Internacionales Politica

La nueva Guerra Fría y el Pentágono (1)

Escrito por Debate Plural

Michael T. Klare  (Sinpermiso, 4-4-18) 

 

La planificación militar más trascendental en la Tierra está teniendo lugar en este momento. ¿Quién le presta la menor atención, dado el continuo cambio de guardia en la Casa Blanca, así como los últimos tweets, revelaciones sexuales, e investigaciones de todo tipo? Y sin embargo, cada vez más es como si, gracias a la planificación en curso en el Pentágono, hubiese comenzado una versión de la Guerra Fría del siglo XXI (con nuevas características peligrosas) y casi nadie se ha dado cuenta aún.

En 2006, cuando el Departamento de Defensa explicó su papel en la seguridad del futuro, se daba una sola misión primordial: su “larga guerra” contra el terrorismo internacional. “Con sus aliados y socios, los Estados Unidos debe estar preparado para librar esta guerra en muchos lugares al mismo tiempo y durante una serie de años”, según describía la Revisión Cuadrienal de Defensa del Pentágono ese año. Doce años más tarde, el Pentágono ha anunciado oficialmente que esa ‘larga guerra’ está llegando a su fin, a pesar de que por lo menos siete conflictos de contrainsurgencia todavía están en curso en todo el Gran Oriente Medio y África, y una nueva ‘larga guerra’ ha comenzado, una campaña permanente para contener a China y Rusia en Eurasia.

“La gran competencia por la energía, no el terrorismo, se ha convertido en el principal reto para la seguridad y la prosperidad de Estados Unidos”, afirmó el responsable presupuestario del Pentágono, David Norquist, en la presentación de la solicitud de presupuesto del Pentágono 686 mil millones de dólares en enero. “Es cada vez más evidente que China y Rusia quieren promover un mundo en consonancia con sus valores autoritarios y, en el proceso, sustituir el orden libre y abierto que ha permitido la seguridad global y la prosperidad desde la Segunda Guerra Mundial”.

Por supuesto, hasta que punto el Presidente Trump está comprometido con la preservación de ese “orden libre y abierto” sigue siendo una interrogante dada su determinación de acabar los tratados internacionales y desatar una guerra comercial global. Del mismo modo, si China y Rusia realmente tratasen de socavar el orden mundial existente o simplemente hacer que estuviese menos dominado por EE UU sería una cuestión muy importante, pero no hoy. La razón es bastante simple. El llamativo titular que debería haber visto en cualquier periódico (pero que no ha visto) es este: “El ejército de Estados Unidos ha tomado una decisión sobre el futuro. Se ha comprometido, él y los EEUU, en una lucha geopolítica en tres frentes para resistir los avances de China y Rusia en Asia, Europa y Oriente Próximo”.

Por importante que este cambio estratégico pueda ser, el presidente Trump ni lo menciona, porque es un hombre que carece de la capacidad de concentración necesaria para este tipo de pensamiento estratégico a largo plazo y alguien que considera a la Rusia de Vladimir Putin, y a la China de Xi Jinping como “amigos hostiles” en lugar de recalcitrantes adversarios. Para apreciar los cambios trascendentales que están ocurriendo en la planificación militar en EE UU, es necesaria una inmersión profunda en el mundo del Pentágono: sus documentos presupuestarios y sus “ comunicados de posición” anuales de los comandantes regionales que ya supervisan la aplicación de esta nueva estrategia en tres frentes.

El nuevo tablero de ajedrez geopolítico

Este énfasis renovado en China y Rusia en la planificación militar de Estados Unidos refleja la manera como altos oficiales militares están reevaluando la ecuación estratégica global, un proceso que comenzó mucho antes de que Donald Trump llegase a la Casa Blanca. Aunque después de los atentados del 9/11 los altos mandos abrazaron plenamente la visión de la “larga guerra contra el terror”, su entusiasmo por las operaciones contraterroristas sin fin que conducen esencialmente a ninguna parte en lugares remotos y, a veces, sin importancia estratégica comenzó a decaer en los últimos años, mientras observaban la modernización de China y Rusia de sus fuerzas militares y su utilización para intimidar a sus vecinos.

