Cultura Libros

Enfocando el pensamiento dominicano (XVI)

Escrito por Debate Plural

Izquierda y elecciones nacionales en RD (II)

 

Por: Franklin Franco (12-10-12)

3ro. La derrota de las fuerzas invasoras batistianas organizada por la CIA norteamericana en Bahía de Cochino y la respuesta cubana a esa criminal agresión: la inmediata transformación de la revolución cubana en revolución socialista, en abril de 1961. Esto dos últimos hechos estimularon como jamás había ocurrido aquí la difusión de las ideas socialistas y comunistas y las simpatías hacia las organizaciones de la izquierda.

Todo lo anterior, unido al crecimiento de la resistencia surgida en nuestro país inspirada en el ejemplo cubano y el de los mártires de la expedición del 14 de junio, y la propia demencial campaña represiva desatada por la tiranía contra la oposición en ese momento encabezada por los jóvenes que habían fundado en enero de 1960 la Agrupación Patriótica 14 de Junio, encabezada por Manuel Aurelio Tavárez Justo y Minerva Mirabal, y el posterior asesinato de esta extraordinaria mujer junto a sus hermanas, Patria, María Teresa, y su chofer, Rufino de la Cruz, fueron factores decisivos que influyeron para originar la valiente acción del 30 de mayo de ese último año que terminó con la vida del tirano.

La desaparición física del tirano, la salida de su hijo Ramfis y otros familiares de Trujillo en noviembre de 1961 y la de Balaguer en enero de 1962, y la crisis política que se generó a causa de la lucha por el poder entre la oligarquía dominicana que inmediatamente se organizó en la Unión Cívica Nacional para entrar en la competencia con los remanentes del trujillato que permanecieron en el país, los sectores progresistas representados por el 14 de Junio y otros grupos democráticos, como el recién llegado Partido Revolucionario Dominicano, condujeron como solución a la crisis, acorde con los lineamientos de la “Alianza para el Progreso”, la organización de elecciones que fueron fijadas para diciembre de ese último año por el Consejo de Estado, recién creado por los representantes de Washington.

En esos momentos la principal preocupación de los norteamericanos era evitar que la crisis política dominicana no se desbordara y se saliera de su cauce, tomando el sendero de la lucha armada entre los grupos militares que al interior de las fuerzas armadas bregaban por posiciones de mandos y 8 prebendas, o de parte de las fuerzas políticas progresistas recién surgidas a la palestra pública, simpatizantes de la revolución cubana, algunos de cuyos grupos postulaba como solución la vía armada.

Dentro de los planes estratégicos de dominación eran prioridades para la política imperial de Estados Unidos, en aquel momento:

1ro. La consolidación de su recién creado Consejo de Estado, presidido por Rafael F. Bonnelly, ex ministro y Embajador de Trujillo, y otros miembros, casi todos vinculados a la oligarquía dominicana y a su organización política, la Unión Cívica Nacional.

2do. Acorde con su “doctrina de seguridad nacional” aplicada a nuestro país, evitar confrontaciones que pudieran dividir el ejército heredado de la dictadura, muy bien adiestrado en el crimen y todo género de violencia contra la población, como principal garantía del “orden y la paz” y para el mantenimiento del Consejo de Estado que ellos mismos habían creado.

3ro. La superación de la crisis que mantenía divididas las fuerzas políticas nacionales, mediante la celebración de elecciones que permitieran el establecimiento de un nuevo régimen con credibilidad suficiente frente a la población. Dentro de las directrices de Washington para el nuevo gobierno que surgiría de esas elecciones, además, los altos mandos de las fuerzas armadas eran intocables, como en efecto ocurrió.

Como todo el mundo conoce esas elecciones fueron efectuadas el 20 de diciembre de 1962, y si bien participaron en ellas ocho partidos, la competencia giró en torno a la Unión Cívica Nacional y el Partido Revolucionario Dominicano, que tenían como candidatos, respectivamente, los cívicos al destacado médico y prestigioso líder del antitrujillismo conservador, el Dr. Viriato Fiallo, y los perredeistas, al brillante escritor y político, profesor Juan Bosch.

Es importante que recordemos que en el proceso electoral de 1962 la intensidad de la campaña sucia orientada por la extrema derecha vinculada a la Unión Cívica y a la Iglesia Católica contra la candidatura de Bosch, estuvo centrada fundamentalmente en el esfuerzo dirigido a vincularlo con el comunismo y con Cuba. Esa campaña sucia que culminó con el debate entre el 9 jesuita Lautico García y el candidato, a quien el cura acusaba de comunista, terminó con una victoria de Bosch. El sacerdote se vio obligado a rectificar su falso testimonio.

