Cultura Libros

La reificación en Georg Lukács (IV)

Escrito por Debate Plural

Miguel Saez (Filosofia dominicana: pasado y presente, tomo I)

  1. La reificación de la supraestructura

El fenómeno de la reificación penetra y afecta la totalidad capitalista, no solamente la estructura económica. Al nivel de la estructura jurídica la reificación se muestra de varias formas. Se crean nuevas formas de relación en las cuales se van eliminando progresivamente el tipo de relaciones patriarcales y familiares en el trabajo por otras altamente jurídicas y raciales. Se debilitan viejas instituciones como la educativa o el matrimonio para ser sustituídas por otras como el matrimonio civil, reglamentado como un contrato. Se debilitan o desaparecen las comunidades tradicionales donde la persona con su individualidad propia era reconocida. En definitiva, la persona se convierte en un ciudadano, un ente jurídico sujeto de derechos y deberes reglamentados.

Pero lo que más nos interesa analizar es el reflejo de todo el ser social capitalista en el pensamiento. Porque es evidente que un ser social alienado en la forma particular de reificación debe provocar unas formas de conciencia y un pensamiento también reificado. Según Jakuwosky, de aquí surge la ideología.34

Creemos que en los análisis del pensamiento de la conciencia reificada está gran parte del atractivo de la obra de Lukács. Es evidente que esta línea de análisis en Lukács es, a veces, sólo un esbozo o un esquema, pero, sin duda que ofrece grandes perspectivas.35

Vamos a dar un rápido vistazo a algunos de los casos que Lukács presenta de pensamiento reificado.

2) La reificación del pensamiento económico

La ciencia económica burguesa representa uno de los ejemplos más claros de los límites del pensamiento reificado. La limitación del conocimiento a las simples manifestaciones, la incapacidad para comprender la totalidad aferrándose a una visión atomizada, la pérdida del sentido histórico, del cambio y la transformación constante, el desconocimiento de lo cualitativo, la autorización de categorías ahístoricas y de leyes suprasensibles ajenas a la acción humana… etc., son algunos de esos síntomas. Decía Marx que «el valor de uso, en cuanto valor de uso, está desterrado del campo de observación de la economía política burguesa». Lukács toma y refuerza esta afirmación mostrando cómo es ésta la matriz que origina la conversión de toda relación en algo nuevamente formal. Y cómo esto supone una limitación muy precisa en su metodología dice Lukács:

El ser cualitativo de las cosas que conduce la propia vida extraeconómica como una cosa en sí, incomprensible y eliminada como valor de uso, que se cree poder abandonar tranquilamente durante el normal funcionamiento de las leyes económicas, en la crisis se convierte imprevistamente –para ese pensamiento racional, reificado– en el factor decisivo. O mejor dicho, sus efectos se manifiestan en la detención del funcionamiento de esas leyes sin que el intelecto reificado esté en condiciones de encontrar algún sentido de ese caos. La ininteligibilidad de la crisis económica, su irracionalidad es, en su contenido, una consecuencia de la situación y los intereses de clase de la burguesía. Y, sin embargo, es también una consecuencia de su método económico.

Este es un buen ejemplo para comprender no sólo la estrecha interacción entre una determinada metodología que nace del ser social de una clase y el ser mismo de esa clase, sino, también, cómo todo ello representa una limitación bien clara y precisa, una limitación ideológica, a la hora de lograr un conocimiento científico.

3) Reificación del pensamiento histórico

El pensamiento burgués tiende a ver el proceso socio-histó- rico como algo sometido a leyes naturales, independiente de la acción de los hombres. El conocimiento de esas leyes sólo sirve para adaptarse pasivamente a ellas; no queda lugar para la actividad práctica del hombre, creadora y transformadora.

Esta asimilación del proceso social-histórico al proceso natural implica la consideración de las relaciones sociales como fenómenos que obedecen a leyes suprahistóricas o a sistemas de valores permanentes y eternos.

La otra alternativa que le queda al pensamiento burgués es considerar la historia reduciéndola a la potencia subjetiva de los grandes hombres, los héroes, etc. De esta forma se está presentando la antítesis de la visión totalista–categoría de totalidad– del pensamiento marxista. Se fragmenta el proceso histórico, se atomizada, reduciéndolo a cosas y fenómenos aislados entre sí. Es una visión reificada de la historia.

