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Los ochenta años del coronel Francis Caamaño (1932-1973)

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Escrito por Debate Plural

Hamlet Hermann (Hoy, 12-6-11)

 

El 3 de septiembre de 1965, el coronel Francisco Caamaño Deñó renunció a la Presidencia de la República en armas. Encabezando al pueblo, había resistido durante cinco meses las embestidas de los invasores militares de Estados Unidos.

Completaba así un ciclo heroico ejemplar de defensa de la soberanía nacional dominicana y de la preservación de la integridad territorial de la nación. Desde la fortaleza Ozama en Santo Domingo, el líder constitucionalista invitó entonces al pueblo a jurar que lucharía “por la vigencia de las libertades democráticas y los derechos humanos y no permitir intento alguno para restablecer la tiranía”. El pueblo respondió: “Juramos”. Caamaño dedicaría el resto de su vida a cumplir ese juramento.

Una persona se convierte en héroe cuando realiza hazañas extraordinarias que sirven para proteger al pueblo que representa. Eso y más hizo el coronel Caamaño durante los cinco meses en los que encabezó a los dominicanos más decididos para repeler los ataques de los invasores estadounidenses y de los entreguistas miembros de las fuerzas armadas dominicanas. Además, siguió siendo héroe después porque dedicó todas sus fuerzas a combatir el entronizamiento del neo trujillismo de Joaquín Balaguer.

Caamaño no fue de los héroes de ocasión que realizan algún hecho extraordinario y luego retornan al vulgar agobio de la rutina diaria. Como tampoco fue de los supuestos héroes que lucharon contra la tiranía para luego comportarse peor que el tirano, tumbando gobiernos mediante golpes de Estado y entregándose totalmente al invasor extranjero. El Coronel de Abril fue el héroe cotidiano, el de día a día y de siempre, que contribuyó a elevar la conciencia social de un continente.

El pueblo dominicano debe organizarse para celebrar los 80 años del nacimiento de Francisco Alberto Caamaño Deñó. Eso será el 11 de junio de 2012, dentro de exactamente un año. Debemos decirles a los políticos que basta ya de maquillar a Trujillo y de imitar a Balaguer en su estilo despótico de despreciar las leyes y la Constitución. Es tiempo ya de frenar las hipocresías y levantar la bandera de la constitucionalidad pura y simple. Nadie mejor que el recuerdo de Caamaño para estimular el cumplimiento de las responsabilidades patrióticas.

Para la fecha de ese aniversario, habremos elegido un nuevo Presidente de la República. No habrá  tomado posesión todavía pero durante largos meses sería candidato y pudiera influir durante su campaña para destacar las virtudes de ese gran dominicano. El coronel Caamaño Deñó fue un paradigma como el que nos presenta la historia universal para los héroes más formidables. Demostró cualidades patrióticas y morales que Balaguer y los gobiernos posteriores violentaron reiteradamente tratando de disminuir el fervor patriótico en el seno del pueblo.

Con sus valientes actuaciones, Caamaño puso en evidencia a los políticos oportunistas que nunca asumieron riesgos ni sacrificaron algo para favorecer a los irredentos de esta injusta sociedad. Asimismo, representó ante las fuerzas armadas la imagen de lo que esa institución debía ser y cómo debía actuar para ganarse el respeto y la credibilidad de quienes habitan la patria que están supuestos a defender.

Luego de los doce años de gobierno del déspota Balaguer en 1978, cada 16 de febrero, gran cantidad de niños, adultos y envejecientes lanzaban flores al mar y a los ríos en homenaje a Caamaño y sus compañeros asesinados durante el levantamiento guerrillero de 1973. Ya el pueblo se había enterado sobre el destino de sus restos. A la vuelta de Balaguer al poder en 1986, inició una campaña para desmitificar la imagen del Coronel de Abril y Comandante de Caracoles. En base a argucias que convencieron a los más ingenuos, la tradición de lanzar flores a las aguas fue suspendida luego de ocho años de espontáneos homenajes.

Tenemos todo un año para preparar la celebración de los 80 años del nacimiento de Francisco Alberto Caamaño Deñó. Así podríamos poner en evidencia a los aberrantes políticos que quieren parecerse a Balaguer, así como a los que lo consideran padre de la democracia dominicana. Caamaño es mejor imagen de los símbolos nacionales que los políticos rapaces que nos desgobiernan.

Por encima de todos los farsantes, Caamaño vive.

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