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Manolo, “¿dónde tú te has entrenado?”

Manolo Tavarez
Escrito por Debate Plural

Angela Peña (Hoy, 14-12-13)

 

La tristeza se iba apoderando de Manolo tras cada razonamiento de que en el país no triunfaría una guerra de guerrilla en los momentos en que él la estaba organizando. Pero el instante más duro de aquella embarazosa reunión fue tener que preguntarle: “¿Dónde tú te has entrenado?”. Y sentenciarle: “Si lo hacemos, en esta oportunidad no nos salvarán la vida ni a ti ni a mí”.

Mayobanex Vargas y Manuel Aurelio Tavárez Justo se encontraban sentados en la cama en una habitación de la residencia de Ángela, hermana del líder del 14 de Junio, que entonces vivía en la calle Rosa Duarte. Los acompañaba Miguel Vásquez Fernández.

Vargas fue una de las primeras personas que contactó el dirigente para su alzamiento en las montañas. Quería que dirigiera uno de los focos y estaba seguro de que aceptaría. Era militante de su agrupación, tenía conocimientos y experiencia en esas acciones pues había sobrevivido a la expedición de 1959 contra Trujillo. Lo buscó desde que el derrocamiento del presidente Juan Bosch era un rumor.

“Mantente alerta porque se está fraguando un golpe de Estado, va a suceder, y nosotros tenemos que responder”, comunicó Tavárez a Vargas, entonces cónsul de la República en Nassau que viajó a petición de Manolo. Retornó a su misión pero volvió a Santo Domingo tras la destitución de Bosch y Manolo lo mandó a buscar de nuevo.

“Me estaba hablando de un proyecto guerrillero, de los frentes que se iban a formar, conversaba entusiasmado y yo no lo interrumpía, esperaba que terminara”, relata.

Tavárez Justo le comunicó que lo había designado comandante del frente “Juan de Dios Ventura Simó”, que saldría desde Bonao para unirse a otros, y que la mayoría de los integrantes eran de esa zona, entre ellos Marcelino Vargas Jáquez y Marcelino Rosario Vargas, tío y primo de Mayobanex, además de amigos del héroe de Junio, como Zoilo Batista, Freddy Reyes, Bienvenido Aquino, Nelson Germán (La Picúa), entre otros.

Vargas refiere que mientras mencionaba esos nombres él pensaba: “Todos muchachos muy buenos, pero ni siquiera van a llegar a internarse porque no están entrenados”.

Entonces cuenta detalles de sus vivencias en las lomas de Constanza, el entrenamiento en Cuba y la sentencia que les hizo Ernesto Guevara: “No están preparados para resistir una guerrilla”. Cuando al campamento de Pinar del Río llegó la opinión del legendario combatiente no fue recibida con agrado porque llevaban tres meses adiestrándose y tenían prisa por venir a luchar contra el régimen pero en su largo caminar en el monte dominicano se percataron de que el Che tenía razón. “Un guerrillero debe tener condiciones físicas, conciencia política, gran habilidad de orientación y conocimiento del área por donde se mueve”.

Cuando Manolo concluyó su exposición, esos fueron algunos de los argumentos que externó Mayobanex, con gran dolor por decepcionar de esa manera al dirigente, dice, y además, sabía que para este la insurrección era un compromiso pues estaba a su lado en el parque Independencia el día de su histórica proclama en la que afirmó saber donde se encontraban “las escarpadas montañas de Quisqueya”.

“Los peores enemigos”. “Fue difícil hablarle así a mi líder, al que yo respetaba, pero debía ser sincero con él, decirle el error que iba a cometer”, significa Mayobanex quien advirtió a su jefe político: “Los peores enemigos son los campesinos, como lo fueron de nosotros”. También le observó: “Fidel triunfó en la Sierra Maestra porque su movimiento lo respaldaba el país entero” y le cuestionó sobre quién le apoyaría en la ciudad.

A medida que Vargas conversaba, Manolo iba entristeciendo, recuerda. “En un momento se puso de pie y comenzó a pasear por la habitación, me di cuenta de que estaba atrapado, ya no podía echar para atrás, ya había dicho aquel discurso, pero él, como líder, sin conocer las montañas ¿qué posibilidades de éxito tenía? Ninguna”, se responde.

Por negarse a acompañar al dirigente y por alertarlo, “hubo gente que se enemistó conmigo”, narra.

Sin embargo, hacerle esas salvedades “era un compromiso de honor” porque él le salvó la vida en los días inmediatos al ajusticiamiento de Trujillo.

“Fue engorroso, pero debía hablarle claro, adelantarle lo que podría pasar. Y así fue, mira como lo mataron”. La persona que dirigió ese frente, Polo Rodríguez, fue asesinado y sus compañeros apresados.

Mayobanex señala que sus experiencias de 1959 no habrían servido en 1963 porque “una persona sola no hace la guerrilla”.

-Pero era su zona, la conocía bien-, se insiste. “Sí, Bejucal, donde nos criamos, por ahí entraron ellos pero sabía que los muchachos, a quienes respeto por su valor y patriotismo, no iban a resistir. Con nosotros, que nos entrenamos, se demostró la opinión del Che: a los pocos días teníamos los pies hinchados y estábamos cansados y hambrientos. Polo y dos o tres se habían entrenado pero los demás no sabían lo que es ir a un conuco a buscar comida”, contestó.

Manifestó “jamás pensé pedirle que desistiera, fue un compromiso que hizo delante de mí”. Agregó que sobrevivió en Constanza por su familiaridad con el terreno, su juventud y porque era el único campesino del grupo. “Sigo siéndolo y me siento orgulloso”.

Llora al referirse al asesinato de Tavárez Justo, aunque “estaba seguro de lo que iba a pasar” y ratificó que no se alzó “porque ya tenía la experiencia de lo que pasó en Constanza”.

Destacó rasgos humanos de Manolo como la solidaridad y el valor y expresó no obstante, “que el guerrillero que no conoce el lugar donde va a operar es un fracaso”.

Mayobanex, quien nació el 21 de febrero de 1936, piensa que las guerrillas de Manolo no solo se frustraron por las situaciones expuestas sino además porque “cuando se preparaban, todos estaban como el que va para una fiesta. Se sabía”. Relató que Luis Genao, uno de los integrantes, lo presionaba para que le dijera si participaría y él respondía: “Todavía no sé lo que voy a hacer. Después resultó que este era un infiltrado, entonces me expliqué ese afán de saber si yo iba”.

“Vi esa guerrilla como un romanticismo, cantidad de muchachos muy buenos, pero sin entrenamiento, además, eso era de conocimiento público, por eso los dejaron irse tranquilos, el objetivo era matar a Manolo”, declara.

Mayobanex tuvo en Cuba como entrenadores a Roberto Fajardo, comandante de Sierra Maestra, y luego a Enrique Jimenes Moya. En Constanza su superior fue Delio Gómez Ochoa. Entre los que viajaron con él estuvo, además, Juan de Dios Ventura Simó.

Sabe prácticas de tiro, fue explorador del pelotón “Gregorio Luperón”, en Pinar del Río. Por sus conocimientos del lugar donde se internaron al llegar fue explorador, abrió trochas, formó campamentos, ubicó conucos, pulperías, ranchos, tendió emboscadas, ocupó caseríos, designó turnos de vigilancia… Iba siempre a la vanguardia. Su salvación del agresivo y numeroso ejército de Trujillo parece episodio de leyenda, película de suspenso.

 

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