4) La división y especialización de las ciencias

Señala Jakuwosky que: La división social del trabajo crea, no solamente en la economía, sino también en el interior de toda la vida social y del pensamiento una serie de campos parciales, que desarrollan su propio sistema de leyes, independientemente de los otros campos.36 La especialización tiene como consecuencia que cada campo del saber se desarrolla de acuerdo con la lógica de su objeto específico. Cada campo se muestra cada vez más autónomo sin vislumbrarse un lugar de conjunción. En definitiva, se ha perdido la visión de totalidad y por tanto, la verdadera objetividad de las partes. Cada vez con más intensidad las partes se analizan y consideran como realidades aisladas, como cosas autónomas. Se ha perdido una visión orgánica del saber y se ha adquirido una visión atomizada, cosificada. Esta pérdida de la relación viva de las partes con el todo se manifiesta de tal manera en el momento presente, opina Jakuwosky,37 que cada disciplina particular del saber tiene la tendencia a convertirse en un sistema, a extender su propia problemática, su punto de vista y su método, generalizándolos a todos los campos. O sea, realiza falsamente la síntesis, la vuelta a la totalidad, por la reducción de todo a su esfera particular. Un ejemplo claro sería el psicoanálisis. Podríamos poner también como ejemplo el fisicalismo de los neopositivistas Carnap y Neurath, pero esto exigiría análisis más detallados.

No es que Lukács pretenda negar todo el desarrollo del pensamiento científico desde el siglo xvi, desde Galileo, y volver atrás, ya que ese proceso ha sido una necesidad histórica. Esa sería una crítica muy superficial al especialismo. Lukács va más al fondo. Busca poner en claro los nexos que conectan entre sí las actitudes y los problemas que aparecen en las diferentes disciplinas científicas, viendo cómo en conjunto, remiten a la estructura de la sociedad, en este caso capitalista. De esta manera está descubriendo los modos concretos cómo el momento ideológico actúa en la acumulación del conocimiento científico y en el avance y división de las ciencias.

De manera que Lukács rechaza, como ya señalábamos, esa crítica superficial a la especialización para presentárnoslo en su forma real: en la especialización se manifiesta una forma de trabajo científico que se halla conectada con la ideología sobre la ciencia que tiene su base real en el desarrollo capitalista, ya que, dice Lukács:

Cuando más se desarrolla una ciencia moderna, alcanzando una mayor claridad metodológica sobre sí misma, tanto más decididamente se aparta de los problemas ontológicos de su esfera, eliminándolos del campo de la inteligibilidad que ella ha elaborado. A medida que se desarrolla volviéndose cada vez más científica, se transforma en un sistema formalmente completo de leyes especiales, parciales, para las cuales el mundo que se encuentra fuera de su campo y aún, en primer lugar, la materia que debe conocer, su auténtico y concreto substrato real, se vuelve inaprensible, tanto por razones de método como por razones de principio.38

Antes ya señalamos cómo en el caso de la economía política burguesa, esto era evidente y Marx lo sentenciaba tajantemente diciendo que «el valor de uso como tal queda fuera del dominio de su investigación».

En esta misma línea de pérdida de lo cualitativo y concentración en los aspectos cuantitativos y formales, en lo reificado, se sitúa la crítica que Lukács hace a la adopción de las matemáticas como «ideal de cientificidad» y en la cual no vamos a detenernos.

En lo que sí queremos detenernos un poco es en la crítica a la metodología empirista y positivista, ya que ésta se presenta como modelo de cientificidad, está extraordinariamente extendida y poderosa hoy en día y además, es un ejemplo, brillante de pensamiento reificado.

  1. La reificación del pensamiento en el empirismo

El empirismo, e incluso, el positivismo, en la mayoría de sus representantes, niegan el valor metodológico de la teoría previa. Creen que cualquier dato, cualquier hecho es importante para el conocimiento. Ignoran que todo hecho ha sido captado desde una teoría, con un método, tomándolo de la conexión vital en que originalmente se encontraba e insertándolo en la conexión de una teoría. Esto es tan evidente que los representantes actuales no lo pueden negar. Pero entonces apelan al método de las ciencias naturales y a la forma como éstas consiguen explicar y comunicar hechos «puros» mediante la observación, la abstracción, el experimento, etcétera.

Pero lo que no entienden es que precisamente esa es la apariencia producida por el capitalismo y no su esencia. En efecto, Lukács señala que:

Los hechos «puros» de las ciencias de la naturaleza surgen porque un fenómeno de la vida se sitúa real o mentalmente en un ambiente en el cual sus legalidades pueden estudiarse sin ninguna intervención perturbadora de otros fenómenos.39

Claramente vemos cómo los hechos son sacados, en esta metodología empirista y positivista, de su relación con la totalidad, son aislados. Es por eso que este tipo de pensamiento es esencialmente analítico, divide la totalidad concreta y luego se muestra incapaz de relacionar las partes y vincularlas al todo. Pierden así su verdadera objetividad de partes.

