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¿Investigaciones genuinas a “comunicadores” ligados a Odebrecht en RD? (1)

Angel Moreta
Escrito por Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

 

Se ha anunciado o comentado recientemente en los medios de comunicación de nuestro país que la Procuraduría General de la República, en el marco de sus investigaciones sobre la multinacional de la construcción Odebrecht en República Dominicana, ha extendido sus indagatorias a dos comunicadores-empresarios que han estado, estuvieron y probablemente estén todavía, vinculados a las contrataciones de obras públicas en República Dominicana.

Tal iniciativa de indagación jurídica y de orden público no debe producir extrañeza ni expectativas.

Primero, porque es y ha sido de pública notoriedad, y enfáticamente lo fue en el momento en que litigábamos contra la licitación espúrea internacional que se realizó entre los años 2013 y 2014, litigación que se produjo en el Tribunal Superior Administrativo y otros tribunales de la República, y los dos comunicadores ahora investigados fueron defensores a rajatablas, tanto con verdades como con mentiras, del sistema de corrupción sistemática que se estableció en República Dominicana en torno a la planta termoeléctrica de Punta Catalina, y otras 19 obras multimillonarias a cargo dudosamente de la empresa multinacional aludida.

En el momento arduo de la litigación, a fuego y sangre, los dos comunicadores estaban inequívocamente al servicio, del sistema de corrupción instalado por Odebrecht en nuestro país conjuntamente con las troikas políticas, empresariales y comunicadores sociales.

Hoy que se habla de que están siendo investigados se asustan por el desembozado papel que asumieron en dicho momento; y por tal conducta totalmente discriminatoria y unilateral, y yo diría abusiva, dichos señores se encuentran atribulados; pues en este paraíso fiscal que impera en República Dominicana, defensores tan fervientes, amigos entrañables y confesos de Angel Rondón, no solamente deben ser investigados hasta el fondo, sino también sufrir medidas compulsorias claramente establecidas en nuestro procedimiento penal.

Como abogado de la empresa IMPE, dirigida por el prestigioso profesional Raúl Cabrera, consorciada con la empresa de China Continental Gezhouba Group Company, sufrimos en carne viva los embates grotescos desarrollados por dichos periodistas, algunos de ellos muy comprometidos con Odebrecht; son parte indudablemente del llamado “frente comunicacional” constituido por las personas que están siendo investigadas.

En efecto, formaron un frente en defensa de Odebrecht, y no creemos que fue graciosamente por amor al conocimiento. Llegaron a afirmar que IMPE y sus abogados buscábamos exclusivamente dinero, y no que defendíamos una causa justa, de buen derecho.

Mientras ellos, socios estrechamente vinculados a Odebrecht y Angel Rondón, defendían una causa sucia, con apariencia de buen derecho. Y un tercero que no se ha mencionado, con apellido extranjero, y gran amigo y defensor de las prácticas de Odebrecht, al cual yo tampoco voy a mencionar porque sentiría vergüenza si lo hiciera, se tomó la libertad de implosionar en nuestros rostros  la indecente e irrespetuosa pregunta siguiente: “lo que ustedes buscan es dinero, ¿cierto Dr. Moreta?”.

Y respondimos “es lo que siempre tú has buscado”. “Y como profesor tuyo en la UASD, creo que no te enseñé tal designio”.

Lo que quiero decir con este anecdotario es que estoy profundamente convencido de que esos “comunicadores investigados”, no serán tocados ni con el pétalo de una rosa, pues durante miles de años vienen realizando esas prácticas malolientes, de tráfico de influencias, abuso de la comunicación social, estafa emocional, guerra y chantaje psicológicos y una especie de dictadura unipolar abusadora del auditórium nacional constituido por más de 10 millones de ciudadanos dominicanos; que constituyen una audiencia cautiva, día por día expuesta a las fanfarronadas grotescas, engaños sutiles, discursos dirigidos a justificar con mentiras burdas determinados intereses que pertenecen indudablemente al negro mundo de la corrupción.

Y aquí está el origen de la “acumulación de capitales”, del enriquecimiento ilícito, de  la doble moral, de las negociaciones dudosas, que hoy constituyen fuente de patrimonios inconmensurable de muchos dominicanos que no tienen sonrojo alguno, a no ser la búsqueda ansiosa de influencia y de patrimonios ilícitos.

Tengo el convencimiento de que la Procuraduría General de la República no llegará nunca al fondo de tales actividades investigativas.

Ya conocemos la contextura, la profundidad y la catadura de doble moral que impera en las troikas corruptas de la sociedad dominicana. Y también en el espíritu de las élites delincuenciales de República Dominicana; y por tales razones creemos firmemente que la justicia no hará nada significativo frente a personas señaladas como comprometidas con la búsqueda de riquezas, mediante empresas falsas y negocios dudosos.

Ni la Cámara de Cuentas ni la Dirección General de Impuestos Internos tampoco desplegaran ningún esfuerzo para tales investigaciones.

Otro punto es que estos comunicadores se dirigen diariamente, durante cuatro y cinco horas, a diez millones de dominicanos ingenuos, en empresas de tv y radiodifusión cuyos espacios no ofrecen cabida a las opiniones divergentes, críticas y contradictorias

Espacios radiales y televisivos en los cuales fumigan sistemáticamente a la población con la propagación de ideas desnaturalizadoras, susceptibles de manipulación y envilecimiento de la verdad, como una forma de coadyuvar al predominio hegemónico de criterios unipolares, en desprecio de la pluralidad ideológica, todo con el fin de mantener a la ciudadanía sumergida en la “caverna” de Platón descrita en el capítulo quinto de La República.

Y nosotros queremos saber: ¿Quién les ha conferido a esos “comunicadores” el poder de abusar cotidianamente durante horas, mediante los programas que tienen a su cargo, profiriendo enfoques desatinados, saberes baldíos, expresiones absurdas, discursos huecos y engañosos, es decir, abusando drásticamente de la opinión pública imponiendo una sola opinión precisamente en una sociedad llamada falsamente “democrática”?.

Democracia prosternada, abusada, burlada, violada en lo más íntimo de su constitución; por un grupo de comunicadores pretendientes de un falso saber; democracia ensuciada con la bendición de un Estado-canalla que dice ser democrático pero que permite que comunicadores fariseos y de doble moral, de bajo rasero, utilicen las vías públicas de la comunicación social, y desde una plataforma privada, para imponer determinadas ideas, determinadas ideologías, para encubrir el trasfondo de la corrupción, para ofrecer una fachada falsa del pestilente sistema de corrupción que hoy humilla a la totalidad de los ciudadanos dominicanos, dentro de una democracia autoritaria y corporativa que no permite los mecanismos de promoción de conciencia y de participación popular; democracia avasallada por partidos tradicionales que buscan siempre devorar el presupuesto público desde sus bancadas cómodas del Poder Ejecutivo y Congresional.          

Acerca del autor

Angel Moreta

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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