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Almagro: contento con Danilo

Escrito por Debate Plural
Vinicio A. Castillo Semán (Listin, 22-2-16)

 El Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, ha declarado que se siente muy contento y está muy agradado por los avances que en materia migratoria, a su decir, ha experimentado la República Dominicana. Las declaraciones y el reconocimiento de Almagro representan la prueba máxima de que el presidente Danilo Medina y su gobierno cedieron ante las presiones externas que se le hicieron desde ese organismo hemisférico para que nuestro país no pudiera ejercer el soberano derecho de repatriar ilegales y tener un control estricto en su frontera con Haití.

Luis Almagro, que felicita a Danilo hoy, es el mismo que hace menos de un año, ante una acusación formal del Estado haitiano contra la República Dominicana, dijo en CNN que no podía haber dos naciones en una misma isla; que República Dominicana no podía ni tenía derecho a repatriar ilegales haitianos que no estuvieran inscritos en el Plan Nacional de Regularización de Extranjeros y mucho menos aquellos que dijeran que habían nacido en territorio dominicano.

Todos debemos recordar que el pasado 27 de febrero en la Asamblea Nacional el presidente Danilo Medina juró ante el pueblo que no habría prórroga del Plan Nacional de Regularización; que todo extranjero que no estuviera inscrito en dicho Plan tendría que regresar a su país.

 Fresco está en mi memoria el delirante y caluroso aplauso que recibió el presidente Medina de todos los legisladores e invitados presentes, cuando reivindicó y juró cumplir el soberano derecho de la República Dominicana a las repatriaciones.

Inmediatamente después del discurso del presidente Medina empezaron a circular las famosas guaguas de Migración; el Ministerio de Interior y Policía anunció facilidades para aquellos ilegales que quisieran retornar voluntariamente a su país; todos los dominicanos vimos esperanzados en que, por fín, habíamos llegado a una etapa de orden migratorio y de respeto a las leyes, como hacen todos los países civilizados del mundo.

Haití se movilizó internacionalmente para que República Dominicana no pudiera, como país libre y soberano, ejercer el derecho a las repatriaciones y fijar las reglas de su orden migratorio con control fronterizo. Almagro fue el mascarón de proa usado por las potencias para embestir a la República. El gobierno del presidente Medina engañó al país simulando una enérgica defensa frente a Almagro y la OEA, en la que se reivindicaba el derecho del gobierno a realizar las repatriaciones.

Se trató de un pulso decisivo para la soberanía dominicana.

La verdad que derrumba a los simuladores terminó imponiéndose; como dice el pueblo, la montaña terminó pariendo un ratón y el presidente Danilo Medina, metido en la aventura reeleccionista en ciernes (Quirino llegó como un rey al Aeropuerto Internacional de las Américas la noche del 27 de febrero para destruir a Leonel Fernández), terminó cediendo la soberanía.

Cero repatriaciones de haitianos ilegales, con lo cual dañó de manera irremisible el esfuerzo del Plan Nacional de Regularización; frontera abierta de par en par para los haitianos y fábrica gigantesca de identidades falsas, atribuyendo nombres y apellidos inventados a cientos de miles de ilegales.

El presidente Danilo Medina y su primer ministro Gustavo Montalvo entendieron que no podían involucrarse en la obtención de la reforma constitucional reeleccionista, enfrentando al mismo tiempo las presiones fusionistas de las potencias y de su mascarón de proa, Luis Almagro y la OEA. Para tranquilizar a la Comunidad Internacional con sus planes de perpetuarse en el poder violando la Constitución, con métodos espurios y antidemocráticos les otorgó lo que pedía Luis Almagro: que RD no pudiera ejercer derecho soberano a la repatriación y al control fronterizo.

Como la verdad a veces tarda pero siempre sale a flote, las declaraciones de Luis Almagro en Washington de la mano sonriente del canciller Navarro, quien fingió ante el país una supuesta indignación frente a este mismo personaje uruguayo, demuestran la traición del gobierno de Danilo contra la República.

Almagro tiene razones sobradas para estar contento con Danilo Medina y su gobierno. Nos entregó como país, en su afán de perpetuarse en el poder con la complacencia de la Comunidad Internacional. Le toca a la nación y al pueblo dominicano cobrar en las urnas esa traición, con un voto de castigo al candidato Danilo Medina Sánchez.

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