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2020: ¿Elecciones democráticas o matadero electoral?

Escrito por Debate Plural

Guillermo Moreno (D. Libre, 18-9-17)

El PLD, o mejor aún, las fracciones que encabezan Danilo Medina y Leonel Fernández, actualmente en disputa por el control de ese partido, han impuesto en la agenda nacional la discusión de la Ley de Partidos, haciendo creer que la crisis del sistema político dominicano se debe a la ausencia de ese texto legal. ¿Por qué al PLD le interesa la ley de partidos y no la ley de reforma a la ley electoral vigente? ¿Ignoran acaso que la ley de reforma electoral, junto a la Constitución, son el marco en el cual se debe elaborar y adoptar la ley de partidos políticos?

Se trata de una trampa. Su interés por la ley de partidos es que por medio de ella, en el PLD están buscando resolver la disputa que se libra por el liderazgo y el poder, toda vez que los niveles de contradicción no permiten resolverlo por los estatutos y métodos de ese partido. Incluso, el contenido que termine teniendo la Ley de Partidos lo determinará el juego de poder y de intereses que se impongan al interior del Comité Político del PLD, quedando evidenciado una vez más que es en este órgano supra constitucional donde realmente se adoptan las decisiones trascendentes que luego se revisten de formalidad legal en el Congreso, el Poder Judicial y las altas cortes.

A nosotros no nos está permitido olvidar lo sucedido en las pasadas elecciones del 15 de mayo de 2016, en que el sistema electoral sencillamente colapsó.

La grave crisis del sistema político dominicano se deriva, no sólo de la inexistencia de una ley de partidos, con todo lo necesaria que ésta es, sino, sobretodo, de la parcializada gerencia de órganos electorales sometidos a los intereses del partido oficial que auspician a su vez procesos electorales caracterizados por el fraude, la compra de votos, la manipulación de los resultados en los colegios, en la sede central y en los sistemas de cómputos; por el uso de los recursos del Estado a favor de los candidatos oficiales, por falta de transparencia de los recursos, muchos de origen ilícito, por la falta de equidad e igualdad en las elecciones.

Es pues evidente porqué al PLD no le motiva la reforma a la Ley Electoral. Su interés, más bien es que las elecciones se realicen con la ley vigente pues esta carece de medios eficaces para garantizar la transparencia, equidad e igualdad en las elecciones, lo que permitirá al oficialismo seguir utilizando a su antojo los recursos del estado, practicar múltiples formas de fraude, comprar votos y valerse de cuantas formas de clientelismo le sea posible.

No nos podemos permitir otro proceso electoral sin regular, entre otros, aspectos cruciales como: I) la prohibición de uso de los recursos del Estado a favor de un candidato; obligar a todo funcionario candidato a renunciar y a los representantes que se reelijan a pedir licencia desde la proclama electoral, así como prohibir también las inauguraciones de obras públicas en ese periodo electoral; II) garantizar enérgicas sanciones para la compra de votos y de cédulas; III) reducir el tiempo y el costo de la campaña; IV) garantizar igualdad de acceso a todos los medios de comunicación incluyendo el canal y emisoras oficiales; V) saneamiento de las juntas municipales y colegios electorales de leales a cualquier partido político; VI) establecer claros límites a la financiación, garantizando que sea de origen lícito; VII) creación del fiscal electoral, con independencia de los partidos; VIII) reglamentar bajo el control del órgano electoral las encuestas hechas para difusión pública; IX) Abrir el conteo de los votos en los colegios electorales a la observación ciudadana; X) definir en la ley el procedimiento de conteo de los votos disponiendo que el uso de cualquier tecnología sea paulatina y probada con la antelación adecuada. Además, la adopción consensuada de una Ley de Partidos Políticos.

Participar en las venideras elecciones sin que previamente se modifique la ley electoral para dar las garantías electorales enumeradas, es sencillamente ir a un matadero electoral. Es prestarnos a legalizar, posiblemente una nueva reelección de Danilo Medina.

Estamos obligados a romper el cerco que ha impuesto el PLD o padecer su continuismo. No es posible dejar que este partido nos arrastre y entretenga como tontos útiles. Tenemos que decidirnos a empujar con firmeza la democratización de este país. Las circunstancias obligan a definir una agenda política propia y, en base a ella, sin fisuras, trazar nuestra propia carta de ruta.

Es el momento de hacer confluir en un bloque para el cambio democrático a todos los sectores políticos, sociales y ciudadanos que nos identificamos en ello. Siempre estar abierto al diálogo pero asumir, como línea general, que en un país donde las instituciones están secuestradas por el partido gobernante, la democratización solo se alcanzará con la participacion y movilización ciudadanas ascendente, en todos los escenarios. La democracia nunca ha sido un regalo sino una conquista. Esta vez no será distinto. Nuestra determinación no debe dejar lugar a dudas: En el 2020: Elecciones limpias o no habrá elecciones.

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