Cine Cultura

Siempre mirar a los Clásicos

Clasicos del cine
Escrito por Debate Plural
Rienzi Pared Pérez (Listin, 8-11-14)

La palabra clásico proviene del latín “classicus”: que pertenece a una clase, particularmente a una clase superior respecto de una inferior, es decir, lo que debe de tomarse como modelo. Sin limitarse a ninguna época o civilización, se reserva este calificativo de “clásicos” a las producciones que llegan a alcanzar el rango de lo sublime sin importar el tipo de arte o el nivel cultural del cual se trate. Puede ser: La música, la escultura, la pintura, la literatura, las civilizaciones clásicas (griega, romana, etc.); pero de todas ellas no puede faltar una: El cine.

El cine como bien llamado el séptimo arte, fue definiendo a través del tiempo, un tipo de películas que con el devenir del tiempo se han ido clasificando y algunas han adquirido una sublimidad de la perfección. Es por tal razón, que el llamado cine clásico ha ocupado un sitial dentro del arte para el deleite de todos nosotros; y que parte de nuestras vidas, estén entrelazadas con lo más granado del cine.

¿Quién no recuerda desde su infancia una película que no lo haya marcado por el resto de sus vidas? ¿Quién no recuerda el primer beso a su primer amor dentro de una sala de cine? O cuándo veíamos que el bien siempre se impone al mal.

Cuando vamos al cine acompañado o solo a ver una película, es ser testigo de un momento de nuestra historia que hará de nuestras vidas parte esencial de esa película. Como olvidar el beso de Burt Lancaster y Deborah Kerr tirados en la arena de la playa en “De Aquí a la Eternidad”. O cuando vemos el regreso de Juda Ben Hur (Charlton Heston) en busca de venganza de Messala por el sufrimiento a su familia.

Uno de los más grandes genios del cine Charles Chaplin, decía que un día que dejemos de reír es un día perdido. Este cineasta sí supo hacernos reír con sus películas tales como: “La Quimera del Oro”, “Luces de la Ciudad”, “El Chico” y “Tiempos Modernos”; pero en cada una de estas películas subyace un drama social para que pensemos de que la vida es injusta en ocasiones y aun así, habría espacio para reír.

El cine es capaz de tocar nuestras partes íntimas de nuestro ser para mostrarnos realidades tal como lo hacía Jean Renoir en su película, “La Regla del Juego” del 1939 o “Carta de una Desconocida” de Max Ophuls del 1948, en donde esta última nos dice cuán ligado de manera directa se encuentra el cine con la literatura.

Pero también nos muestra realidades bélicas tales como: “Sin Novedad en el Frente” (1930), donde se recrea lo desgarrador que fueron las batallas de las trincheras en la Primera Guerra Mundial y no nos olvidemos de los frentes de batallas en la Segunda Guerra Mundial con títulos como: “Tora! Tora! Tora!” del 1970, “La Batalla del Midway” (1976) con Henry Fonda y con este actor que popularizó también “El Día más Largo” del año 1962 dejándonos perplejos ante nuestra pantalla.

Pero el cine es drama y romance por el cual idealizamos a nuestros actores. Quién no recuerda ese amor perenne entre Rick e Ilsa en “Casablanca” una de las obras maestras del cine; o la famosa bofetada que Glenn  Ford le da a Rita Hayworth en la película “Gilda” de 1946 y magistralmente dirigida por Charles Vidor. O el sacrificio que hace James Stewart por su pueblo y su familia en la excelente película de Frank Capra de 1946 “¡Qué Bello es Vivir!”,  en la cual nos dice que la vida vale la pena vivirla y disfrutarla por todo lo que hemos hecho y podemos ser.

AhÖ.; pero el cine no solamente es amor y romance; también es horror y suspenso. Cuando en el año 1922 sale a la luz pública una película por un director alemán llamado F. W. Murnau que se titula “Nosferatu”, vemos en realidad; que la fuente de la imaginación del hombre no tiene límites y se realizan otras películas sobre este género; que creará un público dedicado para ellos. Es así, junto de la mano de la literatura de este género que en 1931 se estrena “Drácula”, con Bela Lugosi como el Conde Drácula, personaje que se identificará con él hasta el resto de su vida.    No nos olvidemos de otro actor más versátil como lo fue Boris Karloff; como el monstruo en la película “Frankenstein” (1931) que ha resultado un verdadero clásico del cine, dirigida por James Whale que luego dirigió “La Novia de Frankenstein” (1935) igual o mejor que la primera.

En el género de suspenso tenemos al maestro Sir Alfred Hithcock que con su películas nos legó una estela de joyas de la cinematografía mundial, tales como “Vértigo”, una Obra Maestra en donde un James Stewart y una Kim Novak nos llevan a una historia de obsesión; “La Ventana Indiscreta” el voyerismo para descubrir un asesinato, “La Sombra de una Duda” donde el mismo Hithcock decía que era su favorita. “Psicosis”, donde nos muestra en la escena de la ducha alrededor de más de 40 planos de detalles y una banda sonora espectacular del compositor Bernard Herrmann.

Así como existen estas películas clásicas, tenemos nuestros actores clásicos que en algún momento de nuestras vidas tuvimos amores platónicos con ellos. Quién no se inspiró en la belleza de Grace Kelly, de Lauren Bacall, Kim Novak, Greta Garbo, Donna Reed para los caballeros. Y para las damas se encuentran: Gary Cooper, Cary Grant, el feo de Humphrey Bogart, Marlon Brando cuando era flaco, Paul Newman, Tyrone Power, Montgomery Cliff, Laurence Olivier, etc. En fin, el cine es vida. La vida que nos ha inspirado a través de los tiempos y que recordamos con añoranzas ese pasado que los vivimos como si fuera el presente. Es por eso, que estas películas como estos actores quedarán congelados para la eternidad; llegando a  hacer íconos, convirtiéndose así, en verdaderos clásicos del séptimo arte.

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