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Intensa explotación del pueblo haitiano (4)

Escrito por Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

Los niveles de explotación económica y social del pueblo haitiano que mantienen las élites corporativas mafiosas, a las cuales nos hemos referido en los artículos anteriores, obedecen a una lógica de expropiación, de reproducción de la exacción y miseria, que lo mantiene en la pobreza absoluta, carente de lo indispensable para vivir, y afectado por el hambre, la desesperación y las enfermedades.

En esta foto se percibe que los niños, en la frontera de República Dominicana y Haití, en la llamada carretera internacional, se juegan la vida para pedir a los visitantes comida o cualquier dadiva; y en su desesperación, los menores corren kilómetros descalzos persiguiendo los vehículos de los visitantes.

La explotación del pueblo haitiano es indescriptible y llega a niveles espantosos. Gobiernos van y gobiernos vienen y escandalosamente ninguno resulta capaz de comenzar el despegue para el desarrollo y la satisfacción de los intereses del pueblo haitiano hacia más altos niveles económicos y sociales.

Los responsables de esta situación, en un país intervenido por gobiernos capitalistas hegemónicos, son los funcionarios que se ocupan principalmente en sus negocios privados.

Las élites haitianas, que ameritan ser denunciadas en el mundo entero, han saqueado al pueblo haitiano que hoy supervive en medio del flagelo de la miseria y el hambre. 

Esas élites mafiosas y grupos de comerciantes y políticos, hacen negocios de importación de alimentos desde Miami, Estados Unidos; y trafican y contrabandean  mercancías y comestibles desde la República Dominicana, formando emporios comerciales orientados a la especulación, el dumping y el agiotismo, con la complicidad y la participación de las altas esferas gubernamentales haitianas, las cuales depositan dineros, valores y bonos y sacan de Haití sumas multimillonarias en dólares, provenientes de préstamos extranjeros y los colocan y protegen en bancos europeos, norteamericanos y de Gran Caimán, con la ayuda cómplice de los países capitalistas hegemónicos de economías neoliberales.

Como hemos dicho en otros artículos, son grupos de expoliadores y embaucadores, que extraen la sangre de ese pueblo día tras día; la mayoría de esos grupos económicos y políticos,  ex duvalieristas y neoduvalieristas, (pero en todo caso parte de la clase dominante haitiana), son grupos de funcionarios y comerciantes corruptos que viven de las consignaciones y del contrabando (buorguesie consignataire), y han adquirido y adquieren mansiones y villas en  importantes regiones turísticas de nuestro país, haciendo también negocios, muchos de ellos fraudulentos y lesivos a la dignidad de la República Dominicana; que resultan ofensivos a la seguridad y tranquilidad del pueblo haitiano.

Negocios ambiguos, sucios o espùreos, pero que tienen como consecuencia el enriquecimiento ilícito, todos contra el pueblo y la nación de Haití, que merecen mejor suerte frente a la avaricia y la ambición política y económica de estos grupos mafiosos.

Son esos mismos grupos dominantes y hegèmonicos, en complicidad con élites dominicanas, los que mantienen la explotación del pueblo haitiano, que se ve obligado a emigrar en masa hacia la República Dominicana y otros países (véase el estudio de la ONU sobre la pobreza en las mujeres haitianas). Por causa de las difíciles condiciones económicas.

Pero ni los países monopolistas y hegemónicos (Francia, Canadá y Estados Unidos); ni sectores dirigenciales del pueblo haitiano, son capaces de ayudar solidariamente al pueblo haitiano, solamente lo hacen la hermana República de Cuba y la Bolivariana de Venezuela.

En cuanto a Francia, los gobernantes franceses, incluyendo a Francois Hollande, han sido totalmente cínicos con la situación de Haití; en 2014, en ocasión de una visita fugaz realizada a Puerto Príncipe, Hollande fue capaz de recordar al gobierno haitiano la llamada “deuda histórica”, sino que sugirió el cobro de la misma. El traslúcido gobernante, mediocre y pequeño de ideas y de cuerpo, habló de la deuda que supuestamente se generó con Francia con motivo de los daños que supuestamente recibieran los colonos franceses de los revolucionarios haitianos, en los años de la guerra de independencia de Haití, lograda mediante luchas revolucionarias históricas en 1803.      

Los grupos élites egoístas haitianos aludidos, son los que hacen propaganda internacional, con funcionarios del gobierno haitiano, contra República Dominicana, con el fin de echar sobre sus hombros todas las culpas de la explotación de dicho pueblo, cada vez más intensa. Viene a resultar ahora que República Dominicana es chivo expiatorio de esas élites canallas.

Hoy día se hace necesaria una política migratoria que definitivamente presente soluciones a los grandes problemas de ocupación del territorio nacional por inmigrantes haitianos de manera masiva. Es imprescindible que el gobierno dominicano asuma una postura de denuncia internacional de estas élites explotadoras y delincuenciales,  y grupos haitianos cómplices que mantienen y expanden groseramente la miseria y la explotación en ese hermano país.

Naturalmente no lo van a hacer los grupos corporativos de funcionarios dominicanos,  pues está ampliamente demostrado que el gobierno dominicano no tiene el mínimo arrojo para combatir, denunciar y poner en evidencia ante los ojos de los pueblos del  Caribe y del mundo, incluyendo al pueblo haitiano, el accionar egoísta, el fraude y la explotación que practican tales grupos dirigenciales haitianos, que solo piensan en sus inversiones inmobiliarias en Miami, República Dominicana, Puerto Rico y otros países.

Élites que utilizan una hábil diplomacia simuladora de doble moral, engañando al pueblo haitiano y al gobierno y al pueblo dominicanos.

La diplomacia tradicional conservadora dominicana, sin criterio ni fundamento en el derecho internacional, y llena de miedo, no es capaz de decir la verdad en los organismos internacionales y decir a viva voz de manera más o menos como sigue a continuación:

“La élites haitianas engañan y roban al pueblo haitiano inmisericordemente, y no quieren gastar para documentar a sus ciudadanos; el dinero que reciben de organismos internacionales para gastos en documentos (pasaportes y actas de nacimiento del Estado Civil), se lo embolsillan y carroñean, para llevarlos en forma de capitales de inversión inmobiliaria a Miami y República Dominicana”.

Asumiendo responsablemente una actitud como esta, estaremos siendo sinceros y ayudando al desvalido pueblo haitiano y por ende, al pueblo dominicano.

El embajador de Haití admitió que su gobierno no ayudó ni con la buena fe  la documentación de sus ciudadanos;  pasaportes ni con actas de nacimientos, ni ningún documento de identidad, según se publicó una carta de su autoría en Listín Diario del  2/7/2015.

Todas estas verdades y situaciones concretas nunca quiso verlas la luchadora social haitiana Sonia Pierre, tristemente fallecida de manera extemporánea. Y como ella muchos luchadores de ese país, se hicieron ciegos para el hecho de que las luchas reivindicativas no solamente deben producirse en territorio dominicano, sino también en territorio haitiano. Es decir, que las luchas que se libren deben dirigirse también contra los grupos corporativos gobernantes en esa nación vecina, y el conjunto de sus prácticas mafiosas y hechos de robo y crimen, lo cual requiere que se trasladen a Haití a luchar en ese país, y sobre ese tema nos referiremos en otro artículo.

Acerca del autor

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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