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Epistolario íntimo… Otros tonos y horizontes (60)

Pedro Henriquez Ureña
Pedro Henriquez Ureña
Odalís G. Pérez
Escrito por Odalís G. Pérez

El recorrido intelectual de Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes permite entrar en zonas comunes y en zonas de subjetividad que derivan de sus modos de vida, trabajo y creación. La geografía física, moral e intelectual en ambos autores resulta importante, significativa y productiva o productora. Los tiempos y espacios de vida sugieren formas de pensamiento y existencia, diferenciados en cuanto a rutas y horizontes de vida e interpretación.

Sin embargo, aunque no pocas son las anomalías que nos muestra físicamente el Epistolario íntimo de Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes, muchas son las líneas de conocimiento, razón y argumentación que ofrece el mismo en sus diversos órdenes de conformación. Se trata de travesías, caminos espirituales y situaciones ontológicas que dinamizan lo que es la trama de lo real. Fuerzas culturales literarias y sociales revelan condiciones de existencia, producción y conocimiento que reproducen los hechos propios de cada intelectual en el proceso de conocimiento y reconocimiento de mundos sociales, culturales, científicos y artísticos.

Lo que ayuda a la comprensión de las cartas en este sentido es su marco de intensidad entre carta y carta. Esa visión y por lo mismo convicción, acentúa los motivos, alternativas, evoluciones y todo un espacio variado de signos en cuyo ecosistema subyace el texto-valor, el análisis dimensional de la lengua y la literatura, así como algunos horizontes de interpretación, proceso y conjunción crítica e intelectual.

Pero el ensayo y la crítica parecen en la carta indefinibles y a veces, indeterminables. Por lo cual, la carta se convierte en memoria o testimonio. Aquello que genera una práctica y una idea o pensamiento, esto es, aquéllo que genera una práctica y una idea o pensamiento. Subyace en el marco de la carta el núcleo de la misma como forma y sustancia, lo que le da valor de verdad y situación al momento de ser cauce y mensaje.
“…voy rumbo a La Plata. Había pronto elecciones de Decano de Humanidades. Candidato: Korn, aunque jubilado. Candidatura de los muchachos, acogida por Levene y su tribu. En Humanidades hablará el viernes Gerchunoff, en sesión de la Asociación de las artes. No era práctica el local de “La Prensa”, porque “La Nación” ….Después tendremos Bathon”. (Carta de Pedro Henríquez Ureña a Alfonso Reyes de fecha 16 de junio, p. 402).

Reyes le había enviado antes una carta a Pedro Henríquez Ureña, anunciándole que había recibido desde Madrid un telegrama firmado “Ortega” y que él le atribuye a “Orteguita” el mexicano “que no a José Ortega y Gasset”. (Vid. pp. 402-403). El telegrama le anuncia que Pedro Sáinz “embarca en Barcelona mañana, es decir, el 11 de julio de 1930, “a bordo del Duilio”. (Ibídem. Loc. cit.) “Así, pues, pronto vendría y hablará conmigo al pasar –le sigue informando AR a PHU- sobre el plan americano de la CIAP, y seguirá (me figuro) para Buenos Aires.

En mi última carta, le hablé de ti. Me urge que me envíes tus ideas sobre: Los autores americanos de primera para incorporar a la colección española, con derecho de exclusiva; 2º. Plan o diseño de colección o colecciones americanas donde puedan ir libros de jóvenes, y obras varias.” (Ibídem. p. 403)

Según entiende AR a propósito de Pedro Sáinz Rodríguez y la conformación de un núcleo, su contacto con PHU, resultará beneficioso no solamente por cualquier antología de autores que incluya a mexicanos, argentinos, cubanos, dominicanos o venezolanos o peruanos, sino también, relaciones culturales y literarias que sirvan para la labor extensionista entre España y América. De ahí la importancia de este encuentro y por el cual AR pone en alerta a PHU:

“Creo que tú debes estar alerta a la llegada del Diulio, y no abandonar un solo día a Pedro Sáinz. Es indispensable que se acostumbren los españoles a contar contigo. El meridiano esta en Madrid”. (Ibídem.)