Los resultados de esos comicios son harto conocidos: por una abrumadora mayoría que superó el 60%, resultó ganador el profesor Bosch. Dos partidos de la izquierda dominicana, en aquel entonces el Partido Socialista Popular y el Movimiento Popular Dominicano, por dos razones fundamentales no participaron de esos comicios. Primero, por la vigencia de una legislación anticomunista procedente de la dictadura de Trujillo que lo prohibía, y en segundo lugar, esos grupos carecían de recursos económicos y humanos suficientes para jugar un papel de importancia en esos comicios.

En cuando a la Agrupación Política 14 de Junio, que era en aquel momento una organización poderosa, fruto de una visión alucinada del proceso revolucionario cubano, que alcanzó el poder mediante la vía armada, es decir, atrapada su dirección por una febril inclinación radical, declinó participar en aquellos comicios. Sin embargo, sus militantes y simpatizantes decidieron votar de manera abrumadora por el profesor Bosch, candidato del PRD.

El régimen de Bosch apenas duró siete meses. La alianza de la oligarquía dominicana organizada en la Unión Cívica Nacional con la cúpula de la Iglesia Católica, la representación militar de los Estados Unidos, en palabras de Bosch, “El Pentagonismo” y los altos mandos militares dominicanos que Bosch no quiso remover, a nuestro entender, para no entrar en conflicto con Estados Unidos que seguramente demandó su permanencia, derrocaron el 25 de septiembre de 1963 el primer ensayo de gobierno verdaderamente democrático y honesto que habían conocido los dominicanos durante el siglo XX.

En respuesta a ese golpe militar, la principal organización de la izquierda abrazada a concepciones radicales guerrilleras se levantó en armas contra el régimen golpista, acción en la que murieron su fundador y presidente, Dr. Manuel Aurelio Tavárez Justo, y cerca de 30 de sus mejores hombres. Fue una perdida fatal para el movimiento progresista dominicano.

No es tema de esta conferencia el examinar lo ocurrido después del derrocamiento de Bosch ni ahondar en la extraordinaria guerra de resistencia de los dominicanos encabezados por el coronel Caamaño contra la 2da. Intervención Militar Norteamericana de 1965 a nuestra patria, pero no puedo dejar de subrayar, que la importante participación de todos los grupos de la izquierda en aquella memorable jornada patriótica, los fortaleció.

Como todos debemos de recordar el Gobierno Provisional de García Godoy surgido de los compromisos alcanzados por el gobierno del Presidente Caamaño con la OEA, para mejor decir, con los representantes de Washington, condujeron a la celebración de nuevos comicios efectuados a mediados de 1966, en el que participaron como figuras centrales, el Dr. Joaquín Balaguer, por su recién creado Partido Reformista, introducido en el país en plena guerra por las fuerzas militares interventoras extranjeras para situarlo en la presidencia de la República, y el Profesor Juan Bosch, candidato del Partido Revolucionario Dominicano.

Las circunstancias en que fueron efectuadas esas elecciones, trascurridas bajo la presencia de las tropas de Estados Unidos y del ejército dominicano que descaradamente salían a las calles vociferantes en apoyo a Balaguer y el ambiente de inseguridad en que permanentemente vivía en aquellos días el profesor Bosch, quien no pudo efectuar una sola concentración de sus partidarios, más las acciones fraudulentas y descaradas que se implementaron, convirtieron esos comicios, como el propio afamado escritor lo calificó: “en un matadero electoral”.

Paradoja de la historia dominica. En esas elecciones de 1966 a pesar de que su dirección política mantenía un criterio favorable a la lucha armada, participó la Agrupación Política 14 de Junio, pero solo parcialmente. Llevó en su boleta al dirigente obrero Julio de Peña Valdez, como aspirante a Senador por el Distrito Nacional y por esa misma circunscripción a José Espaillat, como candidato a Sindico; Rafael (Fafa) Taveras, fue candidato a diputado. En total el 14 de Junio recibió 4,834 sin poder lograr un solo de los cargos que aspiró. Fue esta la primera actuación de la izquierda en unas elecciones.

