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Ha nacido una nueva disciplina: La sicogenealogía (y 10)

Escrito por Debate Plural

Diogenes Cespedes (Hoy, 19-12-15)

 

29. En el artículo anterior, a propósito de las historietas y los muñequitos, paquitos o tiras cómicas dije que casi siempre los dibujos de las tiras cómicas esconden un problema sicogenealógico del autor.

Creo que uno de los primeros siquiatras en analizar las historietas desde el punto de vista de la sicogenealogía fue el francés Serge Tisseron en su libro Tintin et le secret d’Hergé (Bruselas: Casterman, 2009) basado en la metodología que el sicoanalista ha expuesto en sus dos libros Tintin et les secrets de famille (París: Aubier, 2003) y Tintin chez le psychanalyste (París: Aubier/Archimbaud, 1985).

§-30.Y precisamente, a propósito del tema, fue como siquiatra y sicoanalista infantil que Tisseron vino a dar con un método diferente al que se usaba antes para analizar los dibujos que los niños realizaban en la consulta: «En aquella época, aplicaba la tabla tradicional de la representación de las pulsiones parciales en los cuadros infantiles, creada por Mélanie Klein y la de Françoise Dolto sobre la imagen inconsciente del cuerpo. Sin embargo, me di cuenta de que había algunos cuadros que no se correspondían con ninguna de estas referencias. (…) Durante las terapias muchos niños dibujaban los problemas que escuchaban en casa pero de los que nadie les había hablado. En otras palabras, los niños dibujaban elementos de la historia familiar de los que les estaba prohibido hablar con palabras y que, sin embargo, presenciaban. Este fue el punto de partida de mis trabajos. » (Chantal Railland entrevista a Serge Tisseron. En Patrice van Eersel y Catherine Maillard. Mis antepasados me duelen. Barcelona: Obelisco, 6ª ed. 2013, pp. 120-121).

¿Cómo vino a dar Tisseron con los muñequitos o historietas y específicamente con Tintín? Él lo explica así: «Los secretos giran en torno a historias que tienen un principio, un desarrollo y un final. Por lo tanto, tenía que decantarme por algún autor que dibujara historias completas. Las litografías no explican historias, solo ofrecen instantáneas aisladas. Entonces, por lógica fui a parar a los cómics, Como conocía bien Las aventuras de Tintín porque las había leído de pequeño, empecé la investigación por ahí.» (Mis antepasados, p121).

Este procedimiento o método para analizar muñequitos o paquitos se aplica mejor a historias completas como las de Tarzán, El Fantasma, Supermán, Mandrake el Mago, Buck Rogers, Dick Tracy, Batman, Tor, Los Cinco Fantásticos, La Mujer Maravilla, El Hombre Araña, Rip Kirby, etc., también llevadas al cine, porque tienen el mismo esquema literario del cuento o la novela, es decir un principio, un desarrollo y un final, mientras que tiras cómicas como el Dr. Merengue, Avivato, Doña Tremebunda, Don Fulgencio, Don Abundio, etc., solo ofrecen un episodio aislado con tres o cuatro viñetas, cuadros, o fotograma, si  puede decirse así.

Y a la pregunta de Railland a Tisseron en el sentido de cuál fue su hallazgo principal al analizar Las aventuras de Tintín, el sicoanalista respondió lo siguiente: «Demostré que había un secreto de familia solapado en toda la obra. Hergé, el creador de Tintín, era nieto de una madre soltera y todos le habían dibujado una imagen de su abuelo, cuya identidad siempre se mantuvo en secreto, como alguien muy prestigioso. Por lo tanto, en su vida había un peso muy grande por intermediación de su padre, que siempre estuvo resentido con su madre por ocultarle el nombre de su progenitor. Además los biógrafos del famoso dibujante confirmaron esta información. Así pues, Hergé expresó en imágenes el secreto que, desde pequeño, no pudo expresar con palabras.» (Mis antepasados, p 121)

El secreto de familia de Hergé radica en que su madre, belga, Marie Dewigne (1860-1901), sirvienta en casa de la condesa Errenbaut de Dudzeele, salió embarazada y debió abandonar el hogar paterno. Dio a luz mellizos (León sastre (1882-¿ ?) y Alexis, empleado de la confección (1882-1970) y, por alguna razón oculta, su patrona no solo se hizo cargo de la educación de estos niños hasta los 14 años, sino de todos sus gastos. Pero no contenta con eso, la condesa propició el 2 de septiembre de 1893 el matrimonio de conveniencia entre su sirvienta y Philippe REMI (1870-1941), obrero de imprenta, a fin de que los mellizos fueran reconocidos por una figura paterna y estos llevaran su apellido. ¿Fue algún hijo, familiar o el marido de la condesa el padre de los mellizos y con esto  se inicia el tormentoso secreto de familia? Solo Marie Dewigne y la condesa supieron el nombre del padre de los mellizos. Y tal vez los padres de Marie Dewigne.

