Cultura Nacionales

Duarte: La identidad liberadora

Juan Pablo Duarte
Escrito por Debate Plural
Marcio Veloz Maggiolo (Listin, 6-4-18)

Juan Pablo Duarte señaló claramente que el reconocimiento ideológico de las diversidades puede ser diferente del reconocimiento político. Al expresar sus simpatías sobre la lucha del pueblo haitiano contra la potencia que era Francia, dejo claro que la identidad es étnica y cultural  y que cada pueblo, con la suya propia, hace  diferencia clara de las otras. Simplemente si los haitianos, antes de serlo, lucharon contra los franceses logrando expulsarlos del territorio del Oeste, los dominicanos justificábamos, con el propio modelo del vecino, la diferencia étnica que era razón más que suficiente  para rechazar una invasión que mermaba nuestras raíces y nuestra cultura, pero lo que es mas importante, nuestra libertad y nuestra lengua. No existen dos verdades, solo una, la verdad justa, debe ser la predominante.  Al decir  que admiraba al pueblo haitiano por su lucha contra la Francia que lo avasallara creando, decimos nosotros, una de las formas de esclavismo más obscenas, dejó  bien clara la diferencia formativa  por lo que consideró, expresándolo valientemente, que era imposible una fusión entre dominicanos y haitianos debido  los  profundos contrastes culturales e históricos de ambos  pueblos,  aunque  la  isla de Santo Domingo,  bajo el criterio de un Toussaint Louverture,  con razones erradas, fuera  considerada  como  única e indivisible y tratara de apoyarse en las argumentaciones coloniales que daban la razón a la Francia que era la creadora del argumento que esgrimía contradictoriamente.

Así,  el propio Toussaint  presentaba dos caras en su interpretación de la historia: luchaba por la independencia haitiana y a la vez que consideraba  francesa la parte española, apoyando las acciones napoleónicas que culminaron, (mala suerte para el líder), con la decisión gala de unificación, pero bajo la bandera francesa, y la llegada de Leclerc.

Francia había considerado, como lo hacen hoy varias potencias y grupos de poder,  la totalización al intentar con motivos diferentes fusionar la isla con ideas desiguales, pero en algo similares a la transacción de Basilea. (1795), por lo tanto el concepto de única e indivisible esgrimido por el líder haitiano, hacia énfasis en una decisión francesa que Toussaint contemplaba, para adueñarse del antiguo territorio del Santo Domingo español.

Duarte, siempre justiciero, al elogiar la acción haitiana contra el dominio colonial por el pueblo haitiano, declaraba de inmediato su oposición a la invasión y el dominio haitiano de la isla. Pudo haber usado los mismos argumentos, considerarlos una especie de boomerang contra el invasor. Pudo haber en cierto momento de  usar los mismos argumentos, la isla, hasta el siglo XVII tuvo una misma historia, una misma cultura y sobre su futuro pudo haberse desarrollado su mismo destino. Sin embargo el patricio, apreciando la libertad obtenida por la abolición de la esclavitud en Occidente consideró lo que era una etnia, un proyecto en formación, un espacio, que habiendo cercenado el territorio hispano, merecía la libertad obtenida, y que había obtenido su libertad en reclamo de una patria novedosa. .

En el sentido Duartiano de las condiciones humanas y de su aprecio, como anota el Lic. Pedro Troncoso Sánchez, la idea del mestizaje se deshace desde el momento mismo en el que decide incorporarse a las enseñanzas como parte del ejercito invasor, adquiriendo con ello conocimientos que no tenía, admitiendo, con algunos de sus seguidores, que la guerra de liberación la harían los dominicanos, no el invasor.

Es un hecho comprobado que no estaba equivocado el patriota, y que luego muchos de los dominicanos que formaron parte de la  tropa haitiana, fueron los que ayudaron al derrocamiento Boyer, con  la valerosa presencia del regimiento 32, integrado por  criollos y  haitianos,  con su acción en Praslin.  Momento previo durante el cual la estrategia de los Trinitarios mostró conocimientos básicos de una estrategia fundamental aprovechando las debilidades y la falta de previsión de los golpistas hatianos  que atentaban contra Boyer.

