Nacionales Salud

Transformaciones en el sistema de salud

Escrito por Debate Plural

Guillermo Moreno (D. Libre, 14-5-18)

 

En esta ocasión me concreto al caso del ministerio de salud, que tiene como nuevo titular al Dr. Rafael Sánchez quien representa una nueva generación en esta importante función del Estado.

Con frecuencia la prensa da cuenta de la crisis hospitalaria, falta de equipamiento y de medicinas, altos índices de muerte materno infantil, la baja calidad de los servicios, las recurrentes epidemias, entre muchos otros.

Todos las enumeradas más que causa son efectos de un sistema de salud colapsado. Por esa razón se necesita de carácter, férrea voluntad y determinación en el titular del ministerio para hacer las transformaciones estructurales que demanda el sector, siempre que se tenga como meta garantizar a la ciudadanía, de forma satisfactoria y sostenible, su derecho fundamental a la salud. Veamos algunas de las líneas de acción necesarias.

Primero. Hay que garantizar la conformación del sistema único de salud. El ministerio tiene que asumir la rectoría del sistema de salud del país incluyendo el Servicio Nacional de Salud (SNS). Además establecer alianzas con los prestatarios privados de servicios médicos, sobre reglas claras y estricta fiscalización de las prácticas y los protocolos médicos en las distintas áreas. El sector privado es hoy día relevante en la prestación de servicios de salud y por tanto tiene que estar integrado al sistema único de salud. En investigación hecha por el ministerio de salud, en la gestión de la Dra. Guzmán Marcelino, se estableció que el gasto de bolsillo de salud de los hogares dominicanos está por encima del 43%.

Segundo: Impulsar un aumento sustantivo de la inversión en salud pública. Es inaceptable que actualmente represente apenas el 2% del PIB, cuando la media regional está por encima del 4%. Sin un aumento de inversión en salud se mantendrán los serios déficit en equipos, medicamentos y material gastable en los hospitales y tampoco se podrán mejorar las condiciones salariales de enfermeras, laboratoristas, personal administrativo y médico de los hospitales.

Tercero: Transformar el actual esquema de salud pública afincado en la curación, por demás de calidad muy precaria, hacia un sistema preventivo, eficiente, basado en la atención primaria. Se trata de instalar el médico de familia en cada barrio, sector o comunidad como responsable del seguimiento preventivo de salud de un número determinado de familias. Además desarrollar un ejército de promotores de salud, en todo el territorio nacional que deberán acompañar e integrar a las familias y comunidades en procurar hábitos para una buena salud, en la prevención de enfermedades y de situaciones de riesgo. Estos promotores estarán también en la escuela, en los centros de trabajo y en todos los espacios donde convive la gente. En ese esquema la red de hospitales generales y especializados se reducirán a atender los accidentes y enfermedades que no pudieron ser prevenidas.

Cuarto. El Ministerio de Salud debe ser un protagonista en la transformación de la seguridad social y la modificación de la ley. Con lo que invierte el Estado en seguridad social y en el ministerio de Salud es posible alcanzar seguridad social en salud en el 100% de los 10 millones de dominicanos. Para ello es necesario eliminar la intermediación del sector financiero para que no sea éste el que obtenga fabulosas ganancias de los fondos que aporta la ciudadanía. Solo así se podrá garantizar un sistema de seguridad social universal que garantice acceso a todos a la salud frente a la enfermedad, protección ante la discapacidad y el desempleo, y pensiones dignas.

Quinto. Ante la grave crisis que tiene el sistema sanitario del país, el ministerio tiene la obligación de declarar como calamidades de salud la mortalidad neonatal y materna; la desnutrición infantil; las enfermedades infecto contagiosas recurrentes en el país; las muertes y lesiones por accidentes de tránsito; la violencia doméstica y de género; el consumo de drogas, el alcoholismo y el tabaquismo. Desarrollar en cada caso, efectivas políticas y estrategias de prevención y de manejo.

Dejemos al tiempo revelar si estamos ante incumbentes anodinos, que pasarán por esos ministerios sin pena y sin gloria, o por el contrario, ministros que dejarán su impronta y su legado. Esperemos.

Estoy consciente de que muchas de las reformas que se requieren son estructurales y no se realizan en un año o dos. El problema es que nunca nadie empieza a atacar los problemas de fondo y estos se hacen eternos.

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