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1936: ¿Primera Película contra Trujillo?

Primera pelicula contra Trujillo
Escrito por Debate Plural

Jose del Castillo (D. Libre, 21-9-13)

 

An American Dictator, de 1936, parecería ser la primera película, en sentido estricto, contra Trujillo. Un cortometraje con recurso de dramatización en varios segmentos del film, con roles y diálogos interpretados por actores en sets montados siguiendo un guión. Incluyendo la escenificación del joven oficial entrenado y aupado por los Marines despidiendo en el puerto a sus jefes a su salida en 1924 y del presidente Trujillo encabezando un banquete o montado en una limusina, así como la recreación del asesinato de Sergio Bencosme en New York, perpetrado en 1935 por un pariente de Porfirio Rubirosa. Escenas que se alternan con material documental original y narración tipo reportaje, tal un acto oficial en el segundo mandato (1934-38) como sería el cambio de nombre de Santo Domingo por Ciudad Trujillo, en 1936. Junto a la interposición de cuadros escénicos fijos con texto explicativo, a la manera del staged tableaux del cine mudo, que van pautando la secuencia temática y sirven de introducción o colofón de los segmentos.

El film fue difundido a partir del 12 de junio de 1936, parte de una nueva edición de The March of Time, un noticiario norteamericano que se proyectaba en más de 5 mil teatros, en 3 mil 215 ciudades, con audiencia de 12 millones de espectadores. Su contenido: Revolt in France (6 min 40 s), sobre conflictos sociopolíticos; An American Dictator (5 min 47 s), denuncia la dictadura de Trujillo; y Jockey Club (8 min 18 s), acerca de fraudes en las carreras de caballos. Un verdadero palo publicitario del exilio antitrujillista, que aprovechaba los nuevos medios de comunicación de masas. Promovido por Ángel Morales, ministro en Washington de Horacio Vásquez y compañero de fórmula de Velázquez en 1930, establecido en New York y un presidenciable en los planes para derrocar al tirano. Con acceso al Departamento de Estado vía el subsecretario Sumner Welles -un influyente crítico de la dictadura de Trujillo, cercano a Franklin D. Roosevelt y su esposa Eleanor. Como apuntara Eric P. Roorda, el film compiló y publicitó los sucios secretos del régimen, impactando más que cualquier otro medio.

La película ubica al espectador en el mapa del Caribe, ofreciendo una panorámica pintoresca de la ciudad “más antigua del Nuevo Mundo”, con imágenes del Parque Colón, Güibia, la Catedral, el Mausoleo de Colón, la Iglesia de los Jesuitas (Panteón Nacional). Muestra una tarja que registra el cambio de nombre de Santo Domingo por Ciudad Trujillo, por ley del 13 de enero del 36, “a petición plebiscitaria del pueblo dominicano agradecido”, que consigna “fue destruida por un huracán el 3 de septiembre de 1930, reconstruida y modernizada por el presidente Trujillo”. A seguidas, un guardia ejecuta toque de corneta y da paso a formación de tropas en el cuartel general del Ejército con despliegue de caballería, en honor al presidente Trujillo (actor) en traje de etiqueta y sombrero de copa, “the dictatingest dictator who ever dictated” (“el dictador más dictador que jamás haya existido”), expresión retomada por Junot Díaz en The Brief Wondrous Life of Oscar Wao.

En un primer cartel se lee: “El dictador Trujillo inició su carrera -tras una temporada juvenil en la cárcel- cuando los US Marines ocuparon Santo Domingo en 1916”. Se oye una marcha militar americana y se ven los Marines en la Fortaleza haciendo ejercicios con sus rifles. Aparece Trujillo uniformado con quepis (dramatizado por otro actor apuesto de bigotes cuidados) en secuencia de escenas: abandono de las instalaciones militares por los Marines, abordaje de barco y salida de puerto, mientras el joven oficial despide a sus superiores, quienes le dejan al frente “con una pila de armas”. Un segundo cartel indica: “Pronto, mediante trabajo duro e intrigas, Trujillo se convierte en el comandante del Ejército”. A continuación, Trujillo, actuado, procede a revisar el arsenal dejado por los Marines y a planificar junto a su staff la cacería de los “bandidos” o gavilleros. Siguen tomas reales de guardias movilizando sus mulos.

