Nacionales Sociedad

Presencia de África en pensamiento universal

Africa
Escrito por Debate Plural

Delia Blanco (Hoy, 16-7-11)

 

Con motivo de la celebración mundial en este año 2011, de “Las herencias humanas y originarias del continente africano”, en Santo Domingo será celebrada la conferencia internacional “Presencia de África en el Caribe, Las Antillas y los Estados Unidos” que tendrá efecto del 18 al 20 de julio en FUNGLODE.

Hasta este momento tendremos en el país unos veinte expositores nacionales e internacionales que aportarán sus ideas y experiencias sobre este importante tema. Además, el evento nos aportará la elaboración de un video que contribuirá con la memoria histórica de la cultura africana, que conforman rasgos y elementos importantes de la cultura nacional.

También, el público asistente disfrutará de una presentación artística de la consagrada cantautora Xiomara Fortuna; de los congos de Villa Mella y otros grupos afines, coordinados por el investigador Dagoberto Tejeda. En estas manifestaciones culturales apreciaremos aspectos de la música africana presente en el ambiente folklórico nacional.

Todas las exposiciones presentadas en el evento, serán publicadas en un libro que  se pondrá a circular después de la conferencia, y que será un gran aporte para las actuales y futuras generaciones.

La exhibición durante la conferencia de algunos capítulos de la serie documental “Black in Latín América” de profesor Louis Gates, de Harvard University, que actualmente se difunde con notable éxito en la televisión de Estados Unidos.

Nuestra participación en el evento, como antropóloga, crítica literaria,  y especialista en artes visuales y del Caribe, la abordaremos desde nuestra experiencia generacional como egresada de La Universidad Sorbonne, donde debatimos el pensamiento de los maestros que sembraron la semilla de la africanidad en otros continentes.

Podemos decir que,  la presencia de  África  en el  Caribe, ganó  sus espacio  de  reconocimiento  y de integración  en los procesos de las  identidades  nacionales  después de  acontecimientos  políticos  y  sociales,  que  permitieron  asumir  a  África  como  un continente integral, que, a  partir de  los años 50, del  pasado siglo XX, lanzó sus voces y sus intelectuales en el concierto de la  descolonización y de la búsqueda de construcción de movimientos nacionales, imponiendo un diálogo con  el mundo de la  post  guerra, en el despertar  de los  países  en vías  de  desarrollo.

En el  Congo, colonizado  por Bélgica, en Senegal, Malí y Camerún, colonizados  por  Francia, se levantaban las ideas libertadoras de Patricio Lumumba, Léopold Sedar Senghor, abriendo las dinámicas de las independencias.

Estos  libertadores y negociadores de soberanías eran grandes intelectuales con pensamiento  y formación  académica   que  sorprenderían al  mundo  en el  Primer  Congreso  de los Intelectuales  y Artistas  Negros,  que se celebró  en la Universidad de La Sorbonne, París, en 1956. Esta fecha marcó  un  giro  fundamental en el  pensamiento occidentalista y colonial, pues, entre los  presentes citamos a: Aimé  Césaire, Léopold Sédar Senghor, y, Jacques StéphenAlexis, es decir: un africano, un haitiano, y, un martiniqueño, quienes lanzarían  al  mundo un  Primer  Encuentro de un Diálogo del Caribe  y  de las Américas  con África,  desde la  perspectiva del derecho de los  pueblos a manifestar  sus culturas su creatividad  y sus identidades con conciencia de lucha  contra el hegemonismo, el colonialismo  y el racismo.

Podemos decir,  que  la  afrodescendencia  se puso en pie  en la  Universidad  de La  Sorbonne, en París, con un tono de  unión entre occidentales conscientes  como significó en el movimiento la  presencia de  Jean-Paul Sartre, y de la mayoría de los  filósofos  humanistas democráticos de  aquellos  años.

Ante todo, se trataba  de aportar una reflexión  compartida entre  africanos, caribeños  y  afroamericanos, para entender  las descolonización dentro de una  perspectiva de diálogo, que evitara la violencia  y  las  guerras de independencia. Aquí, se  hizo un llamado claro y preciso al diálogo en la  voz  de  Léopold Sédar  Senghor y de Aimé Cesaire, quienes mantuvieron siempre  una dinámica de intercambios  y negociaciones  con  las metrópolis  europeas. Ellos  fueron  los grandes pacificadores, los constructores de un  diálogo incesante  y de una diplomacia de entendimiento con el mundo occidental, sin  perder el timón de sus reivindicaciones,  ni sus convicciones de lucha  por la igualdad y contra  el racismo.

