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La inteligencia humana: algunas consideraciones (y 3)

Frank A. Peña Valdes
  1. No toman nada personal: cuando una persona los altera o algo en su entorno no sale como lo tenían planeado, analizan que pudieron haber hecho mal y qué cosas mejorar a futuro. No se concentran en algo que no pueden controlar.
  2. Son autocríticos con sus acciones: las emociones no los controlan, ellos controlan lo que deciden hacer con ciertas emociones y reconocen cuando algo se les fue de las manos.
  3. Se fijan en las emociones de otras personas: intentan ser siempre empáticos con sus semejantes para saber cómo expresan sus emociones. Así, se relacionan mejor con los demás.
  4. Conocen siempre gente nueva pero se rodean de aquellos con los que tienen una conexión: A través de otras personas, conocen diferentes puntos de vista y comparten más con aquellos que son compatibles con la suya. No pierden tiempo en relaciones tóxicas ahorrándose así una incomodidad innecesaria.
  5. Se motivan a sí mismos constantemente: estas personas se emocionan cuando sucede algo que les gusta o realizan una acción determinada. No se enfrascan en el por qué ya no les motivan cosas antiguas, sino que buscan siempre renovar su emoción con nuevas experiencias.

¿Cuáles son los tipos de Inteligencia Emocional?

La Inteligencia Emocional no es una sola. Abarca diferentes tipos y características que definen el coeficiente intelectual de un aspecto de la persona. Estas pueden dividirse en cinco categorías básicas:

Empatía: Consiste en entender cómo se sienten los demás y aprender a comunicarse correctamente para lograr un objetivo común. Cada persona reacciona de diferente manera a ciertos estímulos dependiendo de su contexto y su experiencia.

Habilidades sociales: las buenas relaciones interpersonales guían a las personas al éxito, ya que pueden lograr más cosas con liderazgo, gestión de conflictos, cooperación y trabajo en equipo.

Autoconocimiento: este tipo de Inteligencia Emocional consiste en la capacidad de reconocer los sentimientos que uno alberga y cómo estos pueden afectar las acciones que hacen. La conciencia emocional y la confianza son vitales para su desarrollo.

Motivación: este tipo se relaciona con el compromiso de llegar a los objetivos que uno se plantea, cómo se mantiene el positivismo ante las adversidades y cuál es la iniciativa que una persona maneja para plasmar determinadas metas.

Autorregulación: las técnicas de autocontrol son esenciales en la Inteligencia Emocional. Controlar la duración de nuestras emociones y que tanto influyen estas en nuestras decisiones es vital para este tipo de Inteligencia Emocional.

Definición de Inteligencia Humana

El Dr. Howard Gardner, Co-Director del Proyecto Cero y Profesor de Ciencias de la Educación en la Universidad de Harvard, ha llevado a cabo investigaciones acerca del desarrollo de la capacidad cognitiva humana durante muchos años Dichas investigaciones lo han apartado de las teorías tradicionales respecto de la inteligencia humana  que se basan en dos supuestos fundamentales: que la cognición humana es unitaria  y que es posible describir adecuadamente a los individuos como poseedores de una inteligencia única y cuantificable. En su estudio referido a la capacidad humana, Gardner estableció criterios que permiten medir si un talento constituye de hecho una inteligencia. Cada inteligencia debe poseer una característica evolutiva, debe ser observable en grupos especiales de la población tales como prodigios o “tontos sabios”, debe proporcionar alguna evidencia de localización en el cerebro y disponer de un sistema simbólico o representativo.

Si bien la mayoría de las personas cuenta con la totalidad del espectro de inteligencias, cada individuo revela características cognitivas particulares. Todos poseemos diversos grados de las ocho inteligencias y las combinamos y utilizamos de manera profundamente personal. Cuando los programas de enseñanza se limitan a concentrarse en el predominio de las inteligencias lingüística y matemática, se minimiza la importancia de otras formas de conocimiento. Es por ello que muchos alumnos no logran demostrar dominio de las inteligencias académicas tradicionales, reciben escaso reconocimiento por sus esfuerzos y su contribución al ámbito escolar y social en general se diluye.

Las investigaciones de Gardner revelaron no sólo una familia de inteligencias humanas mucho más amplia de lo que se suponía, sino que generaron una definición pragmática renovada sobre el concepto de inteligencia. En lugar de considerar la “superioridad” humana en términos de puntuación en una escala estandarizada, Gardner define la inteligencia como:

*         La  capacidad para resolver problemas cotidianos.

*         La  capacidad para generar nuevos problemas para resolver.

*         La  capacidad de crear productos u ofrecer servicios valiosos dentro del propio  ámbito cultural.

