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El interconductismo: origen, desarrollo, tradición y principios básicos en la construcción científica y sistemática (2)

Frank A. Peña Valdes
  1. h) Los eventos psicológicos muestran flexibilidad temporal:en contra de lo que ocurre con los reflejos, los eventos psicológicos tienen relaciones temporales flexibles. En el sistema reflejo siempre se da, de manera inmediata, el estímulo y sólo después la respuesta. En el evento conductual esto puede ser variable de una ocasión a otra. La venganza puede ser inmediata, pero también un plato que se sirve frío: Vito Corleone se venga decenas años después del hombre que mató a su madre, pero es este asesinato el que desencadena la vendetta. Cuando Machado responde a los patios de una calle de Sevillano lo hace de la misma manera en su infancia que de adulto, pero responde a los mismos patios y a la misma calle, incluso aunque esos patios ya no existan, pero ahora lo hace de manera substituta -ver más adelante.

Relacionado con los puntos anteriores conviene introducir el concepto de desligamiento funcional, una idea central en el interconductismo actual introducida por E. Ribes, el mayor y mejor representante internacional del interconductismo. El desligamiento funcional significa que el organismo adquiere la capacidad para responder a eventos de una manera autónoma a las condiciones físico-químicas de esos eventos y de los parámetros espaciotemporales que los enmarcan, a medida que el desligamiento se va haciendo mayor, menor es la dependencia respecto de la situación estimular. Es un concepto clave que abre infinidad de caminos y posibilidades a la psicología, que le da un giro copernicano. La explicación de sus implicaciones sobrepasa, no obstante, los objetivos de este escrito. Remitimos al lector a la bibliografía que se señala al final para tener una visión más amplia de este importante tema.

Llegados a este punto se ha de señalar, por fin, una característica básica entre el interconductismo y otros conductismos. Las ciencias se han de diferenciar unas de otras, entre otras cosas, por una que es la más importante de todas: su objeto de estudio. La física se ocupa de las interacciones atómicas y subatómicas o incluso planetarias, la química de las interacciones entre diferentes moléculas en diferentes condiciones, la biología de la vida y sus mecanismos (2). La realidad del mundo es una, pero según Kantor ha de enfocarse desde diferentes ópticas. Existen por tanto diferentes niveles de análisis de la realidad y cada uno debe ser abordado por su ciencia de referencia (3).

La psicología  ha de ocuparse, tiene por objeto, el estudio de la interconducta tal y como se ha venido delimitando arriba. La psicología es, por tanto, una ciencia independiente de otras ciencias, no es una rama especializada de la biología como postulan otros conductismos. La psicología tiene un objeto de estudio propio, exclusivo de su nivel de análisis de la realidad. Por esto la psicología es una ciencia radicalmente autónoma. Que mantendrá, por supuesto, relaciones con otras ciencias pero sin trasladar a esta las unidades de análisis de aquellas dado que este es el camino más corto para dejar de hacer cualquier ciencia. La psicología no puede ser ni biología ni sociología.

LA UNIDAD DE ANÁLISIS DEL ESTUDIO DE LA CONDUCTA: EL SEGMENTO CONDUCTUAL.

Si definimos la psicología como una ciencia, como en cualquier ciencia se ha de definir su unidad de análisis. Para tal Kantor propone el segmento conductual.

La conducta (desde este momento utilizamos la palabra conducta e interconducta como sinónimos) es un flujo continuo, no existe la no-conducta: un organismo está siempre, de manera necesaria, comportándose (interactuando con el entorno), también lo hacemos cuando dormimos: soñamos -lo que es conducta, por supuesto-, no nos caemos de la cama porque respondemos a sus límites etc… No se puede estar sin hacer nada, esta expresión es un término de lenguaje ordinario que refiere un tipo de conductas: estar quieto, estar vagueando, estar meditando… pero en todas las ocasiones estamos inmersos en un contexto, interactuamos con el entorno; por decirlo así, es el entorno el que nos permite estar sin hacer nada, y estar sin hacer nada es un tipo de conducta, sea cual sea en cada caso. Hasta el más avezado yogui saldría de su estado de meditación si se produjera un terremoto.

Pero, aun admitiendo que la conducta es un continuum, sin embargo para hacer accesible un objeto de estudio al conocimiento científico necesitamos definir una unidad de análisis.  En el caso del segmento conductual este se define como un constructo que unifica un estímulo y una respuesta, es decir toda la interacción

E <—> R Donde ninguno de los elementos es preeminente sobre el otro. El E es necesario para la R y la R es necesaria para el E (obsérvese que la palabra constructo no se utiliza aquí, como ocurre en otros modelos conductuales, de una manera devaluativa; en ciencia los constructos son necesarios, son, por decirlo así, el vocabulario con el que nos entendemos, eso sí los constructos no han de sobrepasar el nivel de análisis de los datos empíricos para llevarnos a las regiones de la incomprobabilidad o lo especulativo).

A continuación se muestra gráficamente la idea del segmento conductual y más abajo se explican los elementos constituyentes.