Como muy bien registran casi todos los textos de historia, durante los llamados doce años de gobierno del Dr. Joaquín Balaguer, es decir, entre 1966 y 1978, nuestra sociedad vivió en un ambiente de verdadero terrorismo de Estado, cuyo balance en víctimas, según los datos de la prensa de aquellos días y las estadísticas del Museo Memorial de la Resistencia, superaron los 3,000 muertos, en su mayor parte, dirigentes, militantes, colaboradores o simpatizantes de los movimientos de la izquierda o del Partido Revolucionario Dominicano.

Durante ese período fueron efectuadas elecciones en 1970, 1974 y 1978. El terrorismo de Estado y el reeleccionismo impuesto por la fuerza, obligó a la abstención electoral de las fuerzas políticas liberales opuestas a su régimen, el PRD, y el PLD, fundado por Bosch en 1973, en los dos primeros de esos comicios.

Oportuno es que subrayemos aquí que el terrorismo de Estado impuesto por Balaguer, con el apoyo de Estados Unidos, favoreció el florecimiento del radicalismo como corriente política. Los teóricos de la izquierda dominicana encontraron en la violencia contra la oposición, pero sobre todo contra los movimientos progresistas, la justificación de sus concepciones extremistas.

Varios factores de suma importancia, además del terrorismo de Estado balaguerista, contribuyeron a fortalecer las corrientes radicales en la izquierda dominicana, a saber:

1ro. Los escasos conocimientos sobre el marxismo de sus dirigentes en su mayor parte además, con una formación educativa y cultural sumamente endebles; no pocos de ellos ni siquiera habían cursado lo que aquí se conoce como el bachillerato. No se sorprendan si expreso que esa escasez rondaba los linderos del desconocimiento de detalles elementales de la propia historia nacional.

Esa orfandad en el plano de la formación cultural en general, y del marxismo como ciencia, en particular, era realmente pavorosa. Por ejemplo: A pesar de que todos los grupos de esa izquierda se planteaban la toma del poder por la vía armada revolucionaria, ninguno pudo elaborar una plataforma 12 programática donde se explicara al pueblo las transformaciones económicas, sociales y políticas que llevarían a efecto tan pronto tomaran el poder y constituyeran su gobierno revolucionario.

De lo anterior se desprendió otra realidad posiblemente más costosa. Tampoco grupo alguno elaboró una táctica y estrategia cimentada en el conocimiento científico del arte de la guerra revolucionaria que postulaban como necesaria, contienda que se escenificaría en este pequeño territorio isleño enclavado en el Caribe; como escribió Bosch, en la frontera imperial convertido en aquellos días en pieza clave dentro de la geopolítica guerrerista del imperialismo norteamericano que vivía sus momentos más agresivos, a causa del espanto que originó en su seno la revolución cubana, y también por aquella otra gran revolución en marcha que se desarrollaba en Indochina, es decir, en Vietnam, donde salieron vergonzosamente derrotados los imperialistas en 1976.

Y como cuando no se recapacita, no se reflexiona porque lo impide la ausencia de formación científica, de un error se desprenden otros. De esa orfandad también surgió la inclinación de todos los grupos de la izquierda dominicana en la adopción de modelos estratégicos militares y revolucionarios, diseñados por dirigentes políticos de otras naciones.

Esa conducta fue aislando a la izquierda dominicana de las masas populares, de la clase obrera, de la que todos deseaban convertirse en vanguardia, de los grandes núcleos de la clase media baja empobrecida, principales puntales en todos los procesos revolucionarios del mundo.

A todo lo anterior y para tener un panorama más claro debemos agregar, que en aquellos días, los pequeños partidos revolucionarios nacionales, sin conocimientos de fondo sobre los conflictos teóricos e ideológicos que se desataron y dividieron el campo socialista, tomaron partido en esas disputas, escenificadas, primero entre chinos y soviéticos, luego entre albaneses y soviéticos, más tarde entre albaneses y chinos, posteriormente entre cubanos y chinos.

Naturalmente, a causa de la embriaguez de radicalismo que padecían, casi todos los grupos de la izquierda dominicana, se alinearon del lado de la 13 China de Mao Tse Tung, quien recién había proclamado aquella famosa frase que consideraba al imperialismo como “un tigre de papel”; también autor de la tesis de la guerra popular campesina y contrario a la política soviética de la coexistencia pacífica entre el capitalismo y socialismo.

Acerca del autor

Debate Plural

Un medio independiente, libre, plural, sin ataduras con empresas o gobiernos; buscando el desarrollo de una conciencia critica, y la verdad que subyace en el correr de la vida nacional e internacional para el empoderamiento del pueblo dominicano en relación con las luchas y reivindicaciones económicas y sociales fundamentales

Dejar un comentario