Una pregunta que emerge es la de si la flexibilidad haitiana, al aceptar a los dominicanos no solo en la milicia, sino en algunos mandos de la administración, fue una creencia, hasta aquel momento, de que los mismos  habían abandonado su historia y el “sabor” del pasado ibérico, o de si la vieja idea de que la isla era única e indivisible había cuajado. (¿Es en base a esta flexibilidad que Duarte y los suyos consideran como estrategia su inserción como parte de las tropas invasoras?)

No hay en el siglo XIX definiciones muy  precisas de la identidad en el Caribe tan claras como los contrastes entre el pueblo haitiano y el dominicano, que expresara Duarte, donde el primer argumento diferenciador no es, como era común en gran parte de América, el racial. La criollidad dominicana no era la de una clase social contra otra. Ni era la visión del racismo que persistía en las sociedades liberadas por Simón Bolívar.

Duarte no era  racista puesto que su país era una muestra de pueblo ya mulato desde el mismo siglo XVII, y consolidado como tal ya en el XVIII, alcanzando los mulatos vida cotidiana y  poder político, sin diferencias claras  y con líderes de todos los colores que lucharon contra la invasión haitiana.

Para Duarte lo cultural marcaba la principal diferencia entre ambos pueblos, y la lengua era la verdadera punta de lanza que diferenciaba las etnias, la que serviría para que nuestro gran patricio considerara el contraste lingüístico  como uno de los primeros escollos. Los dominicanos, a diferencia de los gobiernos haitianos, fundaron, o más bien adquirieron  su cultura en la lengua española,  mientras que los haitianos inventaron, ante la incapacidad histórica de asimilar el francés solo utilizado por los esclavistas, y las clases altas,  las  formas del  creole, el patois, respuesta popular expresada en dialectos fusionados desde la toma de los franceses de la isla Tortuga, donde predominó el normando, forma parcializada del francés de la época, y según Suzanne Silvain, base del creole haitiano, de modo tal que todavía hoy, el creole sea bien diferente del francés, idioma este último  que el haitiano común no domina, y que solo maneja la clase culta e intelectual..

Estas características de la lingüística caribeña no conformaron un idioma, y sí a veces un habla y otras un pidgin o lengua de intercambio comercial con grandes variantes, al punto de  que  en los aprestos de la piratería isleña, los integrantes de la sociedad pirata, si así se le puede llamar, provenían de diversos puntos  donde el formativo lingüístico (1)  marcaba ya el paso hacia las expresiones del creole, o lengua criolla, no sólo en la isla de Santo Domingo, sino en Jamaica, donde el creole era de origen inglés, o las llamadas Antillas Holandesas, donde el papiamento, también lengua criolla  con gran base de la lengua española y el holandés. adoptó, como en las antes citadas, las características de la lengua colonial castellano-holandesa. Esté claro que los creoles en contacto dieron lugar a modelos lingüísticos diversos, hoy desaparecidos, y que, en el caso antillano, las lenguas pidgin desaparecieron con el desvanecimiento del comercio marítimo de cabotaje.

La lengua sería una de las bases culturales diferenciadoras que Duarte observara para extender su visión a la cultura en general. Es al través del lenguaje por donde se expresan las ideas.

Las creencias del pueblo haitiano en una religión como el vudú, descalificado por la iglesia católica predominante, era suficiente para el rechazo de un católico militante como lo fue Duarte, aunque ya durante esa época existía en Haiti la visión de una Iglesia con obispos en Fort Liberte, un pueblo con valores cristianos, y el vudú había tomado prestados santos católicos del calendario francés para identificarlos con los dioses familiares de nombre africano.

Ciertamente, y vale la pena explorar el tema; Juan Pablo Duarte fue el primer dominicano que apreció políticamente las diferencias culturales como formas impecables de una identidad que se encarnará luego en lo que sería la identidad nacional.

 

Acerca del autor

Debate Plural

Un medio independiente, libre, plural, sin ataduras con empresas o gobiernos; buscando el desarrollo de una conciencia critica, y la verdad que subyace en el correr de la vida nacional e internacional para el empoderamiento del pueblo dominicano en relación con las luchas y reivindicaciones económicas y sociales fundamentales

Dejar un comentario