Otras informaciones, encargos y proyectos aparecen en esta carta como complemento y estrategia de relación:

“Está aquí Arturo Capdevila, hablando mucho, dice que descansando de surmenage. Muy amable. Lo he visto aquí den pocos días mucho más que allá en tres años. Cuando habla en francés, dice: Parbleu! Rudieu! Que equivalen a su conocido: ¡Vive Dios! Voto al chápiro!” (Ibídem. Loc. cit.)

Así pues, AR le informa a PHU sobre el proyecto acerca de los documentos de las relaciones México-brasileñas que llevará a cabo con Ronald Carvalho. Le informa, además, que el poeta y escritor Jules Superville está en Río de Janeiro en camino hacia Ouro Preto, por unos días:

“Nos vemos diariamente (No lo mezclo con Capdevila). Tan agradable siempre. Gustavo Barroso, Presidente de la Academia Brasileira, plagió el libro VISPERAS DE CASEROS en su GUERRA DO ROSAS, por el mismo motivo que el portugués López Vieira plagió mi CID al portugués, porque viven en otro mundo. Debían cambiar de lengua”. (Ibídem. Loc. cit.)

El mundo de AR en Río de Janeiro son sus propios proyectos historiográficos, poéticos y ensayísticos. De ahí que su revista MONTERREY se mantenga vigente en esta etapa de progreso literario, cultural y diplomático de su carrera:

“Estoy acabando el No. 2 de MONTERREY, que lleva un editorial aún no hecho, un Boletín Alarconiano con los datos que uds. Me dieron, para irme haciendo la mano a Alarcón otra vez; un clisé del monumento a Güiraldes; un anuncio del libro de Enrique Gz. Mz.; una carta de Waldo Frank, contra las teorías extremas del “partido” (Ortega tiene más que razón) y de la “Traición con los clérigos”, reclamando la intervención del intelectual americano en la vida activa, social; una carta a Valery Larbaud con la indicación de que te omitió en el prólogo a Azuela; lista de publicaciones recibidas; una fuente de Gutiérrez Najera, y algo más sobre Proust en América; un clisé con el Cerro; otro con una tarjeta autógrafa de Gz. Nájera al impresor Gracidas: noticia mexicana (historia local, folklore, bibliografía, arqueología y arte); boletín gongorino: el resto de su teatro en América. Tal vez quepa el comienzo de esas notas antológicas que tú propones: “Los ojos de Europa”. Y allí lo de Claudel sobre el Brasil, para comenzar”. (Ibídem. pp. 403-404)

Todo esto mantiene su línea de continuidad con las ocurrencias narradas anteriormente, donde en la Carta del 7 de agosto del mismo año “En el tren de La Plata a Buenos Aires, PHU le toca a AR el tema de Pedro Sáinz Rodríguez:

“Vino Pedro Sáinz: comí con él (en El Tropezón, que yo creo pintoresco y resultó burgués) y tomó té en casa el domingo: y estuvieron los Alonso y los Oría. Le voy dando planes e indicaciones escritas. No hemos hablado aún de Bauer: se me ha olvidado, cuando no recultaba inoportuno. Pero todo parece marchar bien”. (Ibídem.)

La suma de ocurrencias que narran PHU Y AR no ocultan los conflictos que a diario se hacen visibles en la medida que van adquiriendo cuerpo y dirección; algo que subyace en los tópicos tratados en, por lo menos, las últimas diez cartas, donde nuestros protagonistas discuten y tratan de forma personal los alcances de los mismos. El ecosistema cultural y literario argentino, mexicano y brasileño facilita informaciones mediante las cuales se hacen visibles y legibles los traumas y movimientos reales de dichas sociedades.

Una visión crítica al respecto se encuentra en los nudos de toda la década del 20 y en las noticias que le sirven de base al diálogo y a las negociaciones que llevan a cabo ambos para concretizar acuerdos, trabajos y marcos de expectativas.

Las líneas a veces rápidas, otro veces lentas y las más de las veces moderadas que predominan en la prosa epistolográfica de ambos autores, constituyen un espacio responsable de análisis de las publicaciones y particularidades temáticas tratadas por nuestros protagonistas “con agudeza y arte de ingenio”. Desde aquí se hace necesario destacar la influencia de la Filología y la Estilística en tanto que condiciones de producción, crítica y análisis de los textos, sus complementos estéticos, educativos, culturales y lingüísticos.

Acerca del autor

Odalís G. Pérez

Odalís G. Pérez

Profesor Investigador de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

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