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Propuesta pedagógica de Rousseau (I)

Frank Acosta
Escrito por Debate Plural

Francisco Acosta (Filosofia dominicana: pasado y presente, tomo I)

Resumen

La importancia de la presente investigación radica en la necesidad sentida por la sociedad actual para encontrar modelos axiológicos y éticos alternativos a la cultura postmoderna, que impone la ausencia de valores frente a la actitud pragmática de «conseguir los fines sin importar los medios».

El tema de lo axiológico en el pensamiento de Rousseau es relevante frente a la diversidad de enfoques que se realizan al respecto, porque aborda la problemática desde una perspectiva multidimensional e integradora en contraposición a los enfoques fragmentarios existentes.

Aun cuando esta problemática ha sido abordada desde hace más de doscientos años, su tratamiento sigue siendo novedoso porque constituye un punto de partida para los estudios consustanciales al momento histórico en que se vive. El tema sobre los valores constituye un eje transversal que preocupa a las generaciones de las diferentes épocas.

Se espera, con la presente investigación, crear la fundamentación filosófica para un modelo de educación en valores que responda a la creación de un ser humano integral y multidimensional.

En su estado natural, el ser humano sigue las reglas de la naturaleza, por lo que la creación de valores es el resultado de sus instintos; de donde la educación de ese ser humano sólo controlará el progreso natural de sus facultades.

Los modelos axiológicos aplicables en la sociedad contemporánea, no siguen la concepción filosófica de Rousseau de la educación ya que orientan al ser humano al cumplimiento del deber y la obligación coartando la conciencia como instinto divino que regula nuestro comportamiento.

Que regula nuestro comportamiento. Para Rousseau, el «hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad que lo corrompe», por tanto el modelo educativo propuesto en el Emilio está en contra de la necesidad de corregir los instintos. El estado natural del hombre ignora los valores impuestos y promueve los creados en el marco de una moral autónoma.

El concepto Ser propuesto por Rousseau en su obra Emilio… es concebido como una unidad dicotómica resultado de una dialéctica inmanente del desarrollo de la consciencia en contraposición a la condición natural del ser humano.

La tendencia antinómica del ser humano planteada por Rousseau se pone de manifiesto en su conceptualización de individualidad natural y sociedad civil, igualdad del estado de la naturaleza y la desigualdad social.

El ser humano concebido por Rousseau es un ser bueno concebido por naturaleza y su maldad deviene como consecuencia de su convivencia en sociedad.

En el Emilio…, Rousseau establece la fundación de una doctrina de la personalidad fundamentada en la dualidad naturaleza-sociedad, bondad-maldad; allí él asume su tesis de que el hombre es bueno por naturaleza y la maldad deviene como un error al ser ajeno a su constitución y proceder de la sociedad en la cual se encuentra inmerso.

En tal sentido, señala el Dr. Caballero Harriet1 en su obra Aspectos antropológicos y derecho natural en el second discours de J. J. Rousseau que: En tal sentido, señala el Dr. Caballero Harriet1 en su obra Aspectos antropológicos y derecho natural en el second discours de J. J. Rousseau que:

Jean Jaques toma al salvaje como tipo de ser natural y propone que, fortaleciéndolo físicamente, dinamizando los sentidos y agudizando el instinto alejándolo de la literatura como forma destacada de depravación social observando las razones que el género humano se instruyó, la misma naturaleza hará que Emilio sienta la necesidad y esté en disposición de adquirir experiencia y de esta forma será franco de inteligencia despierta, razonable (…). El Emilio representa pues la alternativa de constitución del hombre.

El enfoque ontológico, en la propuesta pedagógica de Rousseau, está orientado hacia el establecimiento de una relación dicotómica entre el «ser» y el «no ser». En tal sentido, el «ser» constituye la adecuación del hombre a su estado de naturaleza, en contraposición al ordenamiento cultural impuesto por la sociedad.

