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La amenaza comunista, excusa para intervención

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Escrito por Debate Plural
Dalton Herrera (Listin, 28-4-16)

 

A 51 años de la segunda intervención estadounidense en territorio dominicano, las heridas aún no cicatrizan. Cada fecha conmemorativa es propicia para recordar a los caídos en combate, y al mismo tiempo, rendir los honores correspondientes a los mártires de aquella lucha.

La “segunda Cuba” y la “protección de ciudadanos norteamericanos”, eran las justificaciones que el presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, argumentaba durante un discurso que se transmitía por televisión, momentos en que también su ejército masacraba con sus bombas de napalm al pueblo de Vietnam.

Lo cierto es que, cerca de 42,000 marines ensuciaron Quisqueya para neutralizar la revuelta que había estallado cuatro días antes en oposición al Triunvirato que se estableció en el poder, a raíz del golpe de Estado contra el gobierno constitucional del profesor Juan Bosch, el 25 de septiembre de 1963.

La complicidad de organismos internacionales, como la Organización de Estados Americanos (OEA), sirvieron de instrumento para consolidar la intervención de la primera potencia mundial.

La Fuerza Interamericana de Paz fue la punta de lanza orquestada por la OEA, en conjunto con aquellas dictaduras y gobiernos afines a los intereses estadounidenses.

La estructura de ese organismo estaba formada por dictadores como Castelo Branco, quien encabezó el envío de 1,250 tropas a República Dominicana en representación de Brasil; mientras que Oswaldo López Orellano, de Honduras, mandó a 250 soldados al suelo patrio; René Schick Gutiérrez, presidente títere de la dinastía Somoza, en Nicaragua, envió a 174 efectivos de su ejército; y por último, Francisco Orlich de Costa Rica, autorizó enviar a 20 agentes policiales. De esta manera diplomática y cínica se consumaba la segunda intervención estadounidense.

Las disculpas de la OEA

En agosto del año anterior, el actual secretario general de la OEA, Luis Almagro, pidió disculpas al país por lo que hizo ese organismo cuando en el año 1965 aprobó la intervención norteamericana, que dejó como resultado  miles de víctimas.

“Es importante asumir responsabilidades históricas; postular que determinados hechos del pasado no ocurran nunca más, no para reparar el pasado, sino para las generaciones venideras”, sostuvo en aquel entonces.

El grito de guerra

“¡Disculpe señor Embajador, pero seguiremos la lucha pase lo que pase!”… Fue el grito de guerra del hasta entonces coronel desconocido, Francisco Alberto Caamaño Deñó, al embajador estadounidense con sede en el país, William Tapley Bennett.

Caamaño se convirtió en el líder indiscutible de la Revolución de Abril, y fue nombrado Presidente Constitucional por Bosch, desde el exilio en Puerto Rico.

El resultado fue el desmantelamiento de las tropas de Wessin y la cobardía del militar y Presidente de facto, Pedro Bartolomé Benoit, de solicitar la “ayuda” de los estadounidenses para sofocar la revuelta.

Ante el descrédito popular de Benoit, Antonio Imbert Barrera asciende al poder con la influencia norteamericana como gobierno títere y paralelo al de los constitucionalistas, agudizando la matanza de dominicanos por las tropas invasoras.

Operación Lazo

El hecho más doloroso que se registró durante la intervención estadounidense tuvo fecha y lugar el 19 de mayo de 1965 en los alrededores del Palacio Nacional.

El coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, Juan Miguel Román, Euclides Morillo, Illio Capocci, José Domínguez y Ramón Távarez, cayeron abatidos por fuerzas invasoras cuando se disponían a ejecutar la “Operación Lazo” que consistía en la toma del Palacio.

El historiador y escritor Tony Raful escribió en su artículo “¡Fue dar la cara para siempre!”, que el presidente Johnson, según relata su esposa, no pudo dormir aquella noche, preguntándose cómo fue posible que las tropas norteamericanas mataran al coronel Fernández Domínguez.

Conclusión

Aquella guerra que tantas muertes produjo terminaría con la firma del Acta Institucional auspiciada por la OEA, entre Imbert Barrera y Francisco Alberto Caamaño Deñó para alcanzar la paz, tomando juramento el 3 de septiembre como nuevo Presidente interino, Héctor García Godoy. Ante estos acontecimientos, las palabras de Caamaño aún retumban en la conciencia dominicana. “No vencimos, pero tampoco ellos pudieron vencernos”.


CRITERIO SOBRE LA OEA DE EFEMÉRIDES PATRIAS

El presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, Juan Daniel Balcácer, había afirmado anteriormente que la OEA ha actuado abiertamente en contra de los intereses del pueblo dominicano y de sus facultades para gobernarse por sí mismo en función de su Constitución, citando el caso de la misión que envió al país en el año 1965, durante la Guerra de Abril de ese año. Sostuvo que en esa ocasión: “Intervino en nuestros asuntos domésticos para por medio de la creación de una llamada Fuerza Interamericana de Paz (FIP) legitimar la ocupación militar norteamericana que se produjo con el deliberado propósito de evitar el triunfo de uno de los movimientos democráticos más genuinos que tuvo el país en la segunda mitad del pasado siglo: la Revolución Constitucionalista de 1965”.

Expuso que la OEA, a decir de algunos especialistas, desde sus orígenes no ha hecho otra cosa que, en esencia, actuar como institución garante del esquema de seguridad hemisférica de Estados Unidos. En agosto del año anterior, el secretario de la OEA, Luis Almagro, pidió perdón de manera pública al país por la segunda intervención norteamericana.

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