Cultura Nacionales

La antología más allá del poema

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Escrito por Debate Plural

Marcio Veloz Maggiolo (Listin, 26-5-17)

 

Toda poesía quiere ser un resumen de la vida. Pretende, sin proponérselo, antologar la realidad interior antes de que desaparezca.

Toda poesía por tanto, LQQD, es lo que deberíamos demostrar antes de irnos; es un rompecabezas para el alter que anda buscando temas. A nadie se le ocurre que la sonrisa puede y debe ser antológica, o que la mirada posee síntomas capaces de atraer los recuerdos. Y a nadie se le ocurre que los recuerdos pueden también ser antológicos, aunque al publicarlos ya sean otra versión de la original, diferente de aquella que pensamos prístina y que ahora contaminamos para presentarla “decente en la escena del mundo”.

En ocasiones he pensado en la posibilidad de antologar la sonrisa, pero no la que ociosa emerge de pensamientos bullentes a los que veo asomarse e interpreto a mi modo, sino la ausente de toda malicia, la del niño que ni siquiera sabe dónde queda el pozo de su inocencia, ni está al corriente de su ingenuidad, de la que el gran poeta cubano Gastón Baquero nos habló una vez en un encuentro emocionante en la Librería Fuente-taja, del viejo Madrid, nido cultural de páginas apolilladas pero fundamentales. Allí pensé que las antologías podrían salvar esa parte del mundo que no es literaria, sino modelo para la literatura.

Una antología de la luz de cada mañana será algo increíble y variado, pero difícil de domeñar, porque cada amanecer, incluyendo los de nuestro espíritu, es diferente.

Yo diría, imaginando, que Carl Jung ha tenido sus razones para pensar en una zona incapaz de ser defi nida donde se alojan las ideas.

Parece una idea platónica, pero ya en el mundo de los Vedas estaba escrito, es esa antología del mito volandero, que existe el Akasha, sitio preferido para el salvamento de nuestras historias, y archivo al que solo penetran los chamanes y los santones, los yogas de espíritu con ínfulas de conocimiento universal, los soñadores que no saben que en sus alucinaciones están viajando a nuevas Tules que están enterradas en el alma de los bosques, de las tundras, y de las tormentas solares.

Por ello pensar en la dicotomía existente entre el canto del ave y el color de su plumaje es casi un koan o un haiku que nace donde existen todas las estaciones del año y algunas más.

Una antología de los haikus o koanes que aun fl otan buscando espacio en el espacio al cual pertenecen, pueden ser un desafío para quien los persiga, atrape y clasifi – que. Yo, sin dudas, debido a esto, me turbo y sigo obcecado con el posible caudal de las antologías.

Venga la del sonido, la de la luz, la de la estrella fugaz, la del aerolito que antes de caer se confi esa.

La del espíritu que sale del cuerpo para encontrase con el haz de luces que está necesitando.

Una voz me dice que el universo es un cartapacio donde la divinidad está clasifi cando las antologías que lo defi nen antes de que se agoten, puesto que quien produce y crea, debe luchar contra el olvido de lo creado y contra lo que tiene un valor relativo aunque en otros mundos el mismo podría resultar el valor fundamental.

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