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Guerras de EU contra Indios Apaches (1861-1886) (2)

Escrito por Debate Plural

Masacre del campo Grant

En 1859, el gobierno estadounidense construyó Camp Grant en la afluencia del arroyo Aravaipa con el río San Pedro, a unos ochenta kilómetros al nordeste de Tucson (Arizona). Como en todos los campamentos militares de la zona, pronto se estableció un puesto de alimentación e intercambio con las tribus autóctonas.9

En febrero de 1871, el apache Eskiminzin, jefe de un grupo de unos ciento cincuenta aravaipas cansados del acoso del ejército y mermados por el hambre y las enfermedades, decidió asentarse junto con su gente bajo la custodia del comandante del campo Grant. El teniente Royal Whitman, desde hacía tres meses al mando, les permitió residir cerca del campamento, a la espera de órdenes oficiales sobre el destino de dicha tribu. Pronto, el número de nativos se incrementó con la llegada de individuos de otros grupos tribales, llegando a haber unos quinientos diez indios acampados a menos de ochocientos metros de Camp Grant. El asentamiento pudo desarrollarse en tranquilidad, plantando los refugiados maíz, produciendo mezcal como alimento y proveyendo de bienes al campo (heno).

En abril de ese año, como todas las primaveras, las aguas del arroyo Aravaipa se secaron tragadas por la tierra reseca del lugar. Eskiminzin pidió permiso al teniente para trasladarse y, con su consentimiento, acamparon a unos ocho kilómetros aguas arriba, en un paraje más apropiado, pero lejos del amparo militar.1

Por otro lado, el 10 de abril, unos apaches incursionaron en San Javier, al sur de Tucson, robando ganado y caballos. Asimismo, cuatro estadounidenses resultaron muertos en la localidad de San Pedro tres días después del hecho. A pesar de estar a unos ochenta kilómetros distantes, siendo muy improbable su participación, los aravaipas fueron culpados de esos delitos.

Los ciudadanos de Tucson estaban rabiosos por los asaltos de los apaches y crearon un Comité de Seguridad Ciudadana. Veían con recelo y disgusto el buen trato que el teniente dispensaba a los nativos. Influenciados por agitadores, decidieron actuar. Una expedición formada por seis estadounidenses, cuarenta y dos mexicanos y noventa y dos amerindios pápagos partió en busca del asentamiento aravaipa.1 El numeroso grupo no pasó desapercibido, pero los intentos de aviso fueron interceptados.

Casi al alba del 30 de abril, tras una noche entera de marcha, los vengativos voluntarios llegaron al campamento apache. La mayoría de los hombres estaban de cacería, por lo que en el asentamiento tan solo estaban las mujeres y los niños, que en aquel momento dormían en sus tiendas. El feroz ataque de los malhechores provocó un total de 144 muertes, siendo violadas muchas de las mujeres antes de su final suplicio. Algunos niños fueron capturados y enviados a México para ser vendidos como esclavos.

El presidente Grant se enfureció al conocer los hechos. Los calificó como «un puro asesinato» y avisó de que si los culpables no eran llevados ante un tribunal decretaría la ley marcial en todo el territorio de Arizona. El juicio se realizó en Tucson, ante los propios vecinos de algunos encausados y en un ambiente favorable a ellos. Tras cinco días de vista y una breve deliberación, el imparcial jurado declaró «no culpables» a los más de cien acusados, desatándose un jolgorio en la ciudad que duró días.1

Aumento de las acciones gubernamentales en el conflicto

Debido a esta masacre, la atención del gobierno sobre el problema relativo a los apaches tomó mayor importancia. En junio de 1871, fue enviado el general George Crook quien asumió el mando del departamento de Arizona. A su llegada al fuerte Apache, organizó un batallón de scouts de la misma etnia a la cual se enfrentaría, y que le serían de gran utilidad en el conflicto. George Colyer, de la oficina de asuntos indígenas, también sostuvo entrevistas con jefes locales, entre ellos Eskiminzin. Con otro líder, de nombre Delshay, no pudo tener un encuentro, pero un mensaje fue mandado al oficial por parte del amerindio, en el cual se leía:

Quiero hacer un tratado duradero, para que ambos viajemos sobre este territorio y no tengamos problemas; tan pronto como se haya hecho este tratado quiero un permiso para así poder viajar a través del territorio como lo hace un hombre de piel blanca.1

Sin embargo, el principal jefe amerindio, con quien tenían interés de hablar los oficiales, era Cochise, que para ese tiempo contaba ya con unos 60 años. Pero ni Colyer ni Crook pudieron arreglar un encuentro, aun cuando este último mandó partidas en su búsqueda en la sierra de Chiricahua. El único que pudo tener una entrevista fue el general Gordon Granger, al cual Cochise envió un mensaje, en el que concertaba una reunión en Cañada Alamosa. En este lugar había una «agencia india» en la cual el gobierno ordenó a los apaches residir —el mismo Cochise ofreció asentarse en este lugar—; pero en el momento de la entrevista fue ordenada la remoción de los nativos al fuerte Tularosa. Cochise no quería ir a ese lugar por sus malas condiciones, pero las órdenes estatales eran definitivas. Debido a esto, Cochise y sus seguidores volvieron a huir, adentrándose en las montañas de Arizona.

En septiembre de 1872, una nueva comisión llegó para buscar y capturar a Cochise, formada por el general Oliver Otis Howard y Tom Jeffordfs —un viejo amigo conocido de los apaches al cual llamaban Taglito. A través de negociaciones, al fin fue otorgada como agencia una parte de la sierra de Chiricahua, que estaría al mando de Jeffords. Otros grupos, como los apaches tonto, liderados por Delshay, no tuvieron igual fortuna, pues fueron confinados en el fuerte Apache en 1873. La situación en este lugar no era favorable, por lo que decidieron irse a la reserva en río Verde.

A la vez que esto ocurría, un militar fue asesinado en la recién formada agencia San Carlos en la reserva india de White Mountain, al este de Arizona. De la posterior huida de apaches debido a este incidente, fue culpado Delshay. Después de montar una búsqueda sobre este apache, el general Crook decidió recompensar a quien trajera su cabeza, algo que fue realizado por dos individuos en julio de 1874. En ese mismo año murió Cochise, aquejado de una grave enfermedad. Ya para 1875 la mayoría de apaches —unos cuatro mil— ​estaban confinados en una reserva o habían huido a México.

Con la muerte de Cochise, el relevo del liderazgo de los chiricahuas recayó en Taza, su hijo. Éste no pudo mantener la unidad de su pueblo, pues muchos se dedicaron a robar y abandonar la reserva cercana al apache pass. Debido a las protestas de los colonos de la zona, el gobierno vio la oportunidad de encerrar a los chiricahuas en la reserva de White Mountain en 1875. Este lugar estaba bajo el mando de John Clum, quien implantó una organización a cargo propios apaches. En 1876 recibió las órdenes de trasladar a los chiricahuas a este lugar, pero solo alrededor de la mitad lo hicieron. Los demás huyeron hacia México, bajo el liderazgo de Goyathlay, mejor conocido como Gerónimo.

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