Economia Nacionales

La macroeconomía teórica

Ministerio de Hacienda
Victor Manuel Peña

A partir de 1936 la macroeconomía keynesiana suplantó la macroeconomía clásica como cuerpo de conocimientos para el explicar el comportamiento agregado de las economías reales o de las macroeconomías reales.

Los supuestos o presupuestos teóricos implícitos en la macroeconomía clásica –competencia perfecta y pleno empleo- no le permitían abordar, de manera razonable y objetiva, los grandes desequilibrios o grandes fluctuaciones de la actividad económica agregada.

Es más, para la teoría macroeconómica clásica eran inconcebibles los desequilibrios o las fluctuaciones, y solo podían presentarse de manera incidental o excepcional y sin constituir una perturbación permanente porque el equilibrio del sistema estaría garantizado bajo cualquier circunstancia.

Nunca ha sido verdad que el mercado por si solo garantiza el funcionamiento armónico, estable y equilibrado de los sistemas económicos reales, mucho menos en la economía capitalista.

Esto significa que la teoría económica no debe construirse, epistemológicamente hablando, haciendo abstracción de las características esenciales de la economía real en cuestión, sea cual sea. Todas esas preconcepciones o construcciones deductivas distan mucho de la realidad empírica.

Éste fue un proceder metodológico, tanto de la escuela clásica como de la escuela neoclásica, pero, sobre todo, de la escuela neoclásica, que afectó mucho el desarrollo científico de la Economía, una ciencia que es eminentemente empírica.

Claro, el enfoque keynesiano no fue ni es un enfoque crítico frente a la economía capitalista, sino crítico frente al enfoque clásico o frente a la macroeconomía clásica o la posición teórica de ésta con relación a la economía real capitalista.

Del pensamiento económico clásico, solo la escuela marxista asumió un enfoque de crítica histórica del capitalismo en general y de la economía capitalista en particular.

Claro, en la historia de la vida de la economía capitalista hay dos etapas: una de libre competencia y la otra, la etapa monopólica que comenzó en la segunda mitad del siglo XIX.

La Gran Depresión de 1929 fue el muro contra el cual se estrelló y se desmoronó la macroeconomía teórica clásica. Y ese mismo muro le sirvió de puerta de entrada a la macroeconomía teórica keynesiana al analizar y justificar, empírica y teóricamente, la intervención del Estado en la economía para enfrentar los ciclos económicos, huelga decir, las fluctuaciones económicas.

Aunque históricamente hablando lo real es que el Estado nunca ha dejado de intervenir en la sociedad y en la economía.

Por eso la macroeconomía teórica keynesiana busca garantizar la estabilidad de la macroeconomía real en el corto plazo a través de la aplicación de políticas económicas de administración o de control de la demanda agregada.

Aunque Keynes no construyó expresamente su esquema macroeconómico basado en el principio de la demanda efectiva, o de la demanda agregada, para visualizar y explicar el fenómeno del crecimiento económico, sino para explicar y establecer cómo lograr el fenómeno de la estabilidad macroeconómica a partir de determinación del producto, de la renta y de la ocupación, y de sus niveles respectivos, por la demanda agregada. Obviamente en ese trayecto de construcción analítica examina el papel del dinero, del interés y de los precios en la determinación de las magnitudes macroeconómicas, estableciendo taxativamente que solo se podía lograr un nivel de equilibrio de la renta, del producto y de la ocupación próximo al pleno empleo.

Sin embargo, de acuerdo a Keynes las leyes psicológicas que gobiernan las propensiones al consumo y al ahorro, y que están en la base de la conducta de los seres humanos como consumidores y ahorristas, juegan un papel fundamental en la determinación de la estabilidad y del equilibrio.

Solo posteriormente, a partir de los 50 y de los 60, fue utilizado el modelo construido por Keynes para visualizar el fenómeno del crecimiento económico

La escuela clásica convencional si visualizó expresamente la vinculación entre la acumulación y el crecimiento en el marco del irreal supuesto del pleno empleo.

En la macroeconomía teórica formal se contempla la capacidad productiva a corto plazo y la capacidad productiva a largo plazo, contemplando al mismo tiempo la senda de producción potencial, la senda de producción real y la brecha de la producción, y al hablar de esos temas se está tratando implícitamente el fenómeno del crecimiento económico.