Mientras que la larga guerra contra el terror alimentó una enorme expansión de las Fuerzas de Operaciones Especiales (SOF), que continua -un ejército secreto de 70.000 combatientes en el seno de una estructura militar mucho mayor- sin embargo, necesita poco o implicaba escasamente a las unidades militares “pesadas”: las brigadas de tanques del Ejército, los grupos de portaaviones de la Armada, los escuadrones de bombarderos de la Fuerza Aérea, y todo lo demás. Sí, la Fuerza Aérea, en particular, ha desempeñado un importante papel de apoyo en las operaciones recientes en Irak y Siria, pero las unidades militares regulares en gran medida han sido sustituidas allí y en otros lugares por fuerzas de operaciones especiales con armamento ligero y drones.  La planificación de una “guerra de verdad” contra un “competidor similar” (con fuerzas y armamento equiparables) ha sido hasta hace poco menos prioritaria que los conflictos interminables en el Gran Oriente Medio y África. Esto alarmó e incluso enfureció a los contingentes militares regulares cuya necesidad, al parecer, por fin ha llegado.

“Hoy en día, estamos saliendo de un período de atrofia estratégica, conscientes de que nuestra ventaja competitiva militar se ha ido erosionando”, afirma la Estrategia de Defensa Nacional del Pentágono. “Nos enfrentamos a un mayor desorden global, caracterizado por el declive de las viejas normas en que se basaba el orden internacional”, un declive atribuido oficialmente por primera vez, no a Al Qaeda e ISIS sino a la conducta agresiva de China y Rusia. Irán y Corea del Norte también se identifican como amenazas importantes, pero de una naturaleza claramente secundaria en comparación con la planteada por las dos grandes potencias competidoras.

Como era de esperar, este cambio requerirá no sólo un mayor gasto en equipamiento militar de alta tecnología caro, sino también un nuevo diseño del mapa estratégico mundial para favorecer al ejército regular. Durante la larga guerra contra el terrorismo, la geografía y las fronteras parecían menos importantes, dado que las células terroristas parecían ser capaces de operar en cualquier lugar donde el orden mundial se estuviese descomponiendo. El ejército de Estados Unidos, convencido de que tenía que ser igualmente ágil, se preparó para desplegarse (a menudo fuerzas de operaciones especiales) en campos de batalla distantes en todo el planeta, más allá de las condenadas fronteras.

En el nuevo mapa geopolítico, sin embargo, Estados Unidos se enfrenta adversarios bien armados dispuestos a proteger sus fronteras, por lo que las fuerzas estadounidenses están siendo desplegadas según una versión actualizada de la antigua y familiar estrategia de confrontación. En Asia, los Estados Unidos y sus aliados clave (Corea del Sur, Japón, Filipinas y Australia) deben contener a China, a través de una línea que se extiende desde la península de Corea a las aguas de los mares del este y sur de China y el Océano Índico. En Europa, los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN hacen lo mismo con Rusia, en un frente que se extiende desde Escandinavia y los Países Bálticos al sur de Rumania y luego hacia el este a través del Mar Negro hasta el Cáucaso. Entre estos dos teatros de contención se encuentra el siempre turbulento Gran Oriente Medio, en el que Estados Unidos y sus dos aliados cruciales allí, Israel y Arabia Saudita, hacen frente al despliegue de Rusia en Siria y a un Irán cada vez más influyente y más cercano a China y Rusia. Desde la perspectiva del Pentágono, este va a ser el mapa global estratégico en el futuro previsible. Es probable que la mayoría de las grandes inversiones e iniciativas militares se concentren en el fortalecimiento de las fuerzas navales, aéreas y de tierra en su lado de estas líneas, así como en la búsqueda de los puntos vulnerables de China y Rusia al otro lado.

Acerca del autor

Debate Plural

Un medio independiente, libre, plural, sin ataduras con empresas o gobiernos; buscando el desarrollo de una conciencia critica, y la verdad que subyace en el correr de la vida nacional e internacional para el empoderamiento del pueblo dominicano en relación con las luchas y reivindicaciones económicas y sociales fundamentales

Dejar un comentario