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La inteligencia humana: algunas consideraciones (2)

Frank A. Peña Valdes

Por otro lado, Cattell no creía que el factor g fuese un reflejo de un proceso natural que ocurre realmente en el cerebro humano, sino que sería simplemente un producto estadístico causado por el hecho de que al medir no es posible aislar bien los procesos realmente existentes.

También explora su desarrollo a lo largo de la vida, manifestando que la inteligencia cristalizada varía a lo largo de la vida, aumentando con la acumulación de experiencia, mientras que inteligencia fluida quedaría fijada tras la maduración cerebral durante la adolescencia.

Modelo jerárquico de Vernon

Un tipo de teoría que también ha trabajado el ámbito de la inteligencia es el propio de los modelos jerárquicos, cuyo principal representante es Philip Edward Vernon. Estos modelos se basan en la idea de que los factores específicos (los propios de las actividades concretas que llevamos a cabo) son las bases de capacidades superiores, que van formando jerarquías hasta llegar a la capacidad o inteligencia general. Las dos últimas divisiones antes de llegar al factor g serían los factores verbal-educacional y espacial-motor, que el autor vincula que un hemisferio específico.

Además de esto, el modelo de Vernon propone que la inteligencia puede ser entendida en tres partes: A, B y C. La inteligencia A entiende la inteligencia como la posibilidad para aprender y adaptarse, la inteligencia B corresponde al nivel de habilidad demostrado en la conducta y la inteligencia C hace referencia a la puntuación obtenida en tests de inteligencia.

Teoría de las aptitudes primarias de Thurstone

Como hemos indicado con anterioridad, no todos los autores estaban de acuerdo en que la inteligencia fuera una capacidad única, existiendo autores que consideraban la capacidad mental un elemento compuesto y multifactorial. Louis Leon Thurstone no creía en la existencia de un factor general de inteligencia, sino que diferentes factores independientes en su funcionamiento pero vinculados entre sí permiten guiar la conducta con el fin de poder hacer frente a las demandas del entorno.

Por ello desarrolló la teoría de las aptitudes mentales primarias, una de las primeras teorías multifactoriales de la inteligencia, en la que a través del análisis factorial encontró diversas aptitudes que permiten la correcta adaptación al medio. Concretamente Thurstone hace referencia a las capacidades de comprensión verbal, fluidez verbal, memoria, capacidad espacial, capacidad numérica, agilidad/velocidad perceptiva y razonamiento lógico.

Teoría de la estructura del intelecto de Guilford

Otro de las autores que se opuso a la idea de una inteligencia única fue Joy Paul Guilford. Este autor presenta una teoría de la inteligencia basada en la un modelo tridimensional, en el que se tienen en cuenta operaciones intelectuales, contenidos y productos del intelecto a la hora de valorar cualquier factor de intelectual desde una óptica semejante a la cognitivista.

Los contenidos del intelecto harían referencia al tipo de información con el que opera el intelecto a partir de estímulos, pudiendo ser contenido figurado, simbólico, semántico o conductual.

Las operaciones mentales se entienden por los procesos a partir de los cuales la información es trabajada, siendo estas operaciones la cognición, la memoria, la evaluación y la producción convergente y divergente. Por último, las operaciones mentales reflejan una serie de resultados, que pueden darse en forma de unidades de información, clases o conceptos, relaciones, sistemas, transformaciones de la información y un trabajo de asociación o implicación entre estímulos e información.

Además de esta consideración operativa de los procesos mentales, el autor vincula la inteligencia a la capacidad de generar nuevas estrategias y soluciones a los problemas planteados más allá de las típicas, por útiles que se hayan manifestado. Así, la inteligencia se ve relacionada también con la creatividad y el pensamiento divergente.

Teoría triárquica de Sternberg

No podemos dejar de ver que las teorías expuestas se centran en gran medida en cómo se estructura la inteligencia como algo interno, sin tener en cuenta dónde se aplica. Robert J. Sternberg también tuvo en cuenta este hecho, elaborando su teoría triárquica a partir de la cual se considera que existen tres tipos de inteligencia.

La primera de ellas es la inteligencia analítica, la cual se corresponde con la idea tradicional de inteligencia como a la capacidad de adquirir, codificar y almacenar información, pudiendo realizar un análisis teórico de la situación.