La brecha de la producción viene explicada por la diferencia entre la producción efectiva y la producción potencial. Cuando la brecha de la producción es igual a cero la inflación se mantiene estable.

El fenómeno del crecimiento económico es propiamente hablando un fenómeno económico que se ubica en el mediano y largo plazo. El desarrollo económico es un fenómeno que se da en el largo plazo, sin embargo, la macroeconomía teórica formal no incluye el tratamiento del desarrollo económico, pero sí el fenómeno del crecimiento económico.

En la macroeconomía teórica clásica y en la neoclásica la inversión aparece totalmente atada al ahorro como su única fuente de financiación.  En la macroeconomía teórica keynesiana se asume en el modelo que el ahorro es siempre igual a la inversión.  Sin embargo, al incluir la tasa de interés como uno de los determinantes de la demanda de dinero, el modelo keynesiano está abriendo la posibilidad de que una parte de la inversión sea financiada por el crédito bancario.

Hoy la macroeconomía teórica formal excluye ex profeso el tratamiento de la distribución del ingreso, y ello así porque prevalece la equivocada idea en muchos mundos intelectuales y académicos de que la distribución del ingreso y de las riquezas es un fenómeno eminentemente moral y ético, por lo que no es susceptible de ser analizado por la ciencia de la Economía.

David Ricardo fue el primer economista en analizar objetiva y formalmente el fenómeno de la distribución del ingreso y examinó teóricamente la vinculación entre la distribución del ingreso, la acumulación de capital y de factores y el crecimiento económico.

En su obra cumbre Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero, John Maynard Keynes no dedica ningún capítulo al análisis de la distribución del ingreso, sin embargo, nos habla de los salarios, nos habla de las expectativas de los inversiones cuando confronta la eficiencia marginal del capital con el costo de la inversión (la tasa de interés) y en otra obra suya nos habla de la clase inversionista, la clase empresarial y la clase asalariada.

Michail Kalecki, creador junto a Keynes del principio de la demanda efectiva, establece claramente en su macroeconomía teórica la vinculación estructural que hay entre la distribución del ingreso y el crecimiento económico, señalando, además, que la inversión como variable exógena no depende solo del ahorro para su financiación.

No tiene fundamentos científicos ni empíricos que la macroeconomía teórica formal no incluya en su agenda o en su programa el fenómeno de la distribución del ingreso y sus efectos en la economía y en la sociedad.

En la extrema desigualdad que se da a nivel de la distribución del ingreso en la economía capitalista está la piedra angular y la espina dorsal del terrible problema de la desigualdad social in crescendo en la sociedad capitalista, y que se agiganta en las naciones y entre las naciones en la era de la globalización.

Otro asunto es que en la macroeconomía teórica formal debe un mayor espacio al tratamiento de la regulación de los mercados, sobre todo, de los mercados financieros, porque son los que más riesgos acumulan y porque son hipersensibles a las crisis y a las perturbaciones y turbulencias que tienen lugar periódicamente en la economía capitalista.

Aunque las condiciones de la oferta y de la producción agregada están determinadas por la demanda agregada, lo cierto es que las políticas de oferta agregada – política industrial, política agrícola, política comercial y política científico-tecnológica- juegan su papel en la configuración de las condiciones de producción.

Estas políticas juegan un papel importante en la determinación de la capacidad productiva, la innovación de los procesos económicos y el aumento de la productividad media en la economía.

La modernización de los sistemas y de los procesos económicos no es posible al margen de la aplicación de estas políticas.

Los modernos procesos económicos se dan con endogenización de estos factores y de la tecnología y de la innovación.

Hoy nadie en el mundo apuesta a la modernización y al permanente incremento de la productividad y la competitividad sistémica al margen del impulso de estos sostenidos procesos de desarrollo de la tecnología y de la innovación conjugando permanentemente el capital físico, el capital humano, el capital estructural y el capital relacional en las estructuras macro, sectoriales y micro de la economía.

La macroeconomía teórica formal debe incluir en su contenido toda esta gama importantísima de temas y darles un adecuado y sustancial tratamiento, de tal manera que los estudiantes de Economía reciban una formación actualizada que les permita estar a la actual de las transformaciones que han experimentado los sistemas económicos y el mundo en los últimos 30 años.

 

Acerca del autor

Victor Manuel Peña

Victor Manuel Peña

Economista y Abogado, Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

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