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Epistolario Intimo… Perfiles, líneas de encuentro y desencuentros (84)

Escrito por Debate Plural

En 1942 se registran tres cartas en el Epistolario íntimo de Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes. Como se puede observar, la producción epistolar ha disminuido desde la llegada de AR de Europa y la salida de PHU de México, período este que ha generado adaptaciones, cambios de dirección y trabajos, viajes, razones circunstanciales de trabajo y otros fenómenos políticos y culturales que han afectado la correspondencia. No obstante, la intensidad intelectual de ambos corresponsales se ha mantenido como “norma” de escritura y relación. Lo que para fines de lectura y campo de estudio ayuda a entender los diversos horizontes de conocimiento y transmisión de saberes.

El 12 de Septiembre del 1944 AR le escribe una carta a PHU donde le informa de un rápido viaje a New Orleans y luego a Cambridge a recibir doctorados honoris causa:

“Fui rápidamente a New Orleans y después a Cambridge para recibir doctorados honorarios en las universidades de Tulane y de Harvard. En esta última dejé arreglado un cambio que va a iniciarse ya. Tengo que volver por noviembre a los Estados Unidos y permanecer por allí hasta navidad, para el Congreso de profesores de Lengua y Literatura en New Orleans. Encontré por todas partes tu recuerdo y creo que me hospedé en tu mismo departamento un Dumster House”. (Carta de Alfonso Reyes a Pedro Henríquez Ureña, México, D.F. escrita el 12 de Septiembre del 1942, op. cit. p. 481).

Por un momento se expresa el consabido reproche que AR le hace a PHU en cuanto al hecho de no escribirle mucho:

“Aunque nunca me escribes, sé que has leído mis libros. Preparo algo que considero fundamental en mi labor. Hace mucho me aconsejaste volver a México y concentrarme definitivamente en mi vocación. El destino cumplió la fuerza moral que me faltaba. No quiero ya más vida que mi trabajo”  (s.n.).

AR ha logrado ya construir su mundo literario y está entregado a darle forma y cuerpo a su obra. De ahí que le trate a PHU acerca de la que sera una de sus más grandes obras sobre la experiencia estética y teorética de la obra literaria:

“De momento tengo bastante independencia para ello y por primera vez he reunido en mi biblioteca todos mis materiales. Me hace una falta enorme contar con un volumen que envié a Losada llamado La Experiencia Literaria. Coordenadas. Estas coordenadas son puntos de referencia a que me contraigo constantemente en las nuevas cosas que preparo. Te ruego encarecidamente tu influencia en la editorial para que mi libro salga cuanto antes. Gracias por lo que puedas hacer” (Ibídem. Loc. Cit.)

Aparte de un informe y puesta en orden intelectual, le refiere el paso de Max por México, bastante rápido.

“El paso de Max fue muy fugitivo para mi gusto. Nos vimos constantemente, y me recordaba otros tiempos, porque con frecuencia venía a conversar conmigo por las noches. Sus hijos se han quedado aquí y son como hermanos del mío.” (Ibídem.)

PHU le responde a AR la carta del 12 de septiembre de 1942 en la que éste le refiere lo de La Experiencia Literaria y sus posibilidades de ser publicado en la Editorial Losada:

“Contestando tu carta, te aviso que me ocupé de La Experiencia Literaria: me dieron pruebas, las corregí, y también la recorrió Amado. Hay dos o tres notas de pie de página agregadas a uno que otro retoque, como el que indica la duda sobre que el Marqués de Santillana haya recogido los refranes. Sale pronto. (Ver carta de PHU a AR el 4 de Noviembre de 1942 desde Buenos Aires, op. cit. p. 482)

El 24 de noviembre del 1942 AR le responde a PHU la carta del 4 de Noviembre.

“Gracias por tu carta del 4 y las noticias sobre las correcciones de mi libro. Gracias por los retoques. A Rosenblat, que ya me ocupo con gusto de obtener las 32  fotografías de castas mexicanas en cuadros del Museo Nacional. (Ibídem.)

