La nueva Guerra Fría y el Pentágono (y 3)

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Escrito por Debate Plural

Michael T. Klare  (Sinpermiso, 4-4-18)  

 

Entre Oriente y Occidente: el Comando Central

El Comando central de EEUU supervisa una gama sorprendente de conflictos en la guerra contra el terror en la vasta región, cada vez más inestable, que se extiende desde el límite oeste de PACOM al oriental de EUCOM. Durante la mayor parte de su historia moderna, CENTCOM se ha centrado en la lucha contra el terrorismo y en las guerras de Irak, Siria y Afganistán, en particular. Ahora, sin embargo, incluso a pesar de continuar la larga guerra anterior, el Comando ya está empezando a posicionarse para una nueva versión de la Guerra Fría de lucha perpetua, un plan para resucitar el viejo concepto de contención tanto de China como de Rusia en el Gran Oriente Medio.

En una reciente comparecencia ante el Comité de Fuerzas Armadas del Senado, el jefe del Comando Central, el general Joseph Votel concentró en el estado de las operaciones estadounidenses contra ISIS en Siria y en contra de los talibanes en Afganistán, pero también afirmó que la contención de China y Rusia se ha convertido en parte integral del futuro de la misión estratégica de CENTCOM: “la Estrategia de Defensa Nacional recientemente publicada identifica correctamente el resurgimiento de una gran competencia por la energía como nuestro principal desafío de seguridad nacional y vemos los efectos de esa competencia en toda la región”.

Votel aseguró que a través de su apoyo al régimen sirio de Bashar al-Assad y sus esfuerzos para ganar influencia con otros actores clave en la región, Rusia está ocupando un papel cada vez más visible en el área de responsabilidad del Comando Central. China también está tratando de incrementar su influencia geopolítica tanto económica como a través de una pequeña pero creciente presencia militar. De particular preocupación, Votel afirmó, es el puerto gestionado por China en Gwadar, Pakistán, en el Océano Índico y una nueva base china en Djibouti, en el Mar Rojo, en frente de Yemen y Arabia Saudi. Este tipo de instalaciones, según Votel, contribuyen a “al posicionamiento y la fuerza de proyección militar” de China en el área de responsabilidad del Comando Central y son indicios de las dificultades futuras del ejército de Estados Unidos.

En tales circunstancias, Votel testificó, es responsabilidad de CENTCOM sumarse a PACOM y EUCOM a la hora de resistir el creciente despliegue chino y ruso. “Tenemos que estar preparados para hacer frente a estas amenazas, no sólo en las zonas en las que se producen, sino también en sus áreas de influencia”. Sin proporcionar detalles, pasó a decir: “Hemos desarrollado … muy buenos planes y procesos de cómo lo haremos”.

Lo que esto significa es cuanto menos ambiguo, pero a pesar de los compromisos de Trump en su campaña electoral sobre una retirada estadounidense de Afganistán, Irak y Siria, una vez que ISIS y los talibanes sean derrotados, es cada vez más evidente que el ejército estadounidense se prepara para estacionar sus fuerzas en los países (y quizás en otros), comprendidos en la región bajo la responsabilidad del Comando Central por tiempo indefinido, para la lucha contra el terrorismo, por supuesto, pero también para asegurar que habrá una presencia militar estadounidense permanente en áreas donde se intensifique la competencia geopolítica entre las grandes potencias.

Un invitación al desastre

De una manera relativamente rápida, los líderes militares estadounidenses han aplicado su afirmación de que Estados Unidos se encuentra en una nueva guerra larga para dibujar los contornos de un frente de contención que se extendería desde la península de Corea por Asia, a través del Medio Oriente y partes de la ex Unión Soviética hasta el este de la Unión Europea y, finalmente, los países escandinavos. En su plan, las fuerzas militares de Estados Unidos -reforzadas por los ejércitos de aliados de confianza- deberían desplegarse en cada segmento de este frente, en un grandioso plan para bloquear supuestos avances de la influencia china y rusa que, en su alcance global, deberían asombrar a la imaginación. Gran parte de la historia futura podría definirse mediante este esfuerzo descomunal.

Las preguntas sobre el futuro incluyen si esta es o no una política estratégica coherente o sostenible. El intento de contener a China y Rusia de esta manera sin duda provocará reacciones de las otras potencias, algunas, sin duda, difíciles de resistir, incluyendo ataques cibernéticos y diversos tipos de guerra económica. Y si usted creía que la guerra contra el terror en vastas zonas del planeta representaba una extralimitación global importante para una sola potencia, sólo tiene que esperar. Mantener grandes fuerzas y fuertemente equipadas en tres enormes frentes también será muy costoso y sin duda incompatible con las prioridades del gasto doméstico y posiblemente provoque un debate divisivo sobre la restauración de la conscripción militar obligatoria.

Sin embargo, la verdadera pregunta -que Washington no se ha hecho todavía- es: ¿De entrada, para qué sirve una política así? ¿No hay otras maneras de gestionar la conducta cada vez más provocadora de China y Rusia? Lo que es particularmente preocupante de esta estrategia de tres frentes es su inmensa capacidad para la confrontación, error de cálculo, escalada, y finalmente guerra real en lugar de ser una mera pero exagerada planificación preventiva.

En varios puntos a lo largo de este frente, el Mar Báltico, el Mar Negro, Siria, el Mar del Sur de China y el Mar Oriental de China, por nombrar solo unos cuantos, las fuerzas de Estados Unidos y China o Rusia ya están en contacto de una manera u otra, a menudo intentando a empujones ocupar espacios de una manera potencialmente hostil. En cualquier momento, uno de estos choques podría provocar un tiroteo y una escalada no deseada y, al final, posiblemente, un combate a gran escala. A partir de ahí, cualquier cosa puede pasar, incluso la utilización de armas nucleares. Evidentemente, los funcionarios de Washington deberían pensarlo bien antes de comprometer a los estadounidenses en una estrategia que aumentaría cada vez más la probabilidad de que ello ocurra y podría convertir lo que es todavía la planificación de una guerra larga en una guerra larga real con consecuencias mortíferas.

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