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La reificación en Georg Lukács (II)

Georg Lukacs
Escrito por Debate Plural

Miguel Saez (Filosofia dominicana: pasado y presente, tomo I)

Alienación del hombre como ser genérico con respecto a la Naturaleza y la Sociedad. El hombre es un ser genérico en su relación con la naturaleza porque surge y se mantiene de ella; en cuanto género, no en cuanto individuo, es que vive, transforma y realiza la Naturaleza. Pero en la historia vemos que se altera esta relación y el individuo se antepone al género, como consecuencia de la propiedad privada, y trabaja para sí mismo; pero el hombre también es un ser genérico ante la Sociedad porque surge como ser social y es como tal y no como individuo que hace la sociedad y ésta a él. Al relacionarse con la Naturaleza y la Sociedad como individuo su genericidad como hombre se le convierte en algo extraño: se aliena. En esta determinación de la alienación Marx se mueve en un plano filosófico (Feuerbach). Su conceptualización carece de asidero empírico y está plagada de abstracciones. Esta alienación tiene un alto contenido antropológico y filosófico. Es por eso que ha dado pie a una interpretación antropológico-filosófico de la alienación en Marx, como nos cuestionábamos al principio y veremos más adelante.

Y finalmente, alienación del hombre respecto del hombre como consecuencia de las tres anteriores. En efecto, veíamos en las tres determinaciones anteriores que se trataba de un proceso en el cual algo que es de alguien (el producto, el proceso…) pasa a ser de otro, se hace alienus, extraño. Ese alienus es otro hombre, el capitalista, distinto y opuesto al trabajador. Se trata de una expropiación del hombre por el hombre. La sociedad así formada por hombres alienados en relaciones alienantes está también alienada.

Creo que después de esta breve exposición de la alienación en los Manuscritos se puede entender la gran controversia, todavía vigente, en torno a la alienación en Marx, suscitada sobre todo a partir de la publicación de esta obra en 1932. Siguiendo a Mandel,16 podemos distinguir tres grandes posiciones en esta polémica.

La primera posición niega la diferencia entre los Manuscritos de 1844 y obras posteriores como El Capital, ya que lo esencial de sus tesis está ya en los Manuscritos. Esta posición cuenta con representantes de muchas y opuestas tendencias: Eric Frömm, Rubel, Padres Bigo y Calvez e incluso Togliatti e Hippolite.

La segunda posición considera que el Marx de los Manuscritos es más global e íntegro que el de El Capital en la exposición de la alienación: es más profunda, ética, filosófica y antropológica. Y, en consecuencia, o contraponen los dos Marx, o bien reevalúen El Capital a la luz de los Manuscritos. Pueden verse como ejemplos a Kostas Axelos, Karel Kosic, Eric Thier, Popitz, etcétera.

La tercera posición considera que el Marx de los Manuscritos entre en contradicción con el de El Capital y que fue un obstáculo para que el pensamiento de Marx avanzara y aceptara la teoría del valor-trabajo. El Marx de 1844 es premarxista e ideológico: no es científico aún. Pueden verse como ejemplos a Auguste Cornu, E. Bottigelli y a L. Althusser.

Pero estas tres posiciones parecen ignorar un preámbulo que Marx hace en el primer manuscrito, antes de exponer las cuatro determinaciones del trabajo alienado. En efecto, a pesar de no conocer la teoría de la plusvalía aún y de no admitir la del valor-trabajo, llega a esbozar uno de los resultados de sus obras de madurez, «el fetichismo mercantil» cuando insiste en cómo el obrero se convierte en mercancía.

Es verdad que, en la tercera determinación del trabajo alienado, Marx busca la alienación en la naturaleza humana y usa expresiones muy comprometidas filosóficamente como alienación de la esencia humana. Pero siempre en Marx hay una referencia a lo histórico y lo económico porque «la alienación económica es la de la vida real y efectiva» dice. Y, sobre todo, un año después, en La ideología alemana y luego en el Manifiesto negará tajantemente esa abstracción ahistórica que es la esencia o la naturaleza humana.

En conjunto, en los Manuscritos de 1844, la teoría de la alienación es abordada con categorías fundamentales socio-econó- micas; la alienación aparece como categoría histórica, vinculada ante todo al régimen capitalista pero con suficientes elementos como para captar que Marx extendía este concepto a anteriores modos de producción como lo hará abiertamente en La ideología alemana.

En el primer Manuscrito está muy claro que el trabajo alienado es un producto de una forma particular de sociedad ya que se Lusitania Tomo I.indb 79 18/11/2009 10:06:17 a.m. 80 Lusitania F. Martínez Jiménez vincula con la división de clases, la oposición capital-trabajo, con la propiedad privada e incluso con cierta división del trabajo. Por desgracia, el primer manuscrito se detiene bruscamente. Pero, por el uso de estos conceptos que Silva llama «las variables históricas–genéticas de la alienación»,17 vemos que hace depender la alienación de variables socio-económicas e históricas que pueden ser superadas históricamente y que, por tanto, no pertenecen a ninguna supuesta esencia humana.