Y esta posición metodológica se refuerza por el hecho de que los fenómenos se reducen a su ser puramente cuantitativo, expresable con números y relaciones numéricas. Pero Lukács insiste en que corresponde a la esencia del capitalismo el producir los fenómenos de ese modo:

El carácter fetichista de las formas económicas, la cosificación de todas las relaciones humanas, la ampliación, siempre creciente, de una división del trabajo que descompone de modo abstracto-racional el proceso de producción, sin preocuparse de las posibilidades y capacidades humanas de los productores inmediatos, etc., transforma los fenómenos de la sociedad y, junto con ellos, su apercepción. Así nacen hechos ‘aislados’, complejos fácticos aislados, campos parciales del saber con sus leyes propias que ya en sus formas inmediatas de manifestación parecen previamente elaborados para una investigación científica de esa naturaleza. De tal modo que tiene que parecer especialmente ‘científico’ el llevar mentalmente esa tendencia –interna a las cosas mismas- hasta el final y levantarla a la dignidad de ciencia.40

Se trata de un método anticientífico porque ignora el carácter histórico de los hechos y que la propia estructura de su objetividad es producto de un determinado sistema temporal, el capitalista. Aceptar los hechos sin más como se dan es situarse dogmáticamente, acríticamente, ante la apariencia que toman en una determinada sociedad, sin investigar su verdadera naturaleza.

  1. La reificación del pensamiento filosófico

No vamos a entrar en el largo análisis de más de sesenta páginas que Lukács dedica a analizar el pensamiento filosófico moderno. Únicamente lo señalamos como un ejemplo más de la amplitud que Lukács pretende dar a sus análisis.

En esencia, Lukács plantea que la filosofía crítica moderna ha nacido de la estructura cosifacada de la conciencia. Y se detiene en Kant como el pensador cuyo sistema representa a la vez una de las cimas de la perspectiva reificada y la expresión más nítida que los límites de la reificación no superada imponen al conocimiento: actitud contemplativa, separación rígida de sujeto y objeto en el proceso del conocimiento, disociación del contenido y la forma, disociación de las totalidades concretas (atomización), y en consecuencia, pérdida de la verdadera objetividad, la cuantificación de las cualidades, una lógica antidialéctica basada en la identidad pura y la pérdida del sentido histórico.

Con esta caracterización de la conciencia reificada cerramos la breve exposición de la reificación de la supraestructura volviendo a insistir que los análisis de Lukács son sólo esbozos, esquemas que marcan un camino a recorrer, extraordinariamente fecundo. Para ver, con un ejemplo, hasta qué campos podría llevar esta línea de investigación, bastará recordar las aplicaciones que Gabel41 hace del concepto de reificación a campos como el de la psiquiatría, los trabajos de Igor Carusso sobre la reificación de la sexualidad, etc.

  1. Aproximaciones a la conciencia de clase

No queremos concluir este trabajo sin hacer algunas referencias esquemáticas al problema de la conciencia del proletariado porque constituye una de las principales finalidades de la obra de Lukács hacia la cual se orienta como medios muchos de los análisis teóricos de la obra.

Sin embargo, vamos a ser esquemáticos por varias razones. En primer lugar, porque su amplio análisis implicaría otro trabajo y en segundo lugar, porque es aquí donde más claramente se observa la influencia de Hegel en la hermenéutica marxista de Lukács, especialmente en la utilización de la categoría de mediación e inmediatez, autoconciencia, cantidad, cualidad, etc. El principio de la identidad del sujeto y el objeto aparece por doquier. De manera que esa influencia hegeliana ha supuesto, para algunos críticos, una desviación del pensamiento de Marx en esta parte de la obra de Lukács, o, al menos, algo muy discutible. Veamos, a modo de esquema, algunas de estas ideas.42

Lukács piensa que sólo con la aparición y desarrollo del proletariado tiene lugar la auténtica superación de la reificación. La acción histórica de la clase obrera reconstituye a escala histórica y colectiva la unidad del sujeto y el objeto, de la teoría y de la práctica… etc., superando así todas las antinomias en que caía el pensamiento burgués.

En la sociedad capitalista sólo las clases representan el punto de vista de la totalidad y, por tanto, de la verdadera conciencia no reificada. Pero sólo el proletariado es la clase privilegiada que logró eso.

El proletariado ocupa una posición privilegiada porque en él se concentra la producción (es la principal fuerza productiva) y toda la miseria de la humanidad cuya solución es cambiar la raíz que la provoca (la forma de producción y la propiedad privada de los medios de producción).