Imágenes on move proyectan los monopolios germinales: fabricación de ropa, calzado, leche industrial, agro exportaciones, lavandería y servicios, señalando a María Martínez, sentada junto a damas ensombreradas. Fílmicas del niño Ramfis uniformado de gala, haciendo el saludo militar. El tercer cartel: “En seis años, Trujillo se convirtió en el hombre fuerte de Santo Domingo”. Un banquete dramatiza la hipocresía criminal del dictador. Encabezado por éste, la voz en off dice que “en 1930 el generalísimo T se convirtió en el presidente T”. En la cena se brinda con “cóctel Hitler” y se sirve “ensalada Mussolini con salsa Stalin”. T sale en traje de etiqueta con solapa cargada de condecoraciones, brinda por “los éxitos y larga vida” de su “buen amigo el senador” presente -alusión a Desiderio Arias, quien era senador y fue degollado tras alzarse en Mao-, quien yace en una acera “accidentado” tras la cena.

Aparece Ángel Morales al habla por teléfono, quien figura en múltiples tramos filmados en NYC: en los muelles, abordando un auto y en junta de exiliados en su apartamento, entre ellos uno de los Mellizos Hernández (Rafael y Amado, actores en el cine con Gardel). Se intercalan imágenes de guardias en servicio en el portón de la Fortaleza Ozama y el acceso al Homenaje. Y se retorna a Manhattan, sus calles, edificios, hasta situarnos en el apartamento de Morales, donde se planea un gobierno democrático. Recreación del asesinato de Sergio Bencosme -ministro de Horacio- por parte de un sicario de T que penetra en su casa a poco de salir Morales, con actuación de éste y un actor como la víctima, quien se afeitaba en el baño. Se ve al exiliado yacente, mientras una señora lo socorre y el sicario escapa. Una lápida integra los nombres de Bencosme, José Paredes, Gerardo Ellis Guerra, Wenceslao Guerrero, José Daniel Ariza y Leoncio Blanco, de la cosecha funeraria del dictador.

Mientras en Ciudad T, luce el puerto con fondo del Palacio de Gobierno (Casas Reales) y la Iglesia de los Jesuitas. La voz en off narra que todo ha sido bautizado con el nombre de T y se exhiben: antiguas plazas, nuevos puentes, avenidas, playas (Güibia con letrero ¡Viva T! en la cima del trampolín), cafés y teatros. Imágenes excelentes de Trujillo encaminándose a una ceremonia oficial junto al vice Peynado, Cucho Álvarez y otros funcionarios. La voz cuenta que los congresistas han nominado a T para el Premio Nobel de la Paz. El padre Eliseo Pérez Sánchez, desde una tribuna con micrófono, bendice a diestra y siniestra, culminando el segmento con el insólito letrero lumínico Dios y T en casa de Peynado.

En NYC un titular de prensa informa: “Familiar de T, dictador de la Isla, buscado como asesino” por la muerte de Bencosme, alusión obvia a Porfirio Rubirosa, casado a la sazón con Flor de Oro, hija de T. Morales lee una carta que reporta desde Ciudad T que “no todo marcha bien para T”. Este se mueve en limusina blindada (dramatizado) y el yate Presidente T se ve en el puerto con las calderas encendidas, fondeado a pocos pasos del Palacio de Gobierno, señal de un inminente colapso del régimen. Ahí se encienden las luces del cinematógrafo. Se vuelve a la cruda realidad: Trujillo “seguirá a caballo” durante 25 años más.

No obstante, la película causó roncha al régimen, que advertido del impacto de opinión pública, movió sus hilos diplomáticos en Washington a través del tenaz ministro Pastoriza, mediante nota al Departamento de Estado, auxiliado por William F. Dunn, nuestro asesor financiero en deuda externa. Quienes se quejaron ante los productores de The March of Time, alentados por lo bajo por el secretario Hull. Quien en respuesta a Pastoriza expresó su “profundo pesar”, esperanzado en no dañar las cordiales relaciones de cara a la conferencia interamericana de paz de Buenos Aires al final de 1936, iniciativa de Roosevelt. Radio City, en NYC, tras una presentación suspendió la proyección, privando a su gran público de ver la película.

Este revés atrajo mayor publicidad. El Teatro RKO-Keith en Washington anunció una versión inédita del film, provocando en Pastoriza nueva queja ante el subsecretario Sumner Welles -adverso a Trujillo-, calificando la pieza de “grosero ataque” que buscaba “ridiculizar al pueblo dominicano”. La gente de TMoT se negó a retirar el noticiario de circulación. Quedó la impresión de que la posición de Cordell Hull no era compartida por sus colegas en el State, más bien contentos con el contenido de An American Dictator. Una década después, en 1947, Ángel Morales aparecía como la figura política central en los planes expedicionarios encabezados desde Cayo Confites por el batallador Juancito Rodríguez. Abortados por la Guerra Fría, dinero de Trujillo y conflictos políticos cubanos.

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