Definición y explicación de los diferentes elementos del segmento interconductual:

a- ORGANISMO: todo segmento conductual necesita de un organismo, pero el organismo no es suficiente para que exista  un segmento concreto. El organismo es una unidad biológica que despliega su actividad en un ambiente particular.

b-  RESPUESTA: cuando un organismo entra en contacto (no necesariamente directo, puede ser substitutivo, ver más adelante) con un objeto, se produce la respuesta.

c-  OBJETO: en cualquier interacción conductual es necesaria la presencia de un objeto (entendiendo ese concepto en sentido amplio, también puede ser objeto un evento), sin embargo la sola presencia de un objeto no garantiza la interacción conductual, es necesario que se asocie a un organismo para que forme parte de un segmento conductual. Es posible que objetos  y eventos que están presentes no entren dentro de la interacción y otros no presentes sí  lo hagan.

d-  OBJETO DE ESTIMULO: cuando un objeto entra a formar parte de una interacción, directa o indirecta,  decimos que ese es el objeto de estímulo de la interacción.  En una interacción no siempre entra en juego la totalidad de un objeto, puede interactuar sólo una parte o atributo. Esto es conveniente explicarlo un poco más. Se puede interactuar con el color rojo de una bandera al juzgar si es el adecuado o no, “el rojo de esa bandera está descolorido” podría decir alguien, en ese caso el objeto de estímulo sería el color rojo, no la bandera). Pero se puede entrar en contacto con una bandera como elemento con un significado convencional y en ese caso no interactúo con ningún color o colores concretos sino con la bandera como objeto entero, sería el caso del militar que se cuadra ante la izada de bandera, el objeto de estímulo es la bandera en sí y no ninguno de sus colores discretos. Por otro lado, determinados atributos de diferentes objetos pueden formar parte de una sola interacción convirtiéndose entre todos en objeto de estímulo. Veamos un ejemplo: en una barraca de feria desfilan ante ti diferentes objetos a los que se puede disparar, pero sólo hay que derribar los patos de lata -supongamos que derribar otras dianas penaliza tu actuación-, en ese caso son diferentes objetos pero un sólo objeto de estímulo se asocia al intentar hacer puntería: los patos.

e-  FUNCION DE ESTIMULO: la simple identificación de un objeto de estímulo no define la cualidad de la interacción. La función de estímulo nos habla precisamente de esa cualidad. Define el sentido de la interacción. Es un concepto correlativo e inseparable al  siguiente:

f- FUNCION DE RESPUESTA: el papel que juega la respuesta en la interacción. Supera el concepto de morfología de respuesta para hablarnos del papel que juega esa morfología en la interacción dada. Una misma morfología puede mostrar diferentes funcionalidades, una misma funcionalidad puede ser cubierta por diferentes morfologías. La función estímulo-respuesta es el elemento crítico de un campo interconductual. Y viene determinada por los factores disposicionales, que se explican más adelante. El elemento crítico de una interacción es la función estímulo-respuesta, una concepción que supera el concepto de morfología o topografía de respuesta, veamos algunos ejemplos:

La respuesta “No” quizá quiera decir “Sí” según la pregunta a la que suceda, veamos: “¿quedan caramelos?” y  “¿se han acabado los caramelos?” son preguntas cuyo “No” por respuesta tiene diferentes significados, refiere realidades diferentes. Misma morfología de respuesta, diferente funcionalidad en función de otro elemento del campo.

Una palabra bien intencionada de un amigo puede tener un efecto aversivo en determinadas circunstancias: “Que bien me cae  tu novia” puede tener efectos muy diferentes si antes de la alabanza la persona en cuestión ha discutido o no con su novia. Una interacción anterior cambia la funcionalidad E-R.

No es lo mismo que un  conductor pise el acelerador porque tiene impaciencia en encontrarse con su mujer y otro por que le persigue la policía. Misma morfologías de respuesta diferentes funcionalidades E-R

Un fumador puede encender un cigarro para relajarse, para animarse un poco, para concentrarse en una llamada importante… según las ocasiones. El mismo objeto de estímulo -en este caso la propia conducta de encender un pitillo- y diferentes funciones E-R.

Otro estudiante pone música para concentrarse en el estudio, para relajarse antes de dormir, para ponerse en marcha al levantarse. Siempre la misma respuesta pero con diferentes funcionalidades E-R.

Una persona deja de comer latas de unas conservas que le chiflan al enterarse de que tienen conservantes cancerígenos. Un elemento nuevo cambia la funcionalidad E-R.

A un aborigen australiano le entra apetito viendo a alguien comer un gusano de la madera, un occidental siente nauseas. Mismo objeto de estímulo, diferentes funcionalidades E-R en función de la historia de aprendizaje de cada persona.

Tras una intoxicación, una persona la que le encantaban las ostras deja de comerlas. Un evento cambia de nuevo la función E-R.

Un niño observa un pastel con ganas de untar un dedo, cosa que no hace hasta que su tía sale de la cocina. La desaparición del elemento inhibidor cambia la función E-R.

Acerca del autor

Frank A. Peña Valdes

Frank A. Peña Valdes

Profesor adjunto Escuela de Psicología, Facultad de Humanidades y Escuela de Orientación Educativa, Facultad de Ciencias de la Educación Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD. Licenciatura en Psicología, Maestría en Metodología de la Investigación Científica. Especialidad en Psicología del Desarrollo, Maestría en Desarrollo Humano, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Postgrado en Educación Superior, Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Estudios Doctorales en Psicología Social, Universidad Central de Madrid (UCM).

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