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El violín de la adúltera y los problemas de la novela dominicana

El violin de la mujer adultera
Escrito por Debate Plural

Miguel Angel Fornerin (Hoy, 13-7-13)

 

Los criterios que aplicamos a la evaluación de la novela  caracterizan al de un narrador, como autor, que puede atravesar fronteras culturales. En el caso de Andrés L. Mateo, su narrativa ha tenido varios reconocimientos de otros colegas de la crítica, tanto nacional como internacional. Mateo es un narrador singular, su obra está ahí y se sostiene por sí misma.

Aunque el tema sigue siendo el elemento que abre el horizonte de expectativa del lector, parece hoy asunto ineludible. Para la valoración de una obra narrativa,  tomamos otros criterios como el estético, la lengua, la relación del texto con la cultura y la sociedad. Entendemos que el tema es el ser duro de la obra en la medida en que plantea la relación que guarda el otro con la realidad y con los deseos de los lectores. En el caso particular,  El violín de la adúltera es, a primera vista, el adulterio lo que desencadena el sistema significante. Digamos que ya ha sido un tema muy trabajado en la literatura, sobre todo en la universal: aparece en obras como Madame Bovary (1854) de Flaubert, en La Regenta (1884), de Leopoldo Alas, Clarín,  en el siglo XIX y en el Ulises de James Joyce en el XX.

Si damos una somera vuelta por la forma que está planteado el tema en estas obras veremos, además de la falta de identidad del personaje en la de Flaubert, de su bovarismo, de ese no adaptarse a sus condiciones sociales, y materiales, de romper las normas de un pueblo, que esa mujer tiene una lucha con su ser; se representa, por tanto,  un desajuste entre la sociedad y el personaje;  existe en ella una búsqueda de la libertad individual. Además, se plantea una crítica a la forma en que el dinero ha transformado la vida. En el caso de La Regenta, por otro lado, el asunto es patético; entra dentro de las creencias religiosas, de la tradicional ciudad de Vetusta; Clarín desarticula la falsedad humana del catolicismo español. El Ministral como el reprimido y la libertad individual de La Regenta, afloran como la enfermedad o la locura femenina y transgresión religiosa.

En suma, pienso que en la primera obra, la sociedad francesa es vista dentro de su virtud civil y en la española en su tradicionalismo ancestral; en la francesa, el tema de la libertad individual es fundamental, en la española, en cambio, es una ruptura del honor, del marido cornudo, de la sociedad como corro, del chisme, de la religión como poder… De ahí que estas obras hayan buscado transformar la vida, representarla; crear un ruido dentro del sistema de la tradición, tanto que no fue del agrado La Regenta de la Iglesia que tanto critica y provoca reacción y censura. Es decir, la obra causa un problema de lectura y una reacción del poder que quiere mantener la mirada de un catolicismo hipócrita.

Si en Madame Bovary la protagonista es el centro de la seducción, en la novela de Clarín el seductor es  don Álvaro, un pequeño Don Juan que permite que el autor rescriba a  Zorrilla. La obra de Andrés L. Mateo no va por ese lado. Porque lo que le interesa al autor no es tanto la mujer, que actúa como un ser misterioso, sino la situación psicológica y existencial del protagonista, Néstor Luciano Moreira. El tema se desplaza a un interés de la posdictadura dominicana, el poder como inutilización de la razón machista. Y este aspecto es visto desde un sesgo psicológico y existencial. Aspecto que va unido al contexto de la dictadura, como fuerza de las prácticas sociales del poder que somete al hombre y le muestra la máscara que el machismo le ha impuesto. Frente al poder de Petán Trujillo, el macho es una inutilidad, de ahí viene la humillación que utilizan los Trujillos como táctica de dominación.

Vale que el personaje escribe y se autoanaliza dentro de la  forma de diario de la narración; el personaje es intradiegético se encuentra dentro de la narración, y plantea los problemas de su propio relato. Por eso puede ser considerado un personaje de la interioridad. A partir de una poética  vanguardista, Mateo construye un texto donde el contexto es un espacio del ecosistema político y  social;  lo que importa, en fin,  es la condicionante que impone la sociedad a un individuo que tiene que luchar desde su propia consciencia.

Esa visión psicológica-existencial del personaje traspasa lo anecdótico y es este el punto clave de la obra, mucho más cuando el personaje parece contrastarse con Elso, cuyas condiciones son ser homosexual, pobre y negro;  tres condiciones de la otredad que son sometidas social y culturalmente por el poder. De ahí que la obra de Mateo, bien que nos plantea el tema de la dictadura, del dictador, de los pequeños caciques y sus prácticas  hegemónicas, sea también una indagación en la individualidad.

Como protagonista, Néstor Luciano Morera es un ser escindido, que no encuentra sosiego entre el machismo de su educación, el desvelamiento de su falsa hombría y sus sentimientos amorosos hacia Maribel Cicilio. De esta manera, la novela es, además de una expresión de la sociedad, de sus ideas y rupturas, tal como era el novelar del siglo XIX, una simbolización del tema del hombre, como sujeto que piensa, actúa, reflexiona dentro de las prácticas que el poder le impone. Lo antes expresado ayuda a que el texto logre la virtualidad como obra artística.

El Violín de la Adúltera es, en suma, un artefacto literario que contiene: la corrección del código lingüístico; la creación de un ritmo-sentido del trabajo que realiza el autor como construcción de la diégesis, de espacios virtuales, de escenarios posibles, de nuevos modelos de vida. Si bien esta obra puede ser leída como una crítica del poder y una búsqueda de la identidad individual frente a la dictadura y a las ideas de la masculinidad, participa de la poética vanguardista y existencial  que se muestra en la que el personaje no encuentra salida en lo social y ve la vida como un factum, como un destino incomprensible.

Este extremo no es algo nuevo, pues la narrativa del siglo XX lo ha planteado. Lo que hace Andrés L. Mateo es darle un giro a ese final preconcebido, que la misma característica del héroe, cuyo destino está marcado por el contexto social y cultural, la República Dominicana en la Era de los Trujillo, le impone.  Plantea la transformación del hombre por encima de las ideologías machistas; por esa razón y  frente a todas las peripecias de los sujetos,  en El violín de la adúltera, triunfa el amor. Al final, Néstor Luciano Morera logró quitarse la máscara, logra verse en el espejo de Elso y encuentra en el amor la salida de un mundo absurdo.

Por estas razones creo que  Mateo ha ido más allá de representar una historia como denuncia, como crítica social,  ha realizado un texto que plantea los problemas humanos: el sujeto frente al poder, pero también frente al destino. Y eso no es común en nuestra novelística, que más bien se queda en la anécdota. Sin trascender el ser duro de las cosas hacia un horizonte epistémico.

Acerca del autor

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