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Las representaciones sociales: en la psicología social sociológica (2)

Frank A. Peña Valdes

DISCUSION EPISTEMOLOGICA

La filosofía sufrió amplias transformación desde la formulación de la teoría de las representaciones sociales, aglutinadas en lo que puede ser llamada una autoconciencia disciplinar que puede ser interpretada como una franca ruptura con la tradición y que encuentra su identidad en todas aquellas posturas “post” que de hecho no significa superación, sino solo desplazamiento o posterioridad.

Los movimientos identificados como post-empiristas, post-metafísicos, y post-modernos afectaron los supuestos básicos de las ciencias sociales, sobre todo , aquellas que ofrecían una base común de entendimiento en torno a la naturaleza del conocimiento, el lenguaje y el sentido de la historia (Ramirez, 2001). Por tanto, las teorías de las representaciones sociales fueron:

Reinterpretadas, poniéndose en duda los supuestos epistemológicos que la soportaban.

El primer cuestionamiento lo constituyo el concepto de representación. Las Representaciones dicen los defensores del construccionismo social (Potter y Edwards 1999; Ibáñez 1992), no representa nada en sentido estricto. Una representación siempre es una representación de otra representación sin posibilidad de llegar a la cosa en si misma o a la interpretación ultima

Ante las críticas en el plano epistemológico, Marková (2000) argumenta que la epistemología que orienta la teoría de las representaciones sociales  es dialógica, en tanto Banchs (1994) encuentra que tanto el construccionismo como la teoría de las representaciones sociales comparten presupuestos epistemológicos y  ontológicos (aludidos por (Ibañez ), tales como el rechazo el rechazo de la racionalidad positiva ,el giro hermenéutico,  La dimensión construida de los hechos sociales, la naturaleza social del conocimiento científico, el reconocimiento de la naturaleza simbólica e histórica de la realidad social ,la naturaleza relacional de los fenómenos sociales.

Para Potter y Edwards (1999) en un artículo donde contraponen la teoría de las representaciones sociales con su modelo de psicología discursiva, plantean que la primera se desarrolla como teoría del conocimiento incluyendo explicaciones sobre diferencias entre universos consensuales, esto es, entre sentido común conocimiento científico. Moscovici refuerza la dicotomía entre ciencia (conocimiento de primera mano) y sentido común las representaciones sociales con su modelo de psicología discursiva, plantean que la primera se desarrolla como teoría del conocimiento incluyendo explicaciones sobre diferencias entre universos consensuales, esto es, entre sentido común conocimiento científico.

(Conocimiento  de segunda mano), al mismo tiempo que favorece una visión “deshumanizada” de la ciencia. A diferencia de la psicología discursiva que desarrolla una aproximación relativista y reflexiva al conocimiento donde lo que cuenta como conocimiento en diferentes marcos  Sociales y culturales es parte de lo que se pone en juego en las prácticas discursivas.

Los defensores de la representaciones sociales señalan que el construccionismo  radical y el relativismo de la psicología discursiva se refutan por si mismo  ( Marková, 2000 ; De la rosa 2001 ) en la medida en que no se puede argumentar  a favor del relativismo.

VISION PSICOSOCIAL

Cuando apelamos a la teoría de las representaciones sociales, observamos en primer lugar que ella define a  un conjunto de fenómenos de base cognitiva y representaciones que las personas en  un contexto social-cultural  especifico poseen sobre diversos aspectos de la realidad .La representación social considerarse como la manera mediante la que las personas y grupos obtienen una lectura de la realidad y, además toman una determinada posición en relación a ella.

La teoría de las representaciones sociales es un producto de la psicología social Europea, y particularmente a los antecedentes teóricos de Wundt ,  (Psicología como ciencia experimental y ciencia social ), Mead (interaccionismo simbólico) y Durkheim ( el concepto de representación colectiva ) y  la psicología social Francesa . Es importante para dicha corriente el estudio de los fenómenos ideológicos (cogniciones y representaciones sociales, así como, los de la comunicación.

Esta teoría diverge fundamentalmente de otras  (en especial de las producidas en los Estados Unidos de Norteamérica por el punto de vista o la visión que imprime a los fenómenos que estudia y además, porque dicho enfoque subvierte el orden establecido por el paradigma dominante en las ciencias.

Dado el anterior contexto queda por reflexionar sobre la descripción del enfoque que será usado para el estudio de las  representaciones  Sociales, que como ya se dijo no está desvinculado de las preguntas y tensiones que posee la disciplina.

