Economia Nacionales

El impacto para el desarrollo social, económico y tecnológico de la relación: universidad y la empresa (2)

Frank A. Peña Valdes

Modelo de Sábato:

El modelo del triángulo de Sábato fue una idea propuesta por J.K. Galbraith y planteado por Jorge Sábato y Natalio Botana, en el documento llamado “La ciencia y la tecnología en el desarrollo futuro de América Latina” (Sábato & Botana, 1986), en el cual plantearon un triángulo de interacciones entre los vértices correspondientes al gobierno, a la empresa (o estructura productiva) y a la  universidad (o infraestructura científico-técnica), como se muestra en la Figura 1.3. Las interrelaciones entre los vértices permiten crear un flujo de demandas y ofertas que conduce a la generación y utilización de conocimientos estratégicos y socialmente útiles.

El Triángulo de Sábato es el modelo más elemental,  más universalmente aceptado y más transparente de dependencia tecnológica. Esto significa que mientras más fuertes sean la extra-relaciónes, más débiles o inexistentes serán las inter e intra-relaciones y más demorará el país para disminuir su dependencia.

El modelo plantea que para que exista en realidad un sistema científico-tecnológico, es necesario que el gobierno (como diseñador y ejecutor de la política), la infraestructura científico-tecnológica (como sector de oferta de tecnología) y el sector productivo (como demandante de tecnología) estén fuerte y permanentemente relacionados.

Los autores se aproximaron al Modelo de Sistemas de Innovación, al advertir la imperante necesidad de promover sistemas de relaciones científico-tecnológicas en unidades limitadas o bien, conglomerados industriales públicos o privados (Sábato & Botana, 1986).

También expusieron que la soberanía de los países estaría en juego sin el desarrollo en ciencia y tecnología, debido a la dependencia tecnológica en relación con otros países (Sábato & Botana, 1986).empresas que resultan del auge de la innovación de las universidades y están estrechamente relacionadas con las Oficinas de Inscripción de Tecnologías de la universidad.

La universidad y la empresa se relacionan por diversos motivos. Para la primera, el vínculo debe entenderse como el mecanismo que ayuda a obtener fuentes de financiamiento, a elevar la calidad de la investigación y de la docencia universitarias y a lograr su mejor integración con las necesidades sociales. Mientras que la segunda, persigue elevar su competitividad en el mercado a través del incremento de la productividad, de reducir los costos de investigación  y de obtener productos de mejor calidad  por medio de la tecnología transferida desde la universidad, garantía que ofrecen, en la mayoría de los casos, estas innovaciones tecnológicas.

Por tanto, en esta relación se hace necesario un actor que juega un papel importante y que viene a triangular el vínculo, el gobierno. El cual regula y norma las vías de cooperación con la finalidad de dar seguimiento a convenios y aportar beneficios mutuos, en la medida en que todos los agentes del desarrollo interactúen y compartan la visión de un país competitivo.

Desde el punto de vista teórico, la articulación de estos tres agentes (universidad, empresa y gobierno) ha sido objeto de distintos análisis, que van desde la perspectiva macro hasta el establecimiento de modelos conceptuales de transferencia de tecnología de la universidad a la empresa. (Solleiro, et al., 2007)

En este sentido, el tema de las interacciones entre la Universidad y su entorno ha sido objeto de una vasta cantidad de investigaciones (Castellanos, Chávez, & Jiménez, 2003; Etzkowitz & Leydesdorff, 2000; Torres, Dutrenit, Becerra, & Sampedro, 2009) que han evidenciado una relación positiva entre las vinculaciones Universidad y entorno, y la intensidad con que se realizan las actividades de I+D.

MODELOS DE LOS SISTEMAS DE INNOVACIÓN.

El Modelo de los Sistemas de Innovación, plantea la integración de diferentes agentes de la innovación, en estructuras transdisciplinarias e interactivas complejas, donde los agentes y organizaciones se comunican, cooperan y establecen relaciones de largo plazo y condiciones económicas, jurídicas y tecnológicas para el fortalecimiento de la innovación y la productividad de una región o localidad (Lundvall, 1997). Los Sistemas de Innovación dentro del debate internacional también se abordan desde perspectivas transnacionales.

El concepto de Sistema Nacional de Innovación (SNI) aportado por primera vez en 1987, abrió un importante espacio en la discusión internacional que apoya a los procesos de progreso tecnológico a nivel de un país.

Un SNI puede ser definido como el conjunto de redes en que las interacciones determinan el desempeño innovador de las empresas locales. Las redes son una categoría de creciente relevancia para comprender y explicar el funcionamiento a nivel micro y meso de los sistemas de innovación (Cimoli, 2000). En tal sentido, un SNI más que una red de instituciones que apoyan la investigación y desarrollo, incluye también redes de relaciones entre empresas y vinculaciones entre usuarios y productores de tecnología de todas clases, así como sistemas de incentivos y de apropiación, relaciones laborales y un amplio rango de instituciones y políticas gubernamentales (Freeman, 1994).

Según Lundvall (1992) y Nelson (1993), la influencia de cinco agentes fundamentales en el proceso de innovación se manifiesta tanto directamente como a través de complejas y estrechas relaciones, las cuales se pueden observar en la Figura 1.4.

Por tal razón, el análisis de la innovación tecnológica deberá considerar tales agentes como parte integral de un Sistema Nacional de Innovación. Dichos agentes son: los gobiernos; las universidades y organismos públicos de investigación; las empresas;  la infraestructura de soporte a la innovación y los factores del entorno de las empresas (la demanda, los recursos financieros y humanos, etc.) (Lundvall, 1992; Nelson, 1993).

