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Lenguaje y Pensamiento: Dos procesos psicológicos superiores interrelacionados (1)

Frank A. Peña Valdes

RESUMEN

Las actividades humanas son complejas y dependen en gran medida de procesos cognitivos elaborados como el pensamiento, el aprendizaje, el lenguaje o la inteligencia. Estos procesos permiten desarrollar actividades como la comunicación, la resolución de problemas y la planificación entre otras que se consideran parte fundamental de la mente y que diferencian al ser humano de otras especies. El nivel de complejidad de algunos de estos procesos es sumamente alto y los investigadores todavía trabajan activamente para identificar los principios de su funcionamiento fisiológico, su evolución durante las etapas del desarrollo humano.

Los procesos cognitivos de orden superior también son denominados como procesos cognitivos altos o complejos. Son aquellos pertenecientes a todas aquellas habilidades del pensamiento.

Para poder realizar los procesos cognitivos superiores es indispensable saber que estos no se adquieren si no se desarrollan primeramente los procesos cognitivos básicos.

La identificación de ambos procesos (pensamiento y lenguaje) y la consiguiente negación de la posibilidad de pensar a todos los seres carentes de lenguaje, fue la postura adoptada por el conductismo de John B. Watson (1878-1958). Sin embargo, actualmente la identidad del pensamiento y el lenguaje es indefendible, a menos que se redefinan caprichosamente los términos de la cuestión. Y prueba de ellos son las siguientes observaciones:

  • Los animales no hablan y sin embargo son capaces de pensar a su modo.
  • Las personas sordomudas piensan.
  • Los datos ontogenéticos revelan que el desarrollo lingüístico y el mental son procesos diferentes.
  • La experiencia personal más vulgar atestigua la existencia de pensamientos para los que se carece de palabras.

Introducción

¿Qué es “pensar”? La Psicología actual entiende el pensar como resolución de problemas.

Entre las cuestiones que se han investigado, entre los problemas que se han debatido respecto al “pensar” figura el de su relación con otras actividades psíquicas o mentales. A este respecto se han elaborado las siguientes opiniones:

  • El pensar va siempre acompañado de otras representaciones psíquicas, en particular de imágenes (opinión tradicional que siguen la mayoría de las escuelas psicológicas).
  • El pensar carece de contenido sensorial: es un “pensar sin imágenes” (opinión de la Escuela de Würzburgo).
  • El pensar va acompañado de representaciones concomitantes (fenómenos volitivos, emotivos, imágenes, etc.), pero no puede ser reducido a ninguna de ellas (opinión intermedia entre las dos anteriores).

Pensamiento como objeto: pensamiento

Las formas básicas de pensamiento que contempla la lógica tradicional son el concepto, el enunciado y el razonamiento. Aquí sólo nos vamos a ocupar del concepto.

En un sentido amplio, “concepto” equivale a “idea general” o “idea abstracta”. Para la filosofía tradicional, el concepto es el resultado del proceso de abstracción, mediante el cual el sujeto (que conoce) logra una representación mental del objeto (conocido) de un modo general y abstracto. Un concepto se distingue de una imagen en que ésta posee características concretas comunes con algún objeto determinado, mientras que el concepto sólo contiene características generales, esenciales y definitorias, obtenidas por abstracción. La imagen mental de una montaña contiene la forma de alguna montaña, mientras que el concepto sólo

El lenguaje es una facultad propia de los seres humanos, instrumento del pensamiento y de la actividad, y el más importante medio de comunicación. Es un instrumento sumamente elaborado y complejo, organizado en diversos niveles y creativo, con el que los seres humanos pueden expresar verbalmente un número no limitado de ideas, sensaciones, situaciones, etc., y que permite aludir a las cosas y situaciones en su ausencia. Con él reducimos y ordenamos las percepciones del entorno. Está vinculado al pensamiento hasta tal punto que la total falta de lenguaje, o de un sistema de signos equivalente, hace que no aparezcan en el ser humano indicios de inteligencia.

El lenguaje es un método exclusivamente humano, y no instintivo, de comunicar ideas, emociones y deseos por medio de un sistema de símbolos producidos de manera deliberada.

Estos símbolos son, ante todo, auditivos, y son producidos por los llamados “órganos del habla” (E. Sapir, 1966).

Los seres humanos pueden distanciarse de los datos percibidos en el momento y “pensar” para resolver un problema. Es decir, dejan de estar en contacto con la realidad, porque tienen la posibilidad de interponer “símbolos” (representaciones mentales de la realidad) entre las cosas y la mente. Estos símbolos pueden ser imágenes, palabras o conceptos. Como ya hemos visto, el pensamiento se caracteriza por la utilización de conceptos y los seres humanos se hallan en posesión de una amplia red de conceptos y, con ella, de un sistema de clasificaciones de los objetos, cualidades, etc. que componen el mundo. Añadamos ahora otro hecho obvio: esta red de conceptos está registrada y fijada en las palabras que componen el vocabulario de la lengua en que cada cual se expresa. De ahí que nos preguntemos por las relaciones entre el pensamiento y el lenguaje. Las alternativas existentes en torno a tales relaciones son cuatro:

  • El pensamiento es lenguaje: representada por John B. Watson (conductista), afirma la identidad de ambos procesos y niega la posibilidad de pensar a todos los seres carentes de lenguaje.
  • El pensamiento depende del lenguaje: representada por el relativismo lingüístico. El lenguaje no es un simple instrumento de comunicación de ideas, sino que determina la formación de las ideas.
  • El lenguaje depende del pensamiento: representada por Jean Piaget.
  • Interdependencia entre pensamiento y lenguaje: representada por Lëv S. Vygotski

Acerca del autor

Frank A. Peña Valdes

Frank A. Peña Valdes

Profesor adjunto Escuela de Psicología, Facultad de Humanidades y Escuela de Orientación Educativa, Facultad de Ciencias de la Educación Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD. Licenciatura en Psicología, Maestría en Metodología de la Investigación Científica. Especialidad en Psicología del Desarrollo, Maestría en Desarrollo Humano, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Postgrado en Educación Superior, Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Estudios Doctorales en Psicología Social, Universidad Central de Madrid (UCM).

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