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Los senadores no pueden aumentarse sus ingresos sin violar la Carta Magna

Senado de la Republica Dominicana
Escrito por Debate Plural

Juan Bolívar Díaz (Hoy, 14-8-10)

Si se da crédito a lo dicho por el secretario general del Partido de la Liberación Dominicana, Reinaldo Pared Pérez, la primera reivindicación de los senadores que toman posesión mañana, 31 de ellos  de su mismo partido y el restante un aliado devoto que está consultando a la Virgen de La Altagracia si se juramenta en el cargo, podría ser elevarse el salario para corregir una distorsión.

Según lo dicho  por el presidente del Senado a la estelar periodista Esperanza Ceballos, los senadores sufren una grave injusticia que debe ser corregida, al ganar 50 mil pesos menos que los diputados. Trascendió que algunos querían corregirla al concluir la reciente legislatura.

Tal vez porque alguno advirtió el texto del artículo 140 de la flamante Constitución proclamada el 26 de enero pasado, el cual dice: “Ninguna institución pública o entidad autónoma que maneje fondos públicos establecerá normas o disposiciones tendentes a incrementar la remuneración o beneficios a sus incumbentes o directivos, sino para un período posterior al que fueron electos o designados. La inobservancia de esta disposición será sancionada de conformidad con la ley”.

Como se puede observar, ese texto no deja duda y seguro será invocado por algunos que, como Pared Pérez, fueron de los arquitectos de la flamante Constitución, y evitarían que se convierta en otro “simple pedazo de papel”, como las 37 precedentes. Aunque es extraño que el reputado abogado no se haya referido a ese “imprudente artículo”.

Así pues hasta prueba en contrario los legisladores no podrán aumentarse sus remuneraciones sin violar la Carta Magna. Aunque no se descarta que encuentren alguna forma de interpretarla, como que todavía no se ha aprobado la ley que sancione esa inobservancia.

Otra podría ser una indexación de la inflación de los últimos años, que según el léxico fiscal de actualidad no es un aumento. O simplemente aplicarlo a los beneficios adicionales de los senadores.

Parece cierto que en el sueldo formal los diputados reciben más que los senadores, 175 mil a 125 mil mensuales. Pero hay “reivindicaciones” que no disfrutan los primeros. Los senadores reciben además 50 mil como gasto de representación, 25 mil por viáticos, 25 mil para hospedaje, y con asistir a 8 sesiones y a 5 reuniones de comisiones cada mes redondearían otros 40 mil pesos. Y no es tan difícil, fíjense que sería 2 jornadas de trabajo al mes, sin horario fijo.

Así las cosas, los senadores tienen un ingreso nominal de 265 mil pesos al mes, aparte de las asignaciones de 289 mil pesos para pagar personal en su oficina central, 142,500 para empleados en su oficina provincial y 190 mil para pago de servicios. Todos esos renglones totalizan 886 mil 500 pesos mensuales.

Si se le suman los “fondos para asistencia social”, (Barrilito), que promedian 598 mil 750, en proporción a la población representada (el mínimo de 420 mil y máximo 900 mil pesos por mes), el senador promedio sale a un millón 785 mil 250 mensuales.

Pero todavía habría que sumarle lo que cuestan los choferes y personal policial y militar que sirve a cada uno de ellos, pagados también por el Senado, lo mismo que gastos de teléfonos, pasajes al exterior y una exoneración impositiva de un   vehículo cada dos años que la mayoría vende por cientos de miles de pesos.

Como los senadores quieren igualarse sus sueldos nominales con los diputados, podría ser justo que éstos a su vez quieran igualarse los demás ingresos, por ejemplo cambiar sus “cofrecitos sociales” de 50 mil por un barrilito promedio de 598 mil.

Todo eso en un país donde el 88 por ciento de los empleados formales ganan menos de 25 mil pesos al mes, sin ninguna otra compensación, y el 60 por ciento menos de 10 mil pesos.

Donde el salario de más de la mitad de los servidores públicos, incluyendo los municipales,  está en 5 mil pesos o menos. Donde hace dos años el presidente Fernández dispuso que las pensiones del Estado fueran elevadas a un mínimo de 5 mil pesos, que es lo que reciben millares de maestros, enfermeras y otros que sirvieron al país durante tres y cuatro décadas.

No hay dudas, los nuevos “representantes del pueblo” tienen una buena agenda para iniciar sus labores con reivindicaciones salariales. ¡Manos a la obra carajo!

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