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Feminicidios y más en República Dominicana

Escrito por Debate Plural

Rafael Antonio Román (El Universitario, marzo 2018)

 

El concepto de feminicidio está relacionado con el de “Gendercide”, o genericido, término éste que fuera utilizado por Mary Anne Warren en el año 1985 en su obra “Gendercide: e Implications of Sex Selection” (Las implicaciones de la Selección del Sexo), el cual es un neologismo que se re­fiere a la matanza sistemática de los miembros de un determinado sexo.

Junto a este vocablo, también se acuñó el de “viricidio”, en referencia a las matanzas de varones de cualquier edad durante la guerra con la idea de acabar con los futuros soldados del bando enemigo. Feminicidio, según diversas literaturas, empieza a utilizarse en los años 60 a consecuencia del brutal asesinato, el día 25 de noviembre, de 3 mujeres dominicanas (Las hermanas Mirabal, Patria, Minerva y María Teresa) por el Servicio de Inteligencia Militar de República Dominicana.

El término feminicidio se utilizó públicamente por primera vez por Diana Russell, ante la organización feminista denominada “Tribunal de Crímenes contra la Mujer”, celebrada en Bruselas, en el año 1976, en la misma participaron alrededor de 2,000 mujeres de 40 países, destacándose en dicho evento las diferentes formas en que se mani­fiesta la violencia contra la mujer. Antes el término feminicidio, había sido utilizado por J. Corry, en su obra “A Satirical View of London” (Una Vista Satírica de Londres), en el año 1801.

Russel, junto a Jane Caputi, de­finió el feminicidio “como el asesinato de mujeres realizado por hombres motivado por odio, desprecio, placer o un sentido de propiedad de las mujeres. Más tarde se define el feminicidio como asesinato misógino de mujeres cometido por hombres. En el plano teórico local se admite, que el feminicidio es el asesinato de mujeres como resultado extremo de la violencia de género que ocurre tanto en el ámbito público como en el privado, comprende aquellas muertes de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas o familiares, las asesinadas por sus acosadores, agresores sexuales y/o violadores; aquellas que trataron de evitar la muerte de otra mujer terminando como víctima de la acción feminicida.

En la actualidad este fenómeno alcanza cifras exorbitantes, con el agravante de que cada feminicidio supera al anterior y refleja la pérdida progresiva del valor por la vida humana y una marcada ruptura del hilo conductor y consanguíneo que se origina en la procreación entre madre e hijo. Hijos que luego serán padres o esposos y cuya relación resulta en estos momentos irrelevante. José Martí, Dijo: “La mujer es el horno natural donde se forja la vida humana”.

Jurídicamente hablando el feminicidio no es más que un tipo de homicidio agravado que alcanza la categoría de asesinato por los elementos constitutivos que le caracterizan, un tipo particular de muertes violentas intencionales del tipo sexista cometidos por hombres en contra de la mujer. El tema de la ocurrencia de feminicidios en la República Dominicana ha ocupado las principales páginas de los medios de comunicación en sus diversas modalidades, llegando algunos a calificarlo en la actualidad, como un fenómeno de gran consideración, al que el estado debe dedicar especial atención.

La violencia de género en la República Dominicana tiene un carácter profundamente social, político y cultural, el cual deviene como resultado de las relaciones estructurales de poder, dominación y privilegios entre los hombres y las mujeres. Elemento éste arraigado e inherente al desarrollo cultural del hombre y mujer dominicanos; formados, educados y moldeados en categorías estructurales del tipo ideal: “hombres”, “macho”, “varones” y mujeres para el hogar, serviles a favor del hombre, sumisas, amorosas y abnegadas, sepulcro al servicio del dolor y del sufrimiento. Todo ello les otorga a los miembros del sexo masculino un sentido de pertenencia, el que unido a la masculinidad y la de­finición de los roles, son de la exclusiva responsabilidad tanto del hombre como de la mujer. Los factores a los cuales se les atribuye la ocurrencia de los feminicidios desde sus primeras manifestaciones han estado vinculados al patriarcado, machismo, construcción de la masculinidad, de­finición de roles y sentido de pertenencia, son los enfoques que se derivan de las observaciones de investigadores y grupos feministas, desde que esta corriente se incorpora al escenario social a partir de los años 60 con sus primeras manifestaciones y pronunciamientos o­ficiales.

Cuando en una sociedad los cimientos morales y éticos se han ido erosionando a través de la influencia de los elementos que han caracterizado sistemas como el capitalismo, neo-liberalismo, globalización, sistemas estos en los que se estimula la corrupción y la ruptura del orden institucional, la consecuencia que se deriva de los mismos es la impunidad a favor de esas conductas que pudieran ser cali­ficadas como desviadas. También se le atribuye a tales sistemas una signi­ficativa ampliación de la brecha que separa a ricos y pobres pero también de lo que se compra y se vende.

En tales circunstancias muchos son los excluidos, personas insatisfechas, impotentes, con mayor tendencia a la agresividad, con pocos o ningunos niveles de educación. Desde el momento en que uno de estos tipos se da cuenta que no puede retener lo que considera le pertenece, reacciona como un ser irracional y lo toma como única alternativa. Lo más grave de esto, es que todos sus iguales, que son la mayoría, tienen tendencia a imitar tales conductas irracionales, pienso que estamos frente al síndrome de la imitación, el cual se veri­fica justamente en el rango de las edades donde la juventud tiende a imitar conductas delictivas, como se puede observar los últimos, ya casi cien feminicidio ocurridos en el pasado año 2017, con marcadas excepciones, han sido realizados por personas que oscilan en edades de veinte a treinta y cinco años.

En el siglo XIX, el ilustre pensador Gabriel Tarde atribuía como factor determinante del aumento de la conducta criminal, la imitación extra lógica, en la que las personas tienden a imitar lo bueno y lo malo. La clase media trata de imitar a la clase alta, la muy baja a la media, etc., también consideró como un factor importante para las leyes de la imitación, la quiebra de la tradición moral basada en el cristianismo. Fundado en esta teoría consideró que existe una clase muy pobre, baja, excluida que desea tener lo que otros sin importar la procedencia tienen, dinero, poder, y mujeres que ellos no pueden retener, solo por amor.

El orden en que se presentan tales situaciones queda expresado en una espiral que inicia en los tipos de relaciones sociales, sentimentales, lo cultural, económico, lo político y la práctica social. Niveles muy altos de dependencia entre hombre–mujer en una sociedad en la que la mujer lucha por alcanzar mayores niveles de participación en el área de producción y limitar de esta manera la dependencia económica que la mantiene atada al hombre. Situación ésta que le obliga a mantenerse junto a un hombre que le maltrata física, psicológica y moralmente. Agresivo y violento por el que ya no siente amor, al que no quiere, pero con el que debe permanecer solo por la dependencia económica existente y quizá por no contar ya con una familia a la que pueda regresar. La sociedad dominicana demanda de sus autoridades la necesidad de repensar la conformación social de la misma, elaborar nuevos paradigmas tendentes a la construcción del hombre y mujer social moderna.

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