No puede haber para Marx una esencia humana alienada, fija, eterna… porque entonces, ¿qué sentido tendría la lucha de Marx por superar la alienación del proletariado?

En conclusión: estamos de acuerdo en que en los Manuscritos hay una contradicción entre una visión socioconómica de la alienación y una antropológico-filosófica; pero creemos que la balanza se inclina a favor de la primera y que la segunda será superada y rechazada por Marx antes de un año, en su próxima obra. Admitimos que en los Manuscritos Marx desarrolla, por primera vez, una teoría de la alienación del trabajo en sus cuatro determinaciones. Pero esta no es la teoría definitiva de Marx sobre la alienación, ni siquiera la más completa como la consideran muchos autores. Aunque aquí figuren las intuiciones principales no puede estar completa porque falta la teoría de la plusvalía y la del valor-trabajo. La teoría de la alienación en los Manuscritos está envuelta en un ropaje filosófico todavía. Como señala certeramente Marcuse:

Todos los conceptos filosóficos de la teoría marxista son categorías sociales y económicas… Ni siquiera los primeros escritos de Marx son filosóficos. Ellos expresan la negación de la filosofía, aunque todavía lo hacen con un lenguaje filosófico.18

Los Manuscritos son una obra de transición para Marx. Y en las transiciones se mezclan los elementos viejos con los nuevos que pugnan por imponerse. Además es una obra que Marx no terminó, que nos ha llegado incompleta, que Marx no elaboró para publicarla y que nunca volvió a hacer referencia a ella. Entonces cómo pretender convertirla en la obra central de Marx, aunque sea sobre el tema de la alienación? Una posición así sólo se explica por intereses ideológicos y políticos contrarios a Marx y al Marxismo.

Después de esta detención en los Manuscritos de 1844, vamos a seguir nuestro recorrido por las obras de Marx.

En La sagrada familia ataca duramente la filosofía especulativa, con lo cual está rechazando sus propios planteamientos sobre el «hombre» y la «naturaleza humana» de los Manuscritos. Pero, sobre todo, relaciona, en su raíz, la alienación y la propiedad privada, insistiendo en que la negación de la propiedad privada es necesaria para superar la alienación.

En La ideología alemana se plantea la alienación, con lenguaje histórico y socioeconómico, haciendo especial hincapié en dos de sus variables: la división natural del trabajo y la producción de mercancías. La primera parte de esta obra es célebre por haber trazado las bases de una teoría de la alienación ideológica, aunque eso ya había sido intuido en los Manuscritos.

A partir de aquí, el concepto de alienación (casi siempre bajo el término «Entfremfund») aparece en casi todos sus escritos, aunque hay autores que lo niegan.

En el Manifiesto comunista de 1848 se crítica la aplicación que de la dialéctica, la alienación y la superación hacían los filósofos alemanes a «fantasmas filosóficos tales como la esencia humana y lo universal-abstracto».19

En Trabajo asalariado y capital de 1849 se retoma uno de los temas de los Manuscritos: el trabajo del obrero asalariado visto como una labor forzada y desprovista de sentido propio. El tiempo invertido en el trabajo carece de sentido para el obrero en cuanto trabajo, porque está alienado al capital.

En los Grundrisse de 1857-58 el concepto de alienación se enriquece en varias líneas capitales que señalo esquemáticamente: la alienación del valor de uso del producto en valor de cambio al entrar en el intercambio; la moneda como poder que se levanta autónomo frente a los productores; la cosificación de las relaciones sociales en la producción y la personificación de los productos; la historicidad del concepto de alienación; la contraposición y distinción entre apropiación y la alienación; la alienación religiosa, etc. Y Silva20 concluye citando dos páginas completas de los «Grundrisse» en donde Marx da una amplia definición y descripción de la alienación en el trabajo (producto-proceso y fuerza de trabajo).

En la Contribución de la crítica de la economía política de 1859 vuelve a profundizar el tema de la alienación, lo cual no podía ser de otra forma ya que esa obra es un análisis de la mercancía. Inicia el tema del fetichismo de la mercancía que luego ampliará en El Capital y que, nosotros analizaremos en un apartado especial de este trabajo. Analiza la forma teórica de la alienación a descubrir el dinamismo polar del valor de uso y valor de cambio. Y termina con el análisis del dinero como forma equivalencial general de las mercancías. Estos puntos los volveremos a retomar más adelante para ampliarlos.

En El Capital el análisis de la mercancía se enriquece con el de la plusvalía. En efecto, en el mercado hay una mercancía muy especial llamada «fuerza de trabajo» que el obrero vende y que realiza su valor de cambio alienando su valor de uso; al consumirse como valor de uso, produce otras mercancías y además plusvalía. Las mercancías producidas y la plusvalía pasan a manos del capitalista enfrentándose así al productor como algo ajeno a él y que le dominan. También es notable en El Capital el desarrollo de eso que Marx llama «la forma más fetichizada del capital», a saber, el capital de interés o dinero que produce más dinero encubriendo todo el proceso de la producción. Es la forma más alienada y alienante de todas.

Y finalmente, en Teorías sobre la plusvalía aparecen resumidas y profundizadas todas las grandes formas de la alienación, como detalladamente expone Silva.21

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