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Epistolario íntimo… Fuerzas humanas, surcos literarios (66)

Pedro Henriquez Ureña
Escrito por Debate Plural

“Recibí tu carta del camino y te agradezco la transcripción de las páginas de Phillip Gudalla: muy interesantes. Tengo idea de haber leído algo de Sitwell, alguno de los hermanos: una poesía sobre el tema mexicano de: “ya los enanos, ya se enojaron”. Parece que estuvo en México de niño y que le impresionaba mucho esta tonadita. Tengo idea de que fue Xenius quien me mostró este libro. La preciosa observación de Natacha sobre el grifo por donde se perdía el agua del mar debe pasar inmediatamente a tu libro: “El mundo de Natacha”. Creo que estás en condiciones de reconstruirlo con recuerdos y que te sería fácil irlo escribiendo, aún en medio de ruidos e incomodidades”. (Carta de Alfonso Reyes a Pedro Henríquez Ureña enviada desde Río de Janeiro el 29 de enero de 1931, p. 422)

Alfonso Reyes aún está marcado por el viaje de la familia Henríquez-Lombardo a Río de Janeiro. Aún quedan sus huellas, signos, recuerdos regados por su casa. “Objetos olvidados: sólo aparecen tus zapatos. También la humana, naturalmente. Por lo visto, lo mejor será mandarte todo eso con el viaje de Alfonsito”. (Carta cit. p. 422)

La vida cotidiana de AR se debate entre la diplomacia y sus proyectos, lecturas y creaciones literarias.   El discurso que podemos leer como práctica y lugar de enunciación en sus cartas hace visible núcleos de trabajo. Propuestas y transcursos que confluyen en su revista Monterrey, para lo que le pide contribuciones a PHU:

“Te reitero mis recordaciones de trabajos pendientes para MONTERREY. El próximo número va a salir algo gordo”. (Ibídem.)

Informaciones, momentos de trabajo y en algunos casos banalidades sobre el ambiente, aparecen en las cartas de AR, sin embargo, el tópico de la vida cotidiana resalta otros que tienen cierta importancia para el futuro:

“Me dices que el Congreso de Montevideo se pospone para marzo o abril. Qué va a hacer Vicente, qué piensas hacer tú? Aquí el calor altera con tempestades que rompen los vidrios. El otro día Alfonsito tuvo que salir del mar y refugiarse en casa de los Valdez porque la arena de la playa azotaba las carnes”. (Ibídem. pp. 422-423)

Algunas noticias sobre autores, amigos y política brasileña se las comunica con carácter interés, como el fallecimiento del escritor brasileño Graca Aranha:

“Falleció de repente nuestro pobre amigo Graca Aranha, a quien ya los médicos en 1927 habían desahuciado. Parece que su vida pudo prolongarse por los cuidados de Nazareth Prado. La otra noche tuvo en su casa a los Moreira y a Renato de Almeida hasta las diez. Cuando ellos se fueron, pidió un mate frío porque se sentía acalorizado. Entonces, sobrevino un derrame cerebral –parece que también un edema pulmonar- y se quedó muerto”. (Ibídem)

Graca Aranha, intelectual y escritor brasileño era conocido no solo en Brasil, sino también en toda Hispanoamérica y textos suyos eran conocidos para la época en algunas traducciones en español. Pero en Brasil gozó de cierta popularidad.

AR narra el acontecimiento de sus funerales:

“Los funerales fueron conmovedores, y estuvo toda su literatura (sic) sin excluir a los académicos en cuyo nombre habló el Presidente de la Academia Fernando de Magallanes (como tú sabes, él había roto con la Academia hace años), y a los grupos nuevos francamente adversos representados en Tristan de Athayde y la gente de la Livraria Católica”. (Ibíd. Loc. cit.)

El acontecimiento de la muerte de Aranha conmovió ciertamente el medio intelectual brasileño, por cuanto dicho intelectual estuvo ligado a ciertas acciones literarias, políticas y culturales de las primeras dos décadas del siglo XX, cuando el Brasil junto a sus políticos, autoridades estatales, educativas y artísticas intentaban constituir un espacio de reformas estructurales y superestructurales importantes para el país y todas sus jurisdicciones socioeconómicas que, sin embargo, chocaron con intereses locales y extranjeros.