Para el estudio de la representaciones sociales se considerará un enfoque psicosocial que se sitúe en el ínter juego entre el individuo y la estructura social, concibiéndose la relación entre lo individual y lo social desde una dinámica de mutua constitución. Tal relación entre un sujeto individual o colectivo y un objeto social no es concebible como una simple sumatoria de ambos elementos, o una interacción mecánica de dos objetos preexistentes e independientes (no afectados o condicionados significativamente por la dinámica de interacción), sino que corresponderá principalmente a la interacción social dinámica entre ambas dimensiones.

En esa interacción se releva el papel de los procesos de percepción subjetiva en la dinámica de construcción de objetos sociales, con lo cual la Integración Social no sólo es abordada en sus planos “objetivos” o fácticos (propio de la mirada más sociológica), sino que también en planos subjetivos o representacionales. De este modo se incorpora la mirada del proceso que surge en la dinámica de los distintos contextos sociales y el desarrollo del individuo dando importancia a dimensiones subjetivas. (Asun, Alfaro y Morales, 1994); citado por Acosta, K. T ( S/F )

El valorar la subjetividad permite considerar la especificidad de los fenómenos observados, al mismo tiempo que resulta ser lo suficientemente comprensiva en lo estructural para dar cuenta del fenómeno social en general. Centrándose fundamentalmente en cómo se desarrolla la negociación entre el sujeto, su problemática, sus recursos y su entorno socio-histórico (ASUN, 1994).

Esto quiere decir en definitiva que la Integración social desde una óptica o enfoque psicosocial incorporará no sólo los planos de oportunidad y acceso a la estructura económico-social, sino que también considera el intercambio que realiza el individuo con su entorno simbólico y cultural.

Desde esta perspectiva la representación Social se constituye en la relación que hay entre subjetividad y la realidad en diferentes ámbitos, en cuanto a dimensiones macro y micro sociales, en un cierto contexto histórico/cultural, en el cual se pone en juego la posibilidad de pertenencia a un todo social.

Por una cuestión de ortodoxia científica, los psicosociologos  han aprendido una manera de enfocar la realidad que estudian a través de una clave, esta clave corresponde a la separación del sujeto cognoscitivo por un lado y, por otro, al objeto cognoscible. Sujeto y objeto son dados y definidos independientemente uno del otro (Clave Binaria). Cuando el científico social, expresión de este modelo de racionalidad, procede al estudio del ser humano como un objeto de investigación, aplica esta clave binaria y considera por una lado los aspectos inherentes a la actividad mental y, por otro lado, los aportes medioambientales que actúan como estímulos que provocaran ciertas respuestas y, sobre todo, los productos de la actividad mental en percepciones, inteligencia, etc.

El sujeto, de un lado, y la realidad, de otro, son analizados como poseedores de invariantes o regulaciones que pueden y deben ser objetivadas de la manera más rigurosa posible. Esta visión acerca del

Ser humano y la realidad social cuenta con un significativo número de investigadores que, orientados por el paradigma dominante han desarrollado teorías, hipótesis, y explicaciones que, en muchos casos difieren de manera significativa de los hechos tal  y cual se manifiestan.

Existe una  visión psicosocial que se traduce por una lectura ternaria de” los hechos y las relaciones” (Moscovici ). Esta visión psicosocial introduce un tercer elemento que lo constituye el otro, La alteralidad, el entorno humano próximo  de la persona que se investiga.

Esta visión psicosocial está marcada por el uso de “clave de lectura ternaria” que incluye junto con el sujeto que se estudia y el medio donde dicho estudio ocurre, al otro. El alter es una instancia proveedora de, no solo del sentido que las cogniciones y las representaciones poseen sino fundamentalmente de los aportes y estímulos que modelan la conducta y respuestas de las personas en una situación concreta. A continuación, desarrollaremos algunas ideas acerca del encuadre Psicosocial y diremos, en primer lugar, que dicho encuadre es un enfoque y una postura del investigador respecto de su objeto de estudio. Se diferencia de la visión dialéctica individuo-sociedad, esta visión, en donde el individuo conoce el mundo y se relaciona con los fenómenos que en el ocurren por la presencia de la instancia colectiva que proporciona un patrón nomico a la instancia personal.

Acerca del autor

Frank A. Peña Valdes

Frank A. Peña Valdes

Profesor adjunto Escuela de Psicología, Facultad de Humanidades y Escuela de Orientación Educativa, Facultad de Ciencias de la Educación Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD. Licenciatura en Psicología, Maestría en Metodología de la Investigación Científica. Especialidad en Psicología del Desarrollo, Maestría en Desarrollo Humano, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Postgrado en Educación Superior, Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Estudios Doctorales en Psicología Social, Universidad Central de Madrid (UCM).

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