Educacion Nacionales

El conocimiento gestionado desde la organización y la universidad (2)

Frank A. Peña Valdes

El trabajo cualificado y la preparación profesional son esenciales en la sociedad postindustrial y el conocimiento teórico ocupa un lugar primordial como fuente de innovaciones y punto de partida de la programática socio-política

El conocimiento (teórico) es un principio axial de la sociedad postindustrial (por eso, “sociedad postindustrial” y “sociedad del conocimiento” son conceptos intercambiables. En torno a él, se organizan las nuevas tecnologías, el crecimiento intercambiable. En torno a él, se organizan las nuevas tecnologías, el crecimiento económico y las diferentes clases sociales” (Bel, 1973).

Según Bell, la sociedad del conocimiento puede planear su futuro conscientemente, basando la toma de decisiones a nivel de organizaciones, instituciones y gobiernos en un conocimiento autorizado (de expertos), público y global.

¿Por qué “sociedad del conocimiento” (por el que ha optado la UNESCO) frente a los de “sociedad de información” (Machlup 1962; Nora y Minc, 1980), “sociedad post-industrial” (Bell) o “sociedad científica o de la ciencia” (Kreibich, 1986)?

“Sociedad post-industrial” es un término equívoco (ni la industria ni la manufactura han terminado ni son incompatibles con una sociedad del conocimiento). “Sociedad de la información” no da idea de qué tipo de información se transmite y por qué es importante (el valor genuino no es la información, sino el conocimiento). “Sociedad de la ciencia” es sectario.

“Sociedad red” (Castells 2000) se limita a describir una parte de la sociedad del conocimiento y es impreciso.

Ahora bien, ¿las sociedades anteriores a la nuestra no eran describibles como sociedades del conocimiento? ¿Acaso la sociedad egipcia, por ejemplo, no era una sociedad de conocimiento? ¿No era su conocimiento astronómico, agrario, religioso, etc. un principio organizador y base de la autoridad?

Sí, pero es en las modernas sociedades de conocimiento donde el conocimiento actúa (y/o debe actuar) como base para la libertad y la justicia social. Debemos tener en cuenta la transformación de la economía y de la tecnología a nivel mundial.

Como elemento común, las anteriores definiciones nos dejan claro que este conocimiento no es simple, ya que es una mezcla de varios elementos, que parte del que existe en las personas, como parte de la complejidad humana en su interacción con los sistemas que existen en torno a él, donde hay flujos de información que entran y salen, sustentados en determinadas estructuras, a las cuales en ocasiones no tiene un acceso expedito, tiene componentes intuitivos algunos y difíciles de formalizar, pues son activos intangibles muy difíciles de manejar.

Nonaka (1995) nos hace una precisión importante en cuanto a los tipos de conocimientos, a su juicio existente y que nos ayuda a comprender más la esencia de este fenómeno. El habla del: Conocimiento explícito, que puede ser fácilmente comunicado.

Conocimiento tácito: que es un conocimiento personal, muy difícil de formalizar si el individuo no está dispuesto a socializar el mismo en su organización

Y podemos agregar el Conocimiento Organizacional, que no es más que el sistema formado por los recursos humanos capacitados, así como el sistema que permite la asimilación de los nuevos conocimientos necesarios para la Organización, de forma permanente.

La gestión del conocimiento en las Organizaciones y en la Universidad

La organización  contemporánea tiene entre sus propósitos administrar con eficiencia su “capital intelectual”, es decir, su capacidad técnica, sus recursos humanos, su capacidad de innovación. Lo que “descubre” la empresa innovadora en los años de 1980 es que se pueden maximizar los beneficios si se aplican estrategias adecuadas para movilizar el capital intelectual disponible. Por ejemplo: si se aprovechan lo mejor posible los conocimientos y las competencias del personal.

La educación superior tiene como finalidad básica la búsqueda desinteresada de la verdad mientras que la empresa valora los aportes del conocimiento desde el punto de vista de su valor de mercado.

La educación superior tiene límites difusos en cuanto a la búsqueda de nuevos conocimientos, la libre indagación puede llevar a cualquier descubrimiento. La empresa tiene fines determinados y desea aprovechar al máximo el potencial de conocimiento de sus miembros para lograr esos fines.

La Universidad es al mismo tiempo un centro de investigación, un centro de enseñanza-aprendizaje en el más alto nivel, un centro de producción cultural, un centro de servicios a la comunidad y otras cosas. Por lo tanto, en ella la gestión del conocimiento exige una visión multidisciplinar y compleja que no aparece en las empresas cuyas funciones son más acotadas.

A la educación superior no solo le interesa la producción del conocimiento sino también su legitimación académica y su distribución en la sociedad. La empresa no tiene un problema epistemológico (como la justificación de los conocimientos) pero también puede tener un problema ético (alcances de una innovación o descubrimiento en virtud de los impactos sobre la sociedad).

