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Lluvia negra

Escrito por Debate Plural
Rienzi Pared Pérez (Listin, 18-11-17)

El mundo de hoy se encuentra lleno de rivalidades y diferencias.

En la península coreana, por ejemplo, existe mucha tensión cuando el Norte realiza ejercicios militares con mísiles interoceánicos. Esto nos lleva a pensar lo frágil que es la paz, sin importar el pasado reciente cuando una Nación fue la primera y hasta ahora la única (ojalá se mantenga así) en haber recibido dos bombas atómicas, dejando secuelas generacionales de muertes y destrucción que conllevó a ese país a levantarse desde sus cenizas.

Se han realizado múltiples películas que relatan este acontecimiento, cuando el bombardero Enola Gay lanza hacia la ciudad de Hiroshima la primera bomba atómica que conllevó darle punto final a la Segunda Guerra Mundial a través de la rendición por parte de Japón. Sin embargo, existe una película japonesa estrenada en el año 1989 llamada “Lluvia Negra” (Kuroi Ame) dirigida por un director egresado de la escuela de cine de Yokohama, en la cual pudo plasmar la cruda realidad de la explosión de dicha bomba como nunca nadie lo había mostrado.

Shohei Imamura nacido en Tokio en el 1926 y fallecido en el 2006 en la misma ciudad, comenzó su carrera cinematográfica a finales de la década de los años cincuenta, alcanzando gran notoriedad años más tarde, como uno de los cineastas más grandes a través de la llamada “La Nueva Ola Japonesa” de los años 60’s a raíz de la muerte de Yazuhiro Ozu y Kenji Mizogushi.

La película “Lluvia Negra” (Kuroi Ame) de Imamura, se inspira en la novela homónima de Ibuse Masuji donde se relatan los efectos causados por la bomba atómica de Hiroshima en esa mañana del 6 de agosto del 1945 cuando dicha ciudad se preparaba para las labores del día cotidiano. La película hace una recreación para mostrarnos cómo era la mañana de ese fatídico día.

Ese 6 de agosto, las gentes se preparaban para ir a trabajar, los niños a la escuela y la paz reinaba en todo el acontecer de las labores diurnas de las familias que se preparaban para sus quehaceres.

Pero de momento ocurre una explosión y se vive un infierno inmisericorde en cuestión de segundos.Los sobrevivientes creen estar viendo el subsuelo descrito por Dante. Uno de esos sobrevivientes es la joven Yasuko (Yoshiko Tanaka) quien es sorprendida por esta locura. Ella observa el horror nunca antes visto por nadie. Niños despedazados, personas calcinadas, otros con la piel como si estuvieran derritiéndose, los edificios destruidos e incendiados; en fin, un cuadro desgarrador.

Luego, aparece una frondosa lluvia de color negruzca (lluvia radioactiva) que cae sobre todos, aún perplejos por lo sucedido. Ninguno de los sobrevivientes sabe lo que está pasando; pero al partir de este momento, sus días están contados producto de la radioactividad que los conllevará a ser unos parias, por el rechazo de los demás al evitar tener contacto con ellos.

La vida de Yasuko está predeterminada.

Ella se convierte en un ejemplo palpable de discriminación por ser una persona irradiada por los efectos de la contaminación.

Es despreciada por aquellos que no estaban presentes en la hecatombe nuclear. A partir de aquí, Yasuko siente no solamente la secuela de lo que vivió, sino del rechazo de las gentes. Sobre ella y los demás sobrevivientes se cierne la presencia de la muerte por efectos de la radiación. Estos grupos de sobrevivientes han tenido que refugiarse en carpas como forma de protegerse entre ellos mismos porque no les queda de otra. En esos momentos, la vida fluye despacio; pero en el mundo real la vida fluye muy rápido donde el hoy es ayer.

Al pasar los días, cada sobreviviente observa cómo cambian sus aspectos.

Cuando Yasuko empieza a peinarse, el grueso de sus cabellos quedan en sus manos, y la joven queda impotente ante ese hecho, sin poder hacer nada.

No podrá tener hijos. Por lo tanto, nadie querrá desposarla, y así va notando cómo su vida se va esfumando en la desesperanza y el desconcierto.

Por tal razón, Yasuko le pide la mano a Yuichi (Keisuke Ishida) otro sobreviviente, quien padece estrés postraumático para entre ellos poder soportar esa azarosa vida que otros eligieron por ellos.

“Lluvia Negra” es una pieza triste, pero aleccionadora. Es un filme sumamente importante para comprender el horror de las víctimas de las guerras, y el director Imamura la destaca de una forma magistral con una puesta en escena casi perfecta para poder reflexionar la capacidad destructora del hombre.

Es imperativo poder ver esta película, para destacar la versatilidad del cine en distintas partes de la geografía del mundo, en donde el arte se manifiesta como lo que es: Una expresión del sentimiento más puro del artista.

ALGUNAS CURIOSIDADES:

1 “Lluvia negra” junto con “La Balada de Narayama” son las piezas más destacadas en la filmografía de Shohei Imamura.

2 “Hiroshima…… Dónde está Hiroshima?” Pudiera decirse minutos después de la explosión de la bomba. “Lluvia negra” nos relata esta sobrecogedora historia basada en la novela del mismo título de Masuji Ibuse.

3 La película fue rodada en blanco y negro para darle ese toque gris a las escenas.

4 Esta obra impresiona y produce admiración porque en ella prevalece el humanismo por encima de la barbarie.

5 Fue nominada a la Palma de Oro del Festival de Cannes en 1989 y obtuvo varios premios internacionales en otros festivales, así como el de la Academia de las Artes de Japón.

Acerca del autor

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