Cultura Nacionales

El boomerang de la destrucción

Escrito por Debate Plural
Marcio Veloz Maggiolo (Listin, 19-1-18)
En una de mis visitas a La India pude comprobar, con sorpresa, las características sociales de un país donde musulmanes, cristianos e hinduistas “viven” sus religiones con una clara concepción de que los dioses son indiscutibles.

Cada grupo respeta las creencias ajenas. La historia está consolidada en monumentos, textos, y palacios que hablan del pasado, y del respeto de la población a lo que fuera parte de su historia.

Allí se integra el recuerdo de las culturas básicas de un país excepcional que vence su miedo meditando y que no concibe una lucha feroz, sino un ascetismo capaz de revolucionar el espíritu. Buena parte de La India es mahometana, y en el territorio están las huellas de una población bajo cuyo dominio crecieron las ciencias y las artes, lo mismo que en su momento ocurría en el sur de España debido pueblos mahometanos que venían del desierto y vieron en el agua la abundancia de un sueño que se transformó en la jardinería más impresionante de la Edad Media.

Mahoma era concebido como un profeta de la creación, y jamás concibió el fanatismo que hoy esgrimen algunos de los grupos en los que el mahometismo encuentra en el odio militante una forma de intentar borrar la historia, es decir de borrar al hombre mismo.

Cuando en la provincia de Nínive, en el actual Iraq, por solo poner un ejemplo, el yidaísmo arremete contra la historia monumental llevándose de encuentro todo aquello que signifi ca una especie de “error histórico”, como ha acontecido con la bíblica urbe de Dur Sharrukin, en Jorsabad, uno se pregunta si las excavadoras mecánicas, al levantar las viejas formas monumentales intentan borrar las culturas que no son sino parte de una tradición que vive, de alguna forma, en los pobladores de un territorio pleno de historias. El yidaísmo destruyó el palacio de Senaquaerib, el hijo de Sargón II, y muchos de los monumentos de la actual Nínive. La arremetida contra aquello que se considera aun tan lejos como el siglo VII antes de Cristo pasado negativo, está marcada por la odiosa idea de que el pasado sigue siendo una parte de la guerra ideológica. El pretérito es un “peligroso” ejemplo. Estamos en un momento en el que los viejos monumentos, algunos ya deteriorados por los pasados ataques de los Estados Unidos, conforman una voz legible que los grupos radicales tratan de acallar. El Profeta Mahoma, enmarcando su voz en la Biblia, puede ser interpretado de manera radical puesto que el mismo siguió la máxima que sentencia la negación de los ídolos: “no tendrás dioses ajenos delante de mí”. Aunque esos dioses y creencias son hoy parte de la historia del hombre y del Islam, el radicalismo va contra ellos. Tenemos la suerte de que las culturas asirias, babilónicas, están estudiadas por numerosos especialistas y por arqueólogos que han dejado textos, planos e interpretación magistral de este periodo histórico que no es del gusto de los militantes del odio. El destino de Nínive parece estar escrito en la propia Biblia cuando Jehová decide que debe desaparecer, y Jasón convence a los habitantes de la urbe de asentar sus creencias en la evidencia del Jehová enemistado dada su posición contra todo aquello que fuera contrario a los designios de su pueblo “elegido”.

En el marco bíblico el llamado “dios de los ejércitos” apuntaba a la desaparición de sus propias creaciones. Recordemos a Sodoma y Gomorra, donde el machismo de Jehová se expresa claramente considerando pecado las acciones de los libertarios de la sexualidad, hombres y mujeres que eran su creación. Metido de lleno en la vida cotidiana, Jehová quiere también borrar la historia que emerge de su propia creación.

El modelo yihadista intenta igualmente borrar aquello que para su concepto de la tradición es malsano como parte de un pasado que vive en la memoria de la humanidad y que sin embargo no puede eliminarse atacando los símbolos.

Jorsabad es el quinto sitio arqueológico destrozado, a la vez que saqueado por las milicias que forman parte de una militancia extremista que desearía borrar la memoria. No existe para este grupo el rio Leteo de los griegos donde un simple baño eliminaba la misma, pero no la realidad de ella. La destrucción alcanza los vestigios de Hatra, Nimrud, y varios museos.

Sin embargo de esa zona del mundo, nacen, precisamente las leyendas que la Biblia recoge y transforma al modo de pensar hebreo: el diluvio, el arca de Noé, los dos primeros habitantes de la tierra convertidos en Adán y Eva. Son muchas las coincidencias bíblicas con los textos y creencias asiriobabilónicas.

Gilgamesh vive.

La tradición asirio-babilónica dio a los episodios bíblicos seres que se consideraron parte de la creación.

El ataque ignorante a estas raíces es, al fi n y al cabo, como un boomerang que persigue al pensamiento del Profeta Mahoma, porque en esas raíces está la Biblia en la que el Profeta cifró gran parte de sus principios.

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