La segunda de las inteligencias de Sternberg es la inteligencia práctica se refiere a la capacidad de contextualización, es decir la capacidad de seleccionar la conducta o estrategia más adaptativa y adecuada en función a las necesidades y recursos derivados del medio. Teóricamente, sería muy similar a la inteligencia cristalizada que propuso Cattell y otros autores a partir de él.

Por último existe para Sternberg una inteligencia más, la inteligencia creativa tratada en su subteoría experiencial a través de la cual tenemos la capacidad de hacer frente a situaciones novedosas trabajando y elaborando estrategias a partir de las informaciones adquiridas a lo largo de la vida.

Teoría de las inteligencias múltiples de Gardner

Howard Gardner ha sido una figura crítica con la idea de la presencia de una única inteligencia y el hecho de que ésta pueda medirse mediante el cociente intelectual. De hecho, se ha de tener en cuenta que en los test de inteligencia clásicos se miden esencialmente habilidades de tipo lógico y verbal, no observándose la importancia de otras capacidades a la hora de poder adaptarse al medio.

Este autor considera que no es posible hablar de una única habilidad calificable como inteligencia. Considera que la capacidad intelectual y el desempeño son debidos a un conglomerado de habilidades mentales comunes en todos en mayor o menor medida, estableciendo diversos tipos de inteligencia a aplicar en diferentes contextos. Concretamente, aunque está abierto a la posibilidad de que existan más, Gardner destaca nueva; la inteligencia lógico-matemática, lingüística, cinético-corporal, intrapersonal, interpersonal, espacial, musical, naturalista.

Otras teorías

Existen otras muchas propuestas teóricas de la inteligencia. Por ejemplo, la inteligencia emocional planteada por Daniel Goleman es un concepto cada vez más empleado entre la población general.

Esta teoría considera que la capacidad de identificar, gestionar, modificar y manipular las emociones propias y ajenas es una forma de inteligencia a tener en cuenta. En la actualidad se está hablando también de la inteligencia social, si bien podría llegar a incluirse dentro de la inteligencia interpersonal.

La Inteligencia Emocional se define como un conjunto de habilidades que una persona adquiere por nacimiento o aprende durante su vida, donde destaca la empatía, la motivación de uno mismo, el autocontrol, el entusiasmo y el manejo de emociones.

Luego de la teoría desarrollada por Gardner en la Universidad de Harvard sobre las inteligencias múltiples, el concepto de Inteligencia Emocional fue utilizado por primera vez en el año 1990 con Peter Salovey y John Mayer, dos psicólogos norteamericanos, para luego ser trasladado a un libro homónimo escrito por Daniel Goleman.

Este tipo de inteligencia no consiste en alterar la capacidad de generación de emociones con respecto a diferentes estímulos del entorno, sino se relaciona más con la reacción que una persona tiene frente a ellas, que muchachas veces son más impactantes que las emociones en sí que desencadenan esta acción.

Características de la Inteligencia Emocional

¿Qué características tienen las personas con alto grado de Inteligencia Emocional?:

  1. Prestan atención a sus emociones: las personas que desarrollan este tipo de inteligencia analizan sus emociones y las escuchan, no solo se limitan a sentirlas.
  2. Conocen sus sentimientos y no los reprimen: estas personas son auténticas y sinceras, ya que expresan sus sentimientos de forma clara.
  3. Analizan sus proyectos y sueños: no viven en un sueño constante, sino que saben razonar sobre lo que sienten y si alguna meta puede ser alcanzada o no.
  4. Tienen un balance constante en sus acciones: saben que todo tiene su lado bueno o malo, por lo que dirigen su atención a las cosas que pueden solucionar o que pueden ser de utilidad para ellos mismos.

Acerca del autor

Frank A. Peña Valdes

Frank A. Peña Valdes

Profesor adjunto Escuela de Psicología, Facultad de Humanidades y Escuela de Orientación Educativa, Facultad de Ciencias de la Educación Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD. Licenciatura en Psicología, Maestría en Metodología de la Investigación Científica. Especialidad en Psicología del Desarrollo, Maestría en Desarrollo Humano, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Postgrado en Educación Superior, Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Estudios Doctorales en Psicología Social, Universidad Central de Madrid (UCM).

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