Reyes, adaptado ya a aquel Brasil turbulento y sobre todo a sus políticas diplomáticas y culturales, le informa a PHU algunos eventos del funeral o funerales que se dieron sobre todo en la capital del país:

“Por los artistas brasileños, habló el arquitecto Figuereido; y también nuestro Urueta Rolando A. Caballo (sic), que está inconsolable. Obras póstumas: primer tomo de las memorias, y entiendo que varios volúmenes de correspondencia. Un redactor del Diario de Noite que, con Carvalho, vino en mi auto al Cementerio, recogió y desarrolló mi conversación, sin aludirme directamente, sobre que moría con Graca Aranha uno de los representantes típicos del individualismo americano”. (Ibídem.)

AR hace en Brasil lo mismo que ha hecho en España, Francia y México: servir desde el servicio diplomático al trabajo cultural. Las relaciones con autoridades y agentes culturales conforman un aparato de funciones y derechos que ayudan a robustecer las comunicaciones internacionales entre países económica y políticamente relacionados. Su vena de internacionalista se extiende a países donde el gobierno de México ha podido establecer buenos contactos comerciales y culturales.

Una encomienda bancaria que le hizo PHU a AR, pedía una respuesta rápida, debido a la mala situación por la atravesaba el primero:

“Ya pregunto sobre tu saldo al Banco de Londres y Sudamérica; pero lo mejor es que me mandes una carta tú mismo dirigida a dicho Banco, pues aquí se niegan sistemáticamente a informar sobre cuentas ajenas”. (Ibídem. pp. 423-424)

De asuntos bancarios, saldos de cuenta y terrenos AR pasa a informarle sobre temas literarios y familiares para los dos:

“Manuelita recibió una carta de Isabel que la puso en ánimo de ir a visitarla. Mañana embarca para esa con Alfonsito. A ella le explicarás cómo queda el asunto terrenos Binayán. Me quitaste los “Pinos de Heredia”. A ver ahora con que otra cosa me contentas. “Los ojos de Europa” no se olvidan pero van despacio por escasez de material. MONTERREY, número 4, está en la imprenta hace mucho, por falta de signos de ortografía española. Tomo nota de mi confusión con Sitwell, pero no creo que fuera Sacheverell el poeta hermano de poetas de quien yo tengo el recuerdo de una lectura en casa de Ors, ni tampoco Alan Seeger”. (Ibíd.)

En efecto, aspectos que se tocan en el contexto de relaciones literarias y conjunciones propiamente estéticas de donde surgen modos de permanecer en el llamado “orden de los libros”:

“Ya pido a Ronald su Historia de la Literatura Brasileña para Arrieta. Nada me dices de nuestros Autores Americanos; tal vez no has tenido tiempo, con la presencia de Vicente y los males de Isabel, cuyo restablecimiento deseo por la tranquilidad de tu casa. Ya verías que yo mismo encontré imposible el proyectado prólogo a Cuestiones Estéticas. Pero me urge que me envíes cuanto antes tus sugestiones. Yo me siento incapaz de escribir el prólogo adecuado, y sin embargo experimento la necesidad de él. A ver qué me dices”. (Ibídem.)

El ritmo de la prosa informativa y descriptiva de AR se deja sentir en la lectura literaria marcada por la función expresiva y estética, siempre ligada a las fases de escritura y núcleos de lengua-habla, mediante los cuales aparece el lenguaje como fuerza de comunicación, inscripción y compromiso con la lectura-cultura.

“Carta de Londres, Amado Alonso desesperado y Juana delirando con tifoidea. Ya pido el libro alemán sobre el paisaje mexicano. Gracias por los datos sobre Bilac-Othón y de Casseres. Ya te escribiré más despacio. Saludos a todos. Gracias por los recortes pobre Ítaca, y por la chistosa referencia de Rubén Darío a Maura”. (Ibídem. Loc. cit.)

La línea de trabajo de AR le exige orientaciones y consultas como editor de Monterrey, pero también sobre sus libros en proyecto y término. Pues al momento de entrar o de salir de una aventura literaria y cultural AR acude a la información y la consulta a su socrático amigo. Las visiones que le han servido de horizonte y creación se abren también a la idea de tiempo, libertad y creación.

Tanto AR como PHU han conformado un equipo intelectual que supone la llamada Revolución cultural y educativa que, más que todo ejercicio ideal, necesita de un movimiento aglutinante y persuasivo idealizado como reflexión en el momento más apropiado para lanzar claves, formas, fórmulas e historias del pensamiento literario. Lo que PHU espera de AR son logros y para eso le pone a disposición una obra, empresa o proyecto que es justamente su maestría y sabiduría.

Acerca del autor

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