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Epistolario íntimo… El problema editorial y lo político (76)

Odalís G. Pérez
Escrito por Odalís G. Pérez

Editar textos literarios, históricos y culturales en Hispanoamérica ha sido obsesión de hombres de letras, hombres de negocios y funcionarios institucionales, letrados, políticos, historiadores, contadores, educadores e informadores públicos que han utilizado la edición para propalar, establecer e instalar cuerpos de ideas y memorias locales importantes para el conocimiento de América, sus misiones y valores.

La historia que le cuenta Pedro Henríquez Ureña a su amigo Alfonso Reyes es un ejemplo de historia del “editar” en Hispanoamérica, a través de proyectos y ejecutorias que han influido en la conciencia pública de América y España, pero sobre todo en el devenir educativo del siglo XX hispanoamericano.

Los ejemplos de Biblioteca Americana llevados a cabo en México, Argentina, Chile y Venezuela han operado como funciones culturales y literarias tendentes a un desarrollo de la cultura escrita en el marco hispanoamericano sobre la base, sin embargo, de tensiones, caminos y “Morales de la Historia” que han determinado trayectos de todo tipo en el archivo cultural de América y sus pueblos.

La experiencia editorial de PHU y AR que podemos leer en este Epistolario íntimo… revela razones, funcionamientos, travesías literarias, filosóficas, estéticas y editoriales necesarias para la comprensión de la cultura literaria de América y Europa.  Dicho trayecto ha sido y sigue siendo un ejemplo de ritmos, tensiones, oficios y productividades que  han determinado la historia de los usos y formas culturales necesarios para el llamado desarrollo de las fuerzas productoras de la consciencia americana y peninsular.

De ahí que la correspondencia PHU-AR arroje todo tipo de signos, imágenes y visiones útiles para conocer o reconocer espacios literarios, filosóficos, artísticos, históricos y educativos en un momento de crisis y desarrollo en cualquier punto de Hispanoamérica.  Tal es el caso de las cartas escritas por nuestros dos polígrafos a propósito de lo que ha sido la práctica editora en América y España desde los comienzos del siglo XX hasta el momento comprensivo del Epistolario.

Es cierto que Espasa, Espasa-Calpe, Fondo de Cultura Económica, Losada y Sur han mantenido en América las diversas políticas de la edición como centro editorial de, y, para Hispanoamérica, siendo estas conformadas por hombres que han asumido políticas determinadas de la interpretación, conocimiento, producción intelectual en América y España.

La guerra española como parte de la guerra europea, influyó bastante en la historia de la producción intelectual, lo que hizo posible nuevos cambios en cuanto al poder editorial, la prensa, los diversos horizontes educativos, políticos, históricos y económicos de las naciones hispanoamericanas.

De ahí que no es de extrañar la actitud y el asombro de Reyes ante la revelación de Henríquez Ureña a propósito del franquismo y sus agentes en el marco de las políticas editoriales españolas y latinoamericanas, principalmente en Espasa-Calpe argentina y Sur.Este marco agentivo despierta cierta sospecha en cuanto al manejo de estrategias ideológicas en la conjunción hispanoamericana, toda vez que la misma guerra española ha sido el campo de presión político-militar más difícil en un momento en que el gobierno republicano ha sido víctima de la política totalitaria franquista y del avance e instalación de las dictaduras en América Latina y el Caribe.

La respuesta de AR no se hace esperar a propósito de la devastadora y puntual carta de PHU a propósito de Espasa-Calpe argentina, Sur y Losada:

“Gracias por tu larga carta, que me compensa de un silencio también, y que respeté porque, conociéndote comprendí que te faltaba tiempo para estas explicaciones tan complicadas.  Siguen siendo contradictorios mis informes, pues mientras tú me dices que Ortega sólo quiere saber de Espasa-Calpe, Victoria me aseguró que SUR tenía el derecho de las ediciones de la Rev. de Occidente.  Pero vamos al grano. Considero descartada de mis planes a Espasa- Calpe. No puedo evitar lo que hacen con mi versión del Cid, porque esto me obligaría a entrar en un pleito para el cual no estoy armado.  Ya manifesté mi desagrado, más no puedo hacer”. (Carta de AR a PHU enviada desde Rio de Janeiro el 6  de octubre de 1938, op. cit. p. 452).

La explicación y respuesta de AR a PHU se vuelve más precisa y enfática debido al momento y contexto en que todo esto se produce:

“Ignorante de la situación creada, o ignorante al menos de todo lo que ahora me cuentas, contraje un vaguísimo semi-compromiso con la editorial de Victoria, pero tan vago (por las condiciones de mi vida, pues ni siquiera sé dónde iré a vivir en definitiva) que es difícil que lo acepte un hombre de negocios como Vehils, si es que al fin entra en esa empresa.  De todos modos, es anterior mi ofrecimiento a Guillermo de Torre de enviarle alguna cosa a Losada, y además, mi compromiso (si así puede llamarse a lo que aún no existe ni tiene condiciones definidas) no supone en manera alguna exclusividad de mis obras, de que nunca se ha tratado.  Se trató solo de ciertas labores de dirección y consejo, de que excluí los Clásicos Americanos, porque consideré que ni debía ni podría emprender eso sin ti. Te repito que es cosa muy vaga y acaso poco viable”.(Ibídem.)

El recorrido editorial de las obras de Reyes entra en un momento crucial, habida cuenta de sus intereses en un contexto de crisis y verdaderas complicaciones políticas, económicas y diplomáticas.  El problema avanza conjuntamente con las complicidades e intereses editoriales.  Según AR:

“Mis ediciones privadas van al secreto de algunos amigos exquisitos.  Mis Romances de Rio de Enero han quedado ignorados en nuestra América, y aun en el Brasil. He hecho una copia (Respetar al Rey, que así lo escribían en el Brasil, etc.). Dime si conviene y si pueden hacerlo AHORA MISMO.  Sin esta condición, ruego que se me devuelva. Lo dejo en tus manos. Acaso podría yo aliviarte de las pruebas si van de prisa y todavía ando por aquí… Recibí mi Mallarmé de Destiempo, muy bien.  No he sabido de la crítica que haya merecido.  Aquí no tengo tiempo de nada. Recibí el García Lorca, muy bueno de Losada.  Ruego a Guillermo de Torre que considere suyas las líneas de esta carta sobre el libro que mando a Losada. Le agradezco sus amables letras del 6 de septiembre.  Lo saludo cordialmente. (Ibíd. pp. 452-453).

El problema editorial y el problema político de las editoriales que más le preocupan a Reyes, está puesto en el momento como punto de agenda.  Pero también junto a éste, las llamadas estrategias de publicación y difusión producen algún que otro temor para posibles inversiones.  Reyes, que depende mucho de su producción y ubicación editorial es apasionado por todo lo que tiene que ver con el escribir, el escrito y la escritura.  Los envíos y encargos constituyen una muestra de amistad y voluntad de comunicación justificadas en el amor a las letras, esto es, la filología como espacio de saber y ser cultural.  En la conjunción humanística propiciada por ciertas disciplinas literarias se hace visible la tensión mundo-literatura y en el mismo orden la relación literatura-cultura.

Acerca del autor

Odalís G. Pérez

Odalís G. Pérez

Profesor Investigador de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

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