La educación ha de ser, en el marco de la relación dialéctica naturaleza-sociedad, el elemento vinculante mediante el cual el ser humano adquiere conciencia de la existencia de los demás y de su propia existencia.

Al respecto plantea el doctor Caballero Harriet2 que «el problema de las relaciones de la naturaleza y de la sociedad es el fundamento de todo su pensamiento». El Emilio… concebido por Rousseau representa el hombre de la naturaleza. Emilio no es un héroe individualizado, sino que es la abstracción de la naturaleza humana.

La unidad dicotómica sociedad-naturaleza es un absoluto que se pone de manifiesto en el pensamiento de Rousseau en la conjunción de la condición humana en donde el mundo exterior se vincula a la conciencia mediante la educación. En tal sentido pone de manifiesto el doctor Caballero3 que:

La palabra naturaleza tiene dos sentidos: la naturaleza del hombre y la naturaleza como mundo exterior, y los dos sentidos se unen en nuestra conciencia.

Rousseau resuelve la contradicción hombre naturaleza construyendo un ser en abstracto un hombre en general. La unificación constitutiva del ser humano se produce en el ginebrino de manera antinómica a través del desarrollo evolutivo del ser desde el mundo interior donde habitan los sentimientos hacia la bastedad del mundo exterior en donde mora la razón como construcción de la cultura.

Para Rousseau, el orden civil quiere conservar la primacía de los sentimientos naturales, en cambio en el orden natural, los hombres son todos iguales; de ahí que su vocación común es el estado del hombre, con lo cual niega la posibilidad de educar conforme a una finalidad particular sino para la conformación de un ser humano en general. Al respecto plantea Rousseau.

Que destine mi discípulo a la espada, a la iglesia o a la abogacía, poco me importa. Antes de la vocación de sus padres, la naturaleza le llama a la vida humana. El oficio que quiero enseñarle es el vivir.

Establece Rousseau en su obra Emilio… una clara distinción entre el «ser social» y «ser natural», al respecto precisa que el ser natural es aquel que limita su existencia al uso de los sentidos careciendo del conocimiento «en el uso de sus órganos, de sus sentidos, de sus facultades, y de todas las partes que le dan el sentimiento a su existencia».

Para Rousseau el ser humano de la naturaleza es muy distinto al «ser humano de la sociedad».

Rousseau, en su obra Emilio…, se plantea un fin último que era la búsqueda en la felicidad del género humano. Esa búsqueda se inicia desde la perspectiva teleológica de Rousseau en el proceso educativo, que al decir del filósofo español Caballero Harriet, «éste debe tener como primordial finalidad la conservación de la naturaleza humana, en la cual los educadores debían procurar el desarrollo físico y espiritual del niño, de forma espontánea».

La educación, debe estar orientada y coincidir hacia los mismos fines del educando porque sólo de esta manera se estará actuando conforme al logro de sus metas y de manera consecuente se estará educando para la vida, que en el enfoque filosófico de Rousseau constituye la verdadera propuesta pedagógica.

Las contradicciones del hombre se podrían eliminar si a través del sistema educativo se integraran los sentimientos y la razón con la finalidad de encontrar su verdadera felicidad. De esta manera, es de afirmarse que en el marco de la propuesta pedagógica rousseauniana el fin último del proceso educativo es preparar al ser humano para la búsqueda de su felicidad.

En el orden social, donde todas las plazas están señaladas, cada uno debe estar educado para la suya. Si un particular formado para su puesto se sale de él, ya no vale para nada. La educación sólo es útil en cuanto se conforma la fortuna con la vocación de los padres; en cualquier otro caso es perjudicial para el alumno, aunque no sea más que por las preocupaciones que le proporciona. En Egipto, donde los hijos estaban obligados a seguir la misma profesión de sus padres, tenía un fin determinado, pero entre nosotros, donde sólo las jerarquías subsisten, y los hombres pasan frecuentemente de una a otra, nadie está seguro de si educando a su hijo para su estado no lo verifica contra él mismo.4

Acerca del autor

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