Nacionales Politica

Las conductas inicuas del “Estado-canalla” dominicano (2)

Escrito por Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

El llamado Estado-canalla dominicano se destaca actualmente por tener conductas económicas, políticas y sociales que benefician exclusivamente los intereses de los grupos corporativos que han logrado llegar al poder por medios aparentemente democráticos, pero fraudulentos; grupos a los cuales se les ha llamado, aquí en República Dominicana y en otros países, “troikas”, que son pequeños colectivos que viven, crecen y acumulan capitales cuantiosos utilizando el primer poder administrativo dentro del gobierno de turno, que lo es el llamado Poder Ejecutivo.

Pero las troikas existen también en el Poder Legislativo, en el Poder Judicial, en el Poder Comunicacional, y otros. Todos en conjunto, a través de sus representantes, constituyen una troika mayor, de más envergadura, de mayores tentáculos dentro del sistema de reparto y de corrupción que caracteriza las instituciones del poder político del Estado dominicano.

Naturalmente, y también desde el punto de vista lógico, tales grupos responden fielmente a las estrategias de acumulación originaria cuyos alcances permite el Poder Ejecutivo y la Presidencia de la República, dentro de los ámbitos del Estado.

En primer lugar, destaquemos que el Estado “democrático” no es canalla por sí mismo, por decisión orgánica propia; sino que es canalla porque las troikas corporativas dominantes lo convierten históricamente en “canalla”; y la justicia, el sistema judicial, también lo permite y, a través de sus decisiones, contribuye al sistema de reparto, de robo de cuello blanco, de acumulación originaria y de contaminación total de las instituciones.

Hay que mencionar también, en segundo lugar, los grupos empresariales de interés privado, que ejecutan procesos de acumulación originaria sobre la base del contubernio, el fraude, tráfico de influencia y la explotación social de todos los sectores de trabajadores en las áreas de servicios, del comercio interior, del comercio exterior, de la actividad financiera bancaria y de la actividad industrial.

En tercer lugar, hay que tomar en cuenta que el Estado “democrático” formal, colocado por las troikas corporativas a su servicio y a sus pies, que es lo que llamamos el Estado-canalla o el Estado corporativo constitucional contaminado, tiene un carácter no nacional, no por su naturaleza sino por su constitución histórica en los países subdesarrollados.

El Estado no nacional acepta la sumisión incondicional, en las condiciones históricas del subdesarrollo, a las estrategias y políticas de los Estados Unidos, cuyo esquema de dominación hegemónica, explotación social a través de grandes compañías multinacionales y practicas neocoloniales, condiciona a la sociedad subdesarrollada en su totalidad.

Es decir, que el Estado-canalla dominicano, en el caso nuestro, permite graciosamente la violación de su soberanía y de su derecho a la autodeterminación, es decir, la subordinación total de su economía, su territorio, su cultura, sus intereses geoestratégicos, a una potencia extranjera agresora e invasora de la sociedad dominicana.

El Estado-canalla controlado por las troikas corruptas y los grupos corporativos delincuenciales de cuello blanco, permite la “ocupación” de territorios nacionales mediante contrataciones inicuas, mediante convenios o acuerdos soterrados que en el fondo vulneran agresivamente la soberanía de la República; contratos que cuando llegan, en virtud del trámite legislativo de rigor, al examen o al escrutinio del Tribunal Constitucional, en sus atribuciones de revisión de la constitucionalidad de los mismos, vienen a resultar declarados nulos, de nulidad absoluta, por dicha jurisdicción.

Así aconteció con la sentencia No. 315-15, del mes de junio del pasado año 2015, dictada por el Tribunal Constitucional. El contrato firmado en enero 2015 por Danilo Medina con el Secretario de Defensa de los EU vulnera radicalmente el principio de soberanía y el derecho a la autodeterminación.

Los “nacionalistas”, que provienen del conservadurismo rancio dominicano, omitieron referencias sustantivas a dicho contrato; e hicieron silencio sobre la sentencia aludida simplemente por el hecho de que se trataba del poder imperial de los EU.

Hicieron silencio y siempre harán silencio cuando se trate de contrataciones con los EU. Pero cuando se trata de Haití, son nacionalistas; cuando se trata del poder imperial, aliado siempre a los grupos corporativos más negros de la historia nacional, entonces son “auténticos” nacionalistas. Se trata de una corriente conservadora  que se ha generado desde hace muchas décadas en el pensamiento social y filosófico dominicano, pero que se hace pasar hipócritamente como liberal renovadora. Y aquí está un gran engaño, al cual nos referiremos más adelante.

Este tipo de conservadurismo viene a ser una variante reaccionaria encubierta o disfrazada de democracia liberal, y merece que sea desenmascarada, pues se alimenta del engaño ideológico y sistemático al pueblo dominicano, con la contribución de los medios hegemónicos de comunicación; tal variante constituye una visión oligárquica neocolonial de nuestra formación social.

En cuanto al contrato que firmó Danilo Medina, utilizando falsas potestades que no se las confiere la Constitución, y valiéndose de los grupos corporativos que le apoyan, prácticamente entregó un territorio del suroeste a las tropas de los EU, al ejército norteamericano, sin fecha de terminación, con una serie de privilegios vergonzosos a los cuales nos hemos referido en otros artículos publicados en Debateplural, contrato que fue aprobado de manera cómplice por los diputados y senadores.

En lo que nos concierne con nuestros compromisos con la verdad histórica, seguiremos insistiendo sobre la lenidad y el espíritu inicuo y entreguista que envuelve el contrato firmado en 2015 por el presidente de la República, contrato desleal que fue declarado nulo por el Tribunal Constitucional.  

La desvergüenza ha sido tan grande, que moralmente el presidente no puede presentar su candidatura para un nuevo periodo, porque ha colocado su gestión que hoy lleva seis años al servicio de la ocupación militar de una potencia agresora e interventora que ha invadido tres veces en el siglo XX a la República Dominicana (1903, 1916 y 1965).

Y que actualmente mantiene y desarrolla, con la ayuda de las troikas aludidas, una política injerencista e irrespetuosa con nuestro derecho a la soberanía y la autodeterminación, y que día a día, en un laborantismo interminable, trata de dominar, bloquear y debilitar el sistema cultural e intelectual genuino del pueblo dominicano, luchando por mantenerlo en la ignorancia más crasa y supina, utilizando miles y miles de fondos financieros para iglesias barriales, iglesias mormónicas, pastores evangélicos y de otras filiaciones religiosas, intervención aparentemente “científica” en el sistema educativo nacional, en el sistema de justicia, en nuestras fuerzas armadas; utilizando para sus fines de dominación hegemónica a instituciones de negro historial, como las agencias USAID, las múltiples actividades de la CIA, agencias de adoctrinamiento pseudo-democrático, universidades ápodas y descerebradas, sin mencionar, lo cual haremos en otra oportunidad los múltiples financiamientos multimillonarios a las llamadas ONGs, grupos comunitarios y juveniles, organizaciones de la sociedad civil que se prestan a esas estrategias.

En cuanto a las ONGs  y su papel estratégico en nuestra formación social subordinada al imperialismo, publicaremos referencias e investigaciones más adelante.

En fin, una multiplicidad de gestiones e influencias que buscan geoestratégicamente mantener el sistema intelectual colectivo dominicano permanentemente en la “caverna” de Platón, a la cual también haremos referencia más adelante. (Continuaremos el análisis en el 3).                     

Acerca del autor

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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