Los análisis empíricos determinan si un sistema nacional de innovación es fuerte o débil en relación a sistemas locales, regionales o transnacionales (Jonson & Lundvall, 1994). Los elementos que caracterizan un sistema regional de innovación, en el marco de los procesos de integración económica, y las posibilidades de mercado que abre a los sistemas de empresas articulados por crecientes relaciones de subcontratación y comercio intrafirma, implican analizar, por un lado, las dinámicas empresariales y el desarrollo de sus capacidades de innovación, y por otro, las articulaciones que las mismas empresas establezcan con aquellas instituciones que contribuyan al fomento de sus actividades productivas.

Algunas críticas al modelo afirman que este otorga poca importancia a las universidades, como instituciones autónomas y marcadamente universales, que están siendo sometidas actualmente a profundos y rápidos procesos de cambio o adaptación, surgidos de presiones procedentes del entorno (Arocena & Sutz, 2001).

Las primeras vinculaciones entre la academia y el entorno se produjeron en un esquema de oferta-demanda, llamado Modelo lineal de transferencia del conocimiento, desde el ámbito académico hacia el ámbito industrial, bajo un carácter disciplinar, homogéneo y jerárquico, realizado solo en universidades y centros de investigación para satisfacer intereses académicos y disciplinarios (Villaveces, 2006), para luego llevar la investigación básica a la investigación aplicada e iniciar el proceso de transferencia de los resultados de investigación.

Este modelo, en su funcionalidad, no refleja un proceso de traslado de resultados de investigación a las empresas, lo cual deja a un lado mecanismos formales que logren el objetivo del vínculo entre la universidad y la empresa. Por tanto, debido a las propias necesidades de desarrollo de la universidad y a las nuevas necesidades de la sociedad, surge un nuevo esquema de transferencia, el Modo 2, caracterizado por plantear una transferencia de conocimiento más transdisciplinaria, heterogénea y heterárquica, donde primó la aplicabilidad y la utilidad social de la investigación, realizada alrededor de un problema, por grupos creados ad hoc (Jiménez & Ramos, 2009; Villaveces, 2006).

El planteamiento del modelo de transferencia de conocimiento, dio paso a modelos más concretos de relación entre universidades, empresas y Estado, como el Modelo del triángulo de Sábato (Sábato & Botana, 1986), el Modelo de los Sistemas de Innovación (Lundvall, 1997; R. Nelson & Rosenberg, 1993) y el Modelo de la Triple Hélice (Etzkowitz & Leydesdorff, 1995), entre los más reconocidos.

MODELO DE LA TRIPLE HÉLICE:

El Modelo de la Triple Hélice es un modelo propuesto por Etzkowitz y Leydesdorff, y desarrollado posteriormente por Jones-Evans (1997), Benner y Sandstrom (2000); Okubo y Sjoberg (2000) o más recientemente por autores como Numprasertcha e Igel (2005). (Benner & Sandstrom, 2000; Etzkowitz & Leydesdorff, 1995; Jones-Evans, 1999; Numprasertchai & Igel, 2005; Okubo & Sjoberg, 2000)

El mismo propone integrar ciencia, tecnología y desenvolvimiento económico, bajo el supuesto de que la academia debe integrarse estrechamente con la industria para, de esta manera, maximizar la capitalización del conocimiento (Etzkowitz & Leydesdorff, 1995; Etzkowitz, Webster, Gebhardt, & Cantisano, 2000)

Entendiendo que capitalización del conocimiento es un concepto que caracteriza las posibilidades y facultades que van adquiriendo las universidades para dar máxima realización económica y comercial a los productos de su investigación y, a la par, alcanzar niveles elevados de ingresos que pueden ser reinvertidos en el propio proceso investigativo o destinados a otras actividades por los colectivos de investigación o las instituciones (Núñez, et al., 2006).

La Triple Hélice está basada en la teoría general de la innovación, la teoría social de Luhmann, la teoría de la evolución y algunos postulados de la biología molecular, como la doble hélice del ADN (Etzkowitz, et al., 2000) y varios modelos científicos como el Modelo del Triángulo de Sábato; el Modelo de Sistemas de innovación (Solleiro, et al., 2007); la segunda revolución académica, bajo la cual se dieron nuevos papeles a la Universidad para el desarrollo científico y para el desenvolvimiento económico (Etzkowitz, 1998; Silva & Kovaleski, 2009); y la política de parques tecnológicos que resalta las relaciones con el entorno para la competitividad de las empresas, con base en una mayor producción científica (Silva & Kovaleski, 2009).

El modelo conjuga las actuaciones de tres actores principales: la Industria, la Universidad y el Estado. Aunque ha pasado por varias versiones, en resumen, el modelo propone la visión de la Universidad emprendedora, a partir de su estructura y funciones académicas (Etzkowitz & Leydesdorff, 2000).

Acerca del autor

Frank A. Peña Valdes

Frank A. Peña Valdes

Profesor adjunto Escuela de Psicología, Facultad de Humanidades y Escuela de Orientación Educativa, Facultad de Ciencias de la Educación Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD. Licenciatura en Psicología, Maestría en Metodología de la Investigación Científica. Especialidad en Psicología del Desarrollo, Maestría en Desarrollo Humano, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Postgrado en Educación Superior, Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Estudios Doctorales en Psicología Social, Universidad Central de Madrid (UCM).

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