Gracias a Senghor  y a  Césaire,  y a otros, como el poeta  afro americano Hughes  y el  guyanés Damas, se trataba  ante  todo,  de integrar  a  África en el campo de la libertad y de la  soberanía,  y de establecer un diálogo  con  los descendientes de las  diversas diásporas de África en las  Américas,  y en el Caribe.

Este encuentro  tuvo  por trascendencia, el acercamiento de Haití con  el pensamiento  africano progresista, que logró condenar entonces, en  la voz  de Jacques Stephen Alexis  la dictadura  de  Papa Doc, que se encaminaba  hacia una conceptualización del “noirisme”, como un instrumento ideológico populista  para imponer  su autoritarismo dictatorial.

En este  congreso, se puso de manifiesto el concepto de la “Negritude”  como un valor  universal que entraba según  las palabras de  Senghor, en el concierto  de las  civilizaciones  universales.

Debemos considerar, que en ese momento, tanto  Césaire  como   Senghor, y, Alexis, estaban  en pleno  apogeo  y fecundidad de sus obras poéticas  e históricas fundamentales,  y que  en  el  grupo  Renaissance de Harlem, New York, en el Centre d Art de Haití, así como, en el grupo  Aborigen de Cuba, circulaban  las ideas  éticas y estéticas de la negritude; que  indiscutiblemente, desde el Caribe, en su diálogo  con la poética  senghoriana, abrían  un nuevo pensamiento, de una estética  que alimentó  y sigue  alimentando la creación  literaria  y  visual  de todo el Caribe- sin  fronteras lingüísticas- pero,  en muchos  casos  con  unos  esquemas de  belleza  y de  creatividad  que vienen de  ese  encuentro  trascendente del   pensamiento africano  contemporáneo,  con  el pensamiento caribeño.

En  Cuba, Lydia  Cabrera, hizo un trabajo de investigación  fundamental sobre  la herencia  de  la religiosidad  animista  en la  santería  cubana, una investigación  y un conocimiento ritual considerable, que la  etnóloga publicó en su  libro El Monte,(19549), re-editado en  Cuba recientemente,  y que significa ser una  obra  fundamental  sobre  los códigos  ce las  creencias  populares.  Sin ese  acercamiento a la  mística  africana, que  Cabrera  dejó y aportó, muchos de los poetas  cubanos  contemporáneos  y muchos  creadores  visuales, no  hubiesen  adentrado la fuerza  del  sincretismo  que  se inscribe  en  sus   obras. Además, sin  ese interés  profundo  por la  fusión de la  africanidad  con la caribeinidad, tampoco  Lydia  Cabrera nos hubiese podido ofrecer la primera traducción al español de  Cuadernos  del retorno  al país natal” de Aimé Césaire, en su edición excepcional cubana, con  ilustraciones del maestro Wilfredo Lam.

Definitivamente, este congreso nos permitirá reflexionar nuevamente, estudiar y revisar la trascendencia del legado de África, continente de pensadores grandes y universales como Patricio Lumumba, como el presidente senegalés Léopold Sédar Senghor Sengor, así como de Nelson Mandela, el libertador de los ghettos y del apartheid. Todos estos hombres han sido y serán los integradores por una ciudadanía democrática, obviando color de la piel y criterios religiosos. De sus frutos en este continente, hemos tenido a Martin Luther King, quien al precio de su vida abre el camino de la convivencia cívica en Estados Unidos, y segura estamos de que también este legado permitió el primer presidente negro para esa nación: Barak Obama.

Trasladándonos a República Dominicana, como he dicho en muchas ocasiones, esta cita de la Afro-descendencia es una gran oportunidad de inventariar y retomar la riqueza de la multiculturalidad dominicana en sus matices afrocaribeños, que podemos visualizar en escritores, poetas e investigadores como Francisco Domínguez Charro, Aída Cartagena Portalatín, Manuel Rueda, Carlos Esteban Deive, Marcio Veloz Maggiolo, Norberto James, Mateo Morrison, Manuel del Cabral, Carlos Andujar, Soraya Aracena, y otros que se nos pueden escapar a la memoria. Estos dominicanos nos han donado obras que son verdaderas fuentes reveladoras de una ética y una estética africana envuelta en la dominicanidad.

No queremos concluir sin mencionar los creadores plásticos que han respondido al pensamiento de la afro descendencia, como Darío Suro, Jaime Colson, Ada Balcácel, Silvano Lora, Soucy Pellerano, entre otros de igual importancia por sus aportes.

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