La definición de inteligencia humana formulada por Gardner destaca la naturaleza multicultural de su teoría

Conclusiones:

Nada sabemos sobre las presiones de selección a las que se enfrentarán las poblaciones humanas en el futuro. Cualquier especulación en este sentido, aunque atractiva y estimulante, no sería más que ciencia-ficción. No obstante, podemos tener la seguridad de que los hijos y las hijas de las futuras generaciones procederán, como lo han hecho siempre, de progenitores que hayan tenido éxito en su reproducción. Atendiendo a lo dicho en los apartados precedentes, aquellos rasgos fenotípicos heredables capaces de incrementar la habilidad de los individuos para sobrevivir y reproducirse serán los que mayor representación alcanzarán en las poblaciones humanas del mañana. Sin embargo, cabe preguntarse si en el futuro no desearemos ejercer algún tipo de control sobre nuestra propia evolución, de la misma forma que lo hacemos en la actualidad con nuestros animales domésticos y plantas cultivadas. Sin duda, nuestro de-seo de intervención se irá incrementando a medida que vayamos acumulando nuevos conocimientos biológicos y avances técnicos. Por el momento, todavía estamos perfeccionando algunas de las herramientas que nos permitirán realizar tales manipulaciones. Desconocemos el efecto que estas intervenciones tendrán sobre la evolución futura del ser humano. En cualquier caso, debemos explorar hasta dónde nos pueden llevar nuestras viejas herramientas cognitivas y actuar con inteligencia.

Según Hawkins y Blakeslee,  (2005) Los humanos somos capaces de llegar a una solución mucho antes que una computadora porque se utiliza la memoria, y somos capaces de generar predicciones. Esa dupla memoria-predicción es la base de la inteligencia. Realmente las neuronas se activan antes de recibir la experiencia sensorial. En este aspecto, los autores comentan que la famosa prueba de Turing para describir máquinas inteligentes, está equivocado, puesto que realmente es la predicción y no la conducta, la que debe probar si una máquina es inteligente o no. Como dicen los autores: “La inteligencia se mide por la capacidad predictiva de una memoria jerárquica, no por una conducta semejante a la humana”. La predicción requiere de la realimentación del flujo neuronal a través de las 6 capas de la corteza cerebral: lo que sucede fluye hacia arriba, y lo que se espera que suceda hacia abajo.

La unidad básica de predicción es la columna cortical. Para que una columna prediga cuando debe activarse necesita saber qué está pasando en otro lugar, y por eso las conexiones sinápticas van de un lado a otro de la corteza cerebral.

Las personas con más éxito en sus vidas son aquellas con una inteligencia emocional más alta, no necesariamente las que tienen un CI más alto. Esto es debido a que las emociones, cuando no se manejan correctamente, pueden acabar destrozando la vida de una persona, impedirle tener relaciones satisfactorias, limitar su progreso en el trabajo, etc.

Referencias Bibliográficas:

Ángel Sabadell, M., «Todo sobre Einstein», Muy Interesante, abril 2003, no 263, pág.74 – 87.

Beauport, E. (1995). Las tres caras de la mente. Ed Galac Venezuela.

Dawkins, R. (1989). The selfish gene, (2ª Ed.). Oxford: Oxford University Press. [Edición en castellano: El gen egoísta, (2ª ed.). Barcelona: Salvat, 1994]

Gardner, H. (1982). Frames of Mind: The Theory of Multiple Intelligences. New York:

Basic Books.

Goleman, D. (1996) La inteligencia emocional. Ed, Vergara. Buenos Aires.

Guillén-Salazar, F La evolución de la inteligencia humana: una larga historia de 4.000 millones de años.

Hawkins, J  y   Blakeslee, Sandra (2005)  Ed. Espasa, España. Sobre la inteligencia,

Hernan Gómez, L. y Fernández, C. (2012). Psicología de la personalidad y diferencial. Manual CEDE de Preparación PIR, 07. CEDE: Madrid.

Martin, M. (2007). Análisis histórico y conceptual de las relaciones entre la inteligencia y la razón. España: Universidad de Málaga.

Salovey, P., & Mayer, J.D. (1989). Emotional intelligence. Imagination, Cognition, and Personality, Vol. 9, No. 3, pp185-211.

Acerca del autor

Frank A. Peña Valdes

Frank A. Peña Valdes

Profesor adjunto Escuela de Psicología, Facultad de Humanidades y Escuela de Orientación Educativa, Facultad de Ciencias de la Educación Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD. Licenciatura en Psicología, Maestría en Metodología de la Investigación Científica. Especialidad en Psicología del Desarrollo, Maestría en Desarrollo Humano, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Postgrado en Educación Superior, Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Estudios Doctorales en Psicología Social, Universidad Central de Madrid (UCM).

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