El conocimiento, está en la mente de las personas, y es información combinada con experiencia, contexto, interpretación y reflexión, aplicado a decisiones y acciones. Las organizaciones lo consideran, hoy en día, como activo y riqueza de la nueva economía dándole la mayor importancia a su creación, transferencia y uso eficiente.

La Gestión para el conocimiento ha sido identificada como un nuevo enfoque gerencial que reconoce y se refiere al valor más importante de las organizaciones: el recurso humano y el conocimiento tácito que ellos poseen y el explícito que aportan a la organización.

La gestión, por tanto, se convierte en una política central y se encarga de preservar, identificar, analizar y diseminar el saber en las organizaciones partiendo del estudio y seguimiento del flujo de información, con la premisa de brindar la información adecuada a la persona correcta, ya sea trabajador del servicio o directivo, en el momento oportuno, para propiciar su creatividad y excelencia.

Uno de los elementos más positivos de la Gestión del Conocimiento es su completa coherencia, interacción e interdependencia con cualesquiera de otras técnicas o procedimientos en el proceso de dirección, como la Planeación estratégica, La Gestión de calidad la reingeniería y otras, que tienen su principal sustento en el conocimiento y adecuada utilización del mismo, pues no es suficiente contar con una gran caudal de conocimiento, sino lograr implementar e introducir este de forma práctica y concreta en y para el funcionamiento y desempeño exitoso de una organización. Ellas conforman un todo único y orgánico en la estrategia de las nuevas organizaciones en un medio ambiente cada vez más competitivo y exigente, de lo que no escapan las organizaciones deportivas.

Es pertinente precisar de forma clara y como un antecedente importante, que aquellas organizaciones que quieren aplicar la Gestión para el conocimiento, no basta solo con la intención, pues han de crear y generar un clima adecuado en la organización. Pues se puede poner a disposición de la Organización un volumen considerable de información de avanzada y un alto grado de actualización, la clave estriba en ponerle un mayor énfasis en los activos intangibles, por encima del enfoque tradicional, que centran su atención en los activos materiales y la infraestructura, aunque no se pueden desestimar los mismos, pero haciendo uso de la Inteligencia Emocional, hay que crear activos de esa naturaleza y que hagan viable el trabajo, como la confianza, la empatía y las relaciones personales entre otras.

La Gestión para el conocimiento, permite aprovechar el conocimiento adquirido por las organizaciones, para utilizarlos adecuadamente y también protegerlos, como parte de su propiedad intelectual, individual y colectiva, además de incrementarlos. Cumpliendo estos principios o normas, la Gestión para el conocimiento puede transformar la organización, aportándole nuevos valores a la misma y por ende a la sociedad a la que brinda sus servicios en función de la razón de ser de la misma, así como de su encargo social, en el caso particular de la universidad como organización ya sea pública o privada sus funciones principales son la docencia, investigación y extensión.

Así como, gestora del conocimiento atreves de la docencia, en el pregrado y postgrado con el desarrollo de la investigación, desarrollo e innovación. El conocimiento es el núcleo de competencia profesional del individuo, es lo que garantiza su actuación y desempeño en un entorno determinado y da la posibilidad de trasmitir, repetir o reproducir acciones pasadas y enseñar a grupos de individuos, transfiriendo su experiencia cognoscitiva de generación en generación. En tal sentido se desempeñan miles de profesores universitarios, investigadores, científicos cuya principal función es transferir conocimiento.

En el ambiente universitario se puede definir la Gestión para el Conocimiento como “Proceso sistémico de planificar, organizar, optimizar y controlar los recursos renovables (información y conocimiento) en una organización, con el objetivo de desarrollar las capacidades reales y potenciales del capital intelectual que facilite el crecimiento científico tecnológico e innovador en una organización, dando respuesta a la solución de problemas, manejo de conflictos y desarrollo de la inteligencia. Todo ello unido y orientado a crear valor agregado de forma continua, siendo el producto informativo una de las formas tangibles para promover, distribuir y proteger los nuevos conocimientos a través de nuevas formas de acceso al conocimiento”

Debido a su propia naturaleza, el conocimiento como tal no puede ser administrado, solo es posible hacerlo en su proceso de creación y su utilización, es por ello que la Gestión del conocimiento es un proceso que no puede implementarse aisladamente, requiere además de la gestión de la gestión de la información, del uso de tecnología asociadas a ella y de una eficiente Gestión de los Recursos humanos, integrando las mismas.

Acerca del autor

Frank A. Peña Valdes

Frank A. Peña Valdes

Profesor adjunto Escuela de Psicología, Facultad de Humanidades y Escuela de Orientación Educativa, Facultad de Ciencias de la Educación Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD. Licenciatura en Psicología, Maestría en Metodología de la Investigación Científica. Especialidad en Psicología del Desarrollo, Maestría en Desarrollo Humano, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Postgrado en Educación Superior, Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Estudios Doctorales en Psicología Social, Universidad Central de Madrid (UCM).

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