A su tiempo, el mellizo Alexis se casó con Elisabeth Dufour, operaria de sastrería, en 1905, y procrearon a los hermanos Georges Prosper REMI (1907-1983), apodado Hergé, el futuro genio del dibujo, creador de Tintín, y a Paul León Constant REMI (1912-1986), pero asegura Tisseron que Hergé no vio jamás a su “padre”. (Secret d’Hergé, p. 76). Doble secreto de familia y doble evento traumatizante. El hermano de Hergé nunca quiso hablar de su hermano. Ya ven lo que acarrean estos desaguisados sexuales en el seno de las familias.

§-31. El secreto de familia se debe a la culpa y a la vergüenza que siente en el seno de la familia y la sociedad quien ha transgredido la norma social, y violada tal norma, el hecho se convierte en secreto. Dice Tisseron: «Los más propicios [a desarrollar secretos de familia] son los que giran alrededor de los orígenes y la muerte. Así pues, hablaríamos de la adopción, la fecundación in vitro, los hijos adulterinos, pero también de un duelo no realizado, la locura de un pariente, el alcoholismo, las sobredosis, los suicidios, etc.» (Mis antepasados, p. 129).

Como conclusión acerca de los secretos de familia o los tabúes, Tisseron remata con este alivio, pero sin moralismo prescriptivo: «Conocer los secretos de familia no libera a nadie de su carga, pero le permite comprometerse con el proceso terapéutico con mucha más eficacia. (Mis antepasados, p. 136).

A los especialistas y acuciosos de nuestro país les exhorto a analizar, como lo ha hecho Serge Tisseron, cualesquiera de las historietas y tiras cómicas que he enumerado en mi escrito anterior y en este. Y si ha habido en el pasado dibujantes dominicanos que hayan hecho historietas o tiras cómicas, que comiencen los especialistas a hacer su tesis de licenciatura, maestría o doctorado con esos materiales. Y seguro que se toparán con autores cuyos genosociagramas les darán grandes sorpresas con respecto a los secretos de familia. Recuerden que cuando el norteamericano Lee Falt creó en 1936 la historieta del Fantasma para adormecer a quienes lo perdieron todo con el crack de 1929, ya el genial belga Georges Remi, alias Hergé, había picado adelante con seis cuerpos de ventaja con sus Aventuras de Tintín. Y a propósito no solo de Lee Falk, sospechoso de albergar un secreto de familia, pues ocultó su identidad con ese seudónimo, pues su nombre verdadero era León Harrison Gross (1911-1999), sino de todos los diseñadores de tiras cómicas, e incluso de los escritores, hay que tener su duda razonable con respecto a los secretos de familia y tabúes, ya que estos pueden pasar a las obras a través de alguno o varios personajes.

§-31. Sé que se me quedaron muchos temas importantes en esta serie, pero el espacio no permitía tratarlos todos. Me hubiese gustado los siguientes problemas que señala Paola del Castillo en La  psicogenealogía aplicada: desposados o esposados: la elección de pareja viene determinada por el pasado, pues casi siempre elegimos mal, debido a una lealtad invisible con algún ancestro; filiación y fratría; la elección del nombre y las posiciones simbólicas, es decir, los problemas que puede acarrearle al niño la atribución de su nombre de pila; los niños abandonados; programación vital, esquemas de identificación y contribuciones al nacimiento; la migración de familiares: causas y efectos a medio y largo plazo; la genealogía, las guerras, civiles o no, la historia y la religión; y,  los actos simbólicos: una solución satisfactoria a la desgracia.

Con esta novena entrega finaliza la serie de divulgación acerca de la sicogenealogía, esa nueva disciplina del sentido ―como son todas las  humanidades, que no son ciencia, según Henri Meschonnic―. Espero haber contribuido con esta tarea de divulgación a que quienes me leen, sobre todo, sicólogos, siquiatras, sicoanalistas y sociólogos, y también a la familia dominicana y a gente aguzada del público general, se informen sobre esta nueva práctica que arrancó en los años 70 del siglo pasado y que hoy se ha convertido en una perspectiva diferente de abordar los viejos traumas de la humanidad que nos acompañan y acompañarán, por siempre, a las generaciones por venir. Que nada humano nos sea ajeno, como dijo el griego Menandro, traducido por Terencio.

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