer su ego llegan a poner en peligro su propia vida y la de los demás, para adelantarse al que va correctamente por su canal. Eso es una falta de respeto, la falta de consideración al descanso de los demás, la música a gran volumen, esto también se puede constatar a diario y en cualquier estrato social, lo vemos en los vecindarios a toda hora, en el transporte público, sin tener la más mínima consideración con las personas que vienen cansadas después de una ardua labor de trabajo.

El respeto es una relación bidireccional, no sólo se debe aplicar a las personas, sino también al medio ambiente, a los animales, plantas, a los bienes y servicios públicos y a todo aquello que rodea el entorno del hacer diario.

Una persona respetuosa difícilmente lo veremos dejando basura en las aceras o botando papeles en la calle, tampoco maltratando a alguna planta o animal, ni mucho menos gritándole a una persona mientras oprime la bocina de su auto, durante una tranca del tráfico.

Los medios de comunicación, han sido en gran parte uno de los facilitadores principales de la crisis de valores. Debido a su contenido netamente comercial. Citando como ejemplo los medios venezolanos, los cuales dentro de sus parrillas de programación no establecen programas educativos ni de concientización a la sociedad. Lo único que les importa es ganar rating y anunciantes, transmitiendo en su mayoría programas amarillistas, moda y farándula. Consolidando así los valores banales del ser humano.

Acerca del autor

Frank A. Peña Valdes

Profesor adjunto Escuela de Psicología, Facultad de Humanidades y Escuela de Orientación Educativa, Facultad de Ciencias de la Educación Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD. Licenciatura en Psicología, Maestría en Metodología de la Investigación Científica. Especialidad en Psicología del Desarrollo, Maestría en Desarrollo Humano, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Postgrado en Educación Superior, Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Estudios Doctorales en Psicología Social, Universidad Central de Madrid (UCM).

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