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Ya no hay un Hitler en el mundo; ahora los Hitlers son Francia, Alemania, Estados Unidos e Israel

Procusto
Angel Moreta
Escrito por Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

 

Rusia luchó en la segunda guerra mundial contra el totalitarismo hitleriano y el fascismo italiano y contribuyó en forma determinante con la derrota de ambas corrientes durante ese acontecimiento histórico.

Sacrificó 30 millones de ciudadanos rusos, entre soldados y civiles; acogió y protegió una población de más de 25 millones de judíos, niños, adultos, envejecientes y mujeres  que huían de las persecuciones racistas y étnicas y encontraron en Rusia un hogar, calor humano y protección civil.

Miles de judíos son hoy rusos, y agradecen la protección que esa gran potencia dio al pueblo judío. Sin embargo, Occidente, a saber, principalmente Francia, Alemania, Estados Unidos e Israel, son hoy enemigos de ese gran pueblo solidario y doliente con la tragedia racial que Hitler llevó a cabo en el mundo contra el pueblo judío.

Los gobiernos de esos países occidentales, a partir de los años 2014, cuando se produjo la separación de Crimea y Sebastopol con respecto a Ucrania, se organizaron como enemigos encubiertos y a veces declarados contra Rusia; se propagó ampliamente y se propaga  hasta hoy por los medios de comunicación la rusofobia; y en esos países se divulgan a través de dichos medios hegemónicos grandes mentiras y gigantescas distorsiones de la verdad en contra del gobierno y del Estado ruso.

 La rusofobia se extiende hasta hoy, como filosofía y actitud de vida, con el incremento de las sanciones económicas que la Unión Europea ha propiciado y arreciado como política de Estado contra la economía y la sociedad de ese país.

Occidente ha sido extremadamente malagradecido con Rusia que ayudó, repetimos, a la derrota de la entente Hitler-Musolini y Japón. El caso más conmovedor en los últimos años lo constituyen las invasiones a Irak, Libia, Siria y Afganistán, donde occidente ha destruido a esos países, incluyendo Yemen. Con un celo imperialista, pretendieron que Rusia no ayudara ni se solidarizara con Siria; sin embargo, a partir de 2014 Rusia asumió una postura decidida, política y militar, en favor de ese país destrozado por Estados Unidos y sus políticas criminales imperiales.

Pero la decisión rusa está llegando hasta las últimas consecuencias desde el punto de vista estratégico y militar en contra del terrorismo financiado por Estados Unidos y ayudado por Francia, Alemania e Israel, en defensa de la integridad territorial y la soberanía de ese país del Mediterráneo, que pidió ayuda a Rusia como un último recurso para defenderse de la conspiración internacional  de esos países y del terrorismo representado por grupos criminales como Al Qaeda, el Frente Al Nusra y la llamada eufemísticamente “Oposición Moderada”.

A partir de la participación de la Federación Rusa en Siria y antes de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, en noviembre 2016, se produjo un fenómeno excepcional, y que representó el fin o la muerte del mundo llamado unipolar, para darle paso a un mundo multipolar formado por tres potencias: Rusia, China y Estados Unidos. El fin del mundo unipolar es una victoria de la humanidad, un triunfo de los valores humanos en la historia mundial.

Ya el imperio norteamericano no tiene prácticamente nada que buscar en Siria; y si Rusia no ayudó a Irak y Libia como lo hace ahora con el país persa, fue por causa de que todavía no se encontraba recuperada totalmente como lo está hoy, como potencia militar, económica y política. Esta vez la potencia rusa, en alianza con China e Irán, tiene capacidad y armamentos para impedir el descuartizamiento alegre de Siria, lo que no pudo hacer, lamentablemente, en el caso de Libia e Irak…

La grandeza rusa viene de siglos atrás; sin Rusia, Occidente no hubiese podido salir triunfante de la segunda guerra mundial y de las garras del nazismo y el fascismo.

Hoy la sociedad occidental, Francia y Alemania principalmente, planifican la rusofobia, y estructuran el totalitarismo y la dictadura, y aborrecen los contingentes de migrantes africanos que llegan a Europa como consecuencia de las guerras imperiales criminales que Estados Unidos ha llevado en los países que hemos mencionado más arriba.

Se destacan, el genocidio de Israel contra los pueblos palestinos y la Franja de Gaza; el totalitarismo, las invasiones armadas, los crímenes selectivos de la CIA en el mundo; el saqueo de los recursos naturales y de las riquezas minerales y patrimoniales, y de los hidrocarburos; se destacan también las dictaduras y las acciones de OTAN, FMI, Banco Mundial y  Banco Europeo.

La Unión Europea  y Estados Unidos se preparan cada día más para una guerra nazista y fascista, acompañada de ideologías totalitarias que se apoyan mutuamente en un plan estratégico contra Rusia, China, Irán y otros países con intereses que defender a favor de los pueblos victimizados por el imperialismo en el mundo.

Hoy los inmigrantes son rechazados, maltratados y estigmatizados; y en relación con los crímenes contra afrodescendientes en Estados Unidos existe la mayor y más repugnante impunidad. Esto ha llevado a niveles de lucha de clases en el mismo seno de la vida norteamericana, ocurriendo situaciones nunca vistas en el pasado; y de ahí la victoria electoral de un personaje como Donald Trump.

También cabe destacar las declaraciones perversas y los decretos de Obama contra Venezuela, utilizando la plataforma desnaturalizante de la información, mediante los medios de comunicación hegemónicos entregados totalmente al odio, la violencia irracional, el totalitarismo y al mundo unipolar, todo contra la liberación de la humanidad. Los decretos de Obama constituyen una asqueante y sucia declaración de guerra contra un país que no tiene posibilidades para poner en peligro la seguridad de Estados Unidos.

Pero la humanidad logrará su liberación de las élites imperialistas europeas y norteamericanas; élites asesinas, repulsivamente eurocéntricas y criminales, armamentistas, que permiten los grandes crímenes contra la humanidad, tales como el genocidio, el odio racial, la discriminación étnica, el asesinato impune de afrodescendientes en Estados Unidos, violencia social, pobreza, odio, robo, lavado de activos provenientes del crimen, trafico nacional e internacional de drogas, todo producto de una mentalidad nazi y de una postura transgresora de los principios proclamados hace más de 70 años en la Carta de Naciones Unidas.

No fue Rusia que invadió a Nicaragua, Granada, Panamá, República Dominicana, Haití, Cuba, Irak, Libia, Afganistán, Yemen; ni la que derrumbó los gobiernos de Allende, Dilma Rousseff, Lugo, Celaya y otros tantos. Tampoco la que protegió las dictaduras férreas y asesinas latinoamericanas.

Y si de democracia hablamos, Crimea se adhirió a la Federación Rusa mediante un referéndum en donde el 90 % apoyó la idea de renunciar a Ucrania.

La verdadera liberación del imperio será pronto un resultado de las luchas de nuestros pueblos contra Occidente hipócrita y Estados Unidos que pretende una hegemonía eterna y universal.

Acerca del autor

Angel Moreta

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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