Cultura Nacionales

Algo más sobre la Bandera Nacional

Escrito por Debate Plural
Juan Daniel Balcácer (Listin, 21-3-18)

A José Gabriel García, considerado el padre de la historia dominicana, debemos la información, corroborada personalmente con varios trinitarios, en el sentido de que mientras para los haitianos el color blanco había sido el principio de todas sus desgracias y discordias, para los dominicanos, en cambio, significaba el símbolo de paz, unión y armonía. Inspirado pues en esa creencia “y enardecida su fe patriótica por la que tenía en las doctrinas de la religión cristiana”, -consigna García en el volumen II del “Compendio de la historia de Santo Domingo”, edición de 1894-, fue que Duarte “buscando en el signo de la redención el medio de resolver el difícil problema, concibió la feliz idea de separar los colores de la bandera haitiana con una cruz blanca, para significar de este modo a las naciones imparciales, que el pueblo dominicano, al ingresar a la vida de la libertad, proclamaba la unión de todas las razas por los vínculos de la civilización y del cristianismo”.

Una ilustre opinión. No fue fruto del azar la decisión de Duarte para conformar el pabellón tricolor, toda vez que esa decisión mereció el respaldo entusiasta de los demás trinitarios, aquél memorable Día del Carmen del 16 de julio de 1838. Hacia finales del siglo XIX, el escritor costumbrista César Nicolás Penson afirmó, en unos apuntes, que encontrándose Juan Pablo Duarte, Pedro Alejandrino Pina y Juan Isidro Pérez en Caracas, durante su primer exilio en 1843, estos acostumbraban a reunirse en casa de Prudencio Diez, tío del primero, y que allí “hablaban diariamente en el almuerzo de la forma del pabellón dominicano que ya tenían arreglada; y era así: desechando los colores españoles por escrúpulos de que se imaginaran los morenos que volvía a implantarse la esclavitud, escogieron el azul y el rojo, los mismos del haitiano, en atención a que este significaba la libertad de los neo-ciudadanos de Occidente. Pero como había que diferenciar e incluir además el blanco, excluido por Dessalines de los colores haitianos cuando desgarró la bandera francesa, se pensó adoptar aquel en forma de una cruz que se pondría sobre la bandera haitiana, singular maridaje que solo justifica el temor de herir susceptibilidades de raza; y en consecuencia la cruz blanca vino a representar eso, y los tres colores la unión de las razas pobladoras de la República Dominicana por el cristianismo y la civilización. Más tarde la Constituyente de San Cristóbal modificó la bandera como está hoy en la Constitución del 44, resultando una de las más originales y bonitas de la América”.

La primera Constitución. En la primera Carta Sustantiva de la nación, la del 6 de noviembre de 1844, los constituyentes tuvieron presente definir la cuestión de los símbolos patrios, específicamente la bandera y el escudo de armas. En efecto, en el artículo 194 se lee: “El pabellón mercante Nacional se compone de los colores azul y rosado, colocados en cuarteles esquinados; y divididos en el centro por una cruz blanca de la mitad del ancho de uno de los otros colores, que toque en los cuatro extremos. El pabellón de guerra llevará además las armas de la República en el centro”. En el siguiente artículo, el 195, se describía al Escudo Nacional de esta manera: “Las armas de la República Dominicana son: una Cruz, a cuyo pie está abierto el Libro de los Evangelios, y ambos sobresalen de entre un trofeo de armas, en que se ve el emblema de la libertad, enlazado con una cinta en que va la siguiente divisa: Dios, Patria y Libertad. República Dominicana”. Aun cuando el legislador no fue específico y taxativo respecto del hecho de que los cuarteles azules y rojos debían colocarse alternados, parece ser que se interpretó como tal la expresión “esquinados”, que aparece en nuestra primera Constitución, lo cual explica el aserto tanto del historiador García como del tradicionalista Penson según el cual fue a partir de la Constitución de San Cristóbal cuando nuestra Bandera comenzó a exhibir los cuarteles azul y rojo alternados.

La primera bandera. Queda pues claramente establecido que, durante los primeros meses subsiguientes a la proclamación de la República, el pabellón tricolor dominicano que ondeó sobre el baluarte del Conde, aquella memorable noche del 27 de febrero, fue el mismo haitiano, pero con una cruz blanca en el centro. Con el fin de despejar cualquier duda respecto de si la bandera dominicana flotó por primera vez el 27 por la noche o la madrugada del 28 de febrero de 1844, abordaremos ese tema en otra entrega, a propósito de una interesante nota, que invita a reflexión, que me hizo llegar el distinguido amigo, doctor Julio M. Rodríguez Grullón, actual secretario general del Instituto Duartiano.

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