El intercambio de cartas se detiene con la carta fechada el 24 de noviembre de 1942, y en 1943 en el Epistolario, no se registran cartas, hasta que en 1944 Alfonso Reyes le escribe una carta a PHU dándole la noticia de la muerte de Enrique Díez – Canedo:

“No podía haber llegado más oportunamente la última carta que le escribiste a Enrique Díez – Canedo. Fue  lo último que leyó el día de ayer. Se nos murió por la tarde. Tras una larga postración debido a trastornos cardíacos y arteriales que desde hace tiempo lo tenían a media vida. Recientemente pasó una temporada en Cuernavaca, donde yo también tuve que ir a refugiarme por más de un mes por serios achaques de salud, de que ya estoy restablecido. Pero si yo volví por mejoría, él volvió a México porque no aguantaba estar fuera y porque ya todo era inútil” (Carta de Alfonso Reyes, enviada a Pedro Henríquez Ureña el 7 de junio del 1944, p. 485).

En efecto, el estado de salud de Reyes, Díez – Canedo, Cosío Villegas, Caso, Villaseñor y Toussaint se volvió precario, no solo por la edad, sino también por la vida sedentaria que impone regularmente el trabajo de oficina y las presiones de conferencias, ediciones, publicaciones, viajes y otros compromisos intelectuales. En el Epistolario no se registra ningún deporte, ni actividad alguna a favor de la salud física, asumida por estos intelectuales y amigos de PHU. Fuera de la mención que hace nuestro autor sobre su amigo Borges de un encuentro en la playa, donde pasaron varios días y donde PHU advirtió que Borges era un excelente nadador no se registra ningun trabajo físico o deportivo que compense la salud mental.

La misma salud física de PHU y AR era precaria; quejas constantes sobre gripes, sinusitis, fiebres, operaciones nasales, malestares estomacales, dolores de cabeza y otras dolencias, evidencian la mala salud que sumada a las presiones de trabajo, pusieron fin a su vida en 1946.

AR le describe a PHU cómo pasó Díez – Canedo las últimas semanas:

“Pasó estas últimas semanas recluido en cama y ayer se extinguió sin sufrimiento, conversando tranquilamente. Teresa me mostró tu carta y me dijo que Enrique había tenido una verdadera alegría con ella. Quiero que lo sepas. Fuera de esta pena, no hay qué contarte. Trabajamos constantemente. Todo te irá llegando. Saludos a los amigos. Recuerdos de casa a casa” (Ibídem. Loc. Cit.)

Esta carta de 1944, supone, como se puede advertir, que ha habido otras cartas, entre tiempo, no registradas, extraviadas, perdidas o no encontradas por algún archivo o lugar. Pero la penúltima oración del final de esta carta supone cierta constancia en cuanto envío, recibimiento o contacto escrito entre ambos amigos y otros corresponsales. Por ejemplo, las cartas que se escribieron Diez-Canedo y el mismo Henríquez Ureña que, como sabemos estaban ligados a proyectos del Fondo de Cultura Económica, donde se publicaron Las corrientes literarias en la América Hispánica y la Historia de la cultura en la América Hispánica; y luego, como ya hemos visto, publicarse la conocidísima Obra Crítica (1960) y los Estudios Mexicanoscon varias impresiones; ver también los libros publicados por el Fondo de Cultura Económica, bajo el título Desde Washington, su Memorias. Diario y otras reimpresiones de sus libros, no solo en el FCE, sino también en muchas editoras de Hispanoamérica y Europa.

La influencia de AR y PHU en el mundo hispanoamericano ha tenido una vida fértil para los estudios literarios y culturales, habida cuenta de una cantidad de alumnos y seguidores que se han dedicado a contribuir al conocimiento de la obra de ambos en diversas latitudes de América y Europa.

Como ya hemos destacado a todo lo largo de nuestro trabajo, la lectura de PHU y AR ha creado caminos, rumbos y núcleos de estudio como parte de una búsqueda y un trazado intelectual del aporte que ambos pensadores, buscadores de ideas y culturólogos, han establecido en el ámbito cultural hispanoamericano.

El más reciente aporte llevado a cabo por el historiador e historiógrafo Bernardo Vega, (Treinta intelectuales dominicanos escriben a Pedro Henríquez Ureña),constituye una muestra de alcance de una obra que, sin lugar a dudas, ha construido una visión de la vida intelectual, cultural y literaria de la América continental.

Acerca del autor

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