Cultura Nacionales

Internet: momificación colectiva del intelecto, aprendizaje flexible, herramienta de vida (1)

Marko Florentino
Escrito por Marko Florentino

Cuando Nicholas Carr nos advirtió, exteriorizó y desveló en su trabajo Superficiales los posibles orígenes de la catástrofe asintomática que avasallaría el intelecto provocando hemiplejías al conocimiento, con astucia e insidia a la juventud universal —También lo había avisado Jovani Sartori en El Homo Videns. En su momento pocos hicieron caso y casi nadie descodificó sus advertencias. Sus profundas reflexiones de cómo el mal uso y la proliferación de las tecnologías en las comunicaciones fluirían en las masas y convertirían a las sociedades en mentes secas, grises y carente de creatividad; transformándolas en personas conformistas y desinteresadas en desarrollar el intelecto a la antigua usanza. Puede que Carr y Sartori tuvieran la razón, ya que revelaron con argumentos científicos y casos prácticos de cómo el mal uso de la tecnología parasitaría el desarrollo de las capacidades intuitivas para discernir en aspectos tan básicos como el análisis de una simple lectura; convirtiendo la civilización en un laboratorio para establecer las mentes blandas, a través de gestores que proporcionan pseudoenseñanza tecnológicas que virtualmente facilitarían el aprendizaje.

¿Qué ha pasado desde entonces? Descargas incesantes de repeticiones y resúmenes navegan en el ciberespacio cazando seguidores, en una atmosfera ultra saturada de datos interactivos que más que informar, podrían confundir la audiencia.  Gentíos cautivos por una “interconexión necesaria” que remplaza los espacios de sosiego, recreación, formación y practicas integrales para maximizar el razonamiento. En el autobús, en el metro, en el avión, en la oficina, en las aulas de clases y en las fábricas, es muy normal ver la totalidad de las personas ofuscadas con sus dispositivos electrónicos; nada ni nadie los separa del Android. Desatienden las normativas en los lugares públicos; conductores que se saltan el semáforo en rojos, transeúntes que no escuchan ni ven las señales de tránsito ¿Aturdidos mentales? 

Redes sociales, ¿apocalipsis zombi?; algo similar, pero sin llagas en la piel ni cólera delirante. Es el nuevo humano creado a partir de necesidades ficticias, inducido por ofertas hiperfantásticas y, finalmente timado por el placebo tecnológico. Una sociedad dominada por la parte negativa de la ciencia, la pseudociencia que acorrala sus mentes haciendo que casi todo el conocimiento de un adolescente normal este guiado por las sugerencias de Wikimierda; y que, sin saberlo, los Big Datas asaltan inconsultamente su privacidad con fines comerciales.

¿Cuánto vale la privacidad? Vale mucho, pero a ellos no les cuesta nada; obtienen todas las informaciones generales del conjunto de los usuarios con un simple clic, mientras se registran en sitios de juegos, citas amorosas virtuales, aplicaciones de mensajería instantánea…; pero no así cuando los usuarios leen un libro en el mismo ciberespacio o cuando participan on líne en la defensa una tesis doctoral o, cuando comentan una obra de arte o practican algún idioma […] Los proveedores conocen a sus víctimas al dedillo y saben cómo atraerlas.

¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes? —Ya lo hizo, y sin dudas hará mucho más. En este contexto, Carr plantea lo que parece ser una simple interrogante retórica, pero que esboza en su contenido profundos argumentos neurocientíficos. El autor de Superficiales nos ofrece una visita guiada en las líneas del tiempo, comparando las primeras publicaciones de literatura, arte y ciencias con las actuales y sus estadísticas cronológicas desde el inicio del internet; cotejando los sistemas analógicos de información con la implementación de técnicas y científicas digitales; además, analiza las ponencias y conceptualizaciones de los exponentes pasados, presentes y futuros sobre el perfeccionamiento intelectual.  Expone una panorámica general y detallada de las funciones del cerebro humano, indicando los descubrimientos de los célebres eruditos en neurología moderna, y las influencias que puede ejercer la proliferación y el contenido errático de la tecnología para condicionar las habilidades; especialmente en niños y adolescentes, susceptibles en el uso continuo y descontrolado de la internet.  Las orientaciones de Nicholas Carr nos ilustran de cómo está evolucionando el único ordenador perfecto-inigualable —el cerebro humano—, por las trasfusiones de basura digital que desbordan el ciberespacio. Los proveedores de tecnologías de hípercomunicación libran una crucial batalla por la supremacía entre ellos, que salpica a los usuarios sin que estos se enteren de que les roban sus datos para venderlos al peor postor.

Experimentos realizados por eruditos de la neurociencia y del comportamiento colectivo, han demostrado que el abuso de la internet está reemplazando e inhibiendo las capacidades creativas de ser humano, conduciéndolo a la simpleza y a la inmediatez ilógica que los convierte en parapléjicos digitales que llevan la estampa del conformismo incrustada en la siquis; son expertos en resúmenes y en copy page; todo esto se traduce en inhibición del conocimiento. Una manipulación de incalculables dimensiones actúa tras la sombra en la hípercomunicación, ultraja los posibles aportes creativos, interviene la ingeniosidad anulando la creatividad y sometiendo a millones de usuarios a la conveniencia de los forjadores de la mega red digital.

Desde la óptica pragmática, el uso adecuado de sus herramientas podría mantenernos informados, actualizar el conocimiento y acelerar el dominio de las informaciones necesarias para mantenernos orientados a nivel global. ¿Qué tan cierto puede ser este planteamiento? No mucho, ya que los grandes emporios informáticos controlan lo que entra y sale al hiperespacio; nada que afecte sus intereses sobreviviría en su semiosfera.   Los gigantes tecnológicos han cambiado el rumbo de la investigación, el hábito de lectura y la capacidad de discernimiento; crearon la trans-inteligencia a su imagen y semejanza para doblegar el poder de decisión de los timoratos digitales; o, para maniobrar con «las libertades».  Ciertamente, no necesitamos comprar un periódico para leerlo, todos son gratis en la red; sin embargo, solo encontramos resúmenes de lecturas cotidianas.

Acerca del autor

Marko Florentino

Marko Florentino

Licenciatura en Publicidad - UASD Rep. Dom; Master en Periodismo - UCM España; Máster en Escritura Creativa - UCM España; PhD Programa de Doctorado en Arte Semiótico – UCM graduado de Ambiente de aprendizaje virtual y Relaciones públicas
Miembro del Colegio Dominicano de Artistas Plásticos, Asociación de Pintores y Escultores Españoles y del Colegio Dominicano de Periodistas
Profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (Actualidad), Profesor Universidad del Caribe, Diseñador gráfico creativo-Agencia de publicidad Inventum, Periodista Periódico Universitario, Periodista independiente
escritor-pintor (exposiciones: Boston, Nueva York, Madrid, Santo Domingo)

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