¿Cómo llega el proletariado a tomar conciencia, a superar el pensamiento cosificado y llegar a su antítesis, la conciencia de clase? Descubriendo las mediaciones no necesarias que se interponen práctica y teóricamente entre él y la realidad. Superando esa inmediatez reificada que la burguesía toma como verdadera realidad. La escisión, la dualidad, la reificación es tan extrema y sentida como inhumana por el proletariado que eso mismo crea la posibilidad de su superación. No así en la burguesía que se siente a gusto en la reificación.

La explotación abusiva (en la jornada de trabajo, por ejemplo, o en las crisis económicas) es lo que sirve de detonante para la toma de conciencia. Lukács descarta otros factores y este punto resulta el más discutible de todo su planteamiento.

El surgimiento de la conciencia del proletariado no es fácil, puesto que comparte con la burguesía muchas de las formas reificantes. Esto explicaría cierto «aburguesamiento» de algunos sectores más favorecidos del proletariado. En conexión con lo anterior hay que entender, dice Lukács, la posición economicista que los mencheviques y la Segunda Internacional dieron a la lucha obrera.

La conciencia del proletariado es, en un mismo movimiento, la superación de la conciencia reificada y la posibilidad de la transformación práctica de las condiciones reales que la hacían posible; todo gracias a la unión de la teoría y la práctica.

Conclusiones

Para concluir este trabajo vamos a sintetizar sus puntos más importantes

La categoría de totalidad dialéctica o concreta tiene una importancia fundamental en la metodología marxista, vincula a Marx con Hegel, permite entender la reificación como expresión cabal de la totalidad capitalista y su ausencia metodológica produce el conocimiento ideológico. Pero creemos, frente a Lukács, que es necesario destacar la determinación que los momentos económicos –la infraestructura– ejercen en el resto de la totalidad social. Como principio metodológico, la totalidad determina al objetividad de las partes que la componen: es, por tanto, un principio ontológico también.

La reificación es la categoría que representa en su peculiaridad la totalidad capitalista. En el capitalismo, tanto las manifestaciones objetivas como las subjetivas adoptan el carácter autónomo cuantitativo, inerte, estático e impersonal que caracteriza al ser cosa.

La alineación, en el sentido completo que Marx le da en su obra conjunta, supone un extrañamiento u objetificación ilusoria de las propiedades y características humanas a través del proceso de producción, de forma que los productos, el propio proceso de producción y el producto mismo se convierten en algo ajeno y opuesto a él. La alienación se origina en la división natural (no voluntaria) del trabajo.

Con la aparición del sistema capitalista, la alienación sufre algunas modificaciones: los productos adquieren la forma de mercancías; esta forma invade al propio productor (su fuerza de trabajo es mercancía) y el mismo proceso de producción. Y la forma mercancía adquiere características fetichistas al encubrir relaciones sociales de los hombres y presentarlas como relaciones entre cosas. Esta cosificación que opera la mercancía es la reificación o alienación capitalista que radica en la base económica, pero se extiende a toda la totalidad social capitalista.

-La reificación invade la estructura jurídico-política tendiendo a eliminar las relaciones basadas en las personas y sus individuales y sustituirlas por relaciones entre entes jurídicos.

-La reificación se extiende a toda la estructura ideológica como reflejo del ser social ya reificado. Esta estructura cosificada de la conciencia, este pensamiento reificado se caracteriza por una actitud contemplativa, una separación rígida entre sujeto y objeto, una disociación de contenido y forma, esencia y fenó- meno, una ruptura o atomización de las totalidades concretas y, como consecuencia, una pérdida de la verdadera objetividad para obtener una ilusoria (ideología), la cuantificación de lo cualitativo y una lógica antidialéctica basada en la identidad pura que pierde el sentido histórico y dialéctico de lo real. Como ejemplos, insistimos, en la reificación del pensamiento econó- mico, el histórico, el filosófico y científico (ciencias naturales) burgueses.

-Finalmente, sólo la conciencia de clase del proletariado puede volver a expresar el punto de vista de la totalidad superando la reificación capitalista, precisamente por su real posición social privilegiada. Saliendo de la conciencia reificada capitalista en que se mueve, el proletariado puede, en un mismo movimiento, superar las condiciones sociales reales que provocan su reificación y la conciencia reificada

Acerca del autor

Debate Plural

Un medio independiente, libre, plural, sin ataduras con empresas o gobiernos; buscando el desarrollo de una conciencia critica, y la verdad que subyace en el correr de la vida nacional e internacional para el empoderamiento del pueblo dominicano en relación con las luchas y reivindicaciones económicas y sociales fundamentales

Dejar un comentario