Economia Sociedad

La clase trabajadora de República Dominicana vive hoy peor que hace 50 años: se incrementa la pobreza

Obreros haitianos en construcciones del estado dominicano
Escrito por Debate Plural

Guarionex Rosa (Listin, 13-4-13)

El problema de los salarios en la República Dominicana, una especie de pesadilla recurrente para empleados y trabajadores es probable que esté retando la calidad moral del empresariado, salvo excepciones, y contribuyendo a la inmigración ilegal que satura al país.

Los salarios son tan bajos en la RD a todos los niveles que si fueran duplicados tanto el mínimo como los demás, la mayoría de los asalariados quedaría al margen de la canasta familiar diseñada por el Banco Central. Aquí no se habla de guardias y policías, cuyo caso es muy serio.

Al comparar la situación de hoy con la de hace cincuenta años la clase obrera vive relativamente peor, excepto los casos del transporte en todo el país, que ha cambiado a empresariado en el talante, pero con peores paz mental, entendimiento y muy malos modales.

En 1963 y años subsiguientes los empresarios mayoritariamente eran fieramente anticomunistas, muchos de ellos eran firmes adversarios del régimen de la época del profesor Juan Bosch, pero se sentaban en la mesa a discutir pactos colectivos de trabajo.

En La Manicera, que ha crecido mucho desde aquellos días, don Santana Bonetti y sus hijos se sentaban frente a Julio de Peña Valdez, líder sindical de izquierda, y siempre llegaban a acuerdos. En ese momento se consideraba a esa empresa como una de las mejores. Si el señor Bonetti no hubiese tenido una actitud razonable en el caso, un óleo con su rostro no adornaría la pared de una universidad de SD.

Los líderes de E. León Jimenes discutieron una vez las reclamaciones que hacía el sindicato de la entonces CASC, en Santiago, y tras firmar el contrato de condiciones de trabajo los obreros recibieron mayores concesiones que las reclamadas, como por ejemplo un plan de viviendas.

Del anticomunismo primitivo que no ocultaban los viejos empresarios, sus nietos, que manejan ahora muchos negocios familiares tienen su credo muy afirmado en el lucro absoluto y en lo que el papa Juan Pablo II denunció para conmoción mundial “capitalismo salvaje”.

Parecería sorprendente que la generalidad del nuevo empresariado educado en universidades dominicanas o norteamericanas donde aprendieron las enseñanzas de Adam Smith, no apliquen su prédica sobre la riqueza de las naciones, que se refería a toda la nación. De vivir ahora posiblemente postularía que la gente es la verdadera riqueza de.

Todos mal pagados
Los empleados del Gobierno, los trabajadores de las empresas y de los sectores financieros, los del sector agrícola y la construcción están todos mal pagados. Y esa situación prevalece cuando al parecer hay una campaña mediática para perseguir a los que ganan mejor, que esconde la defensa de intereses.

En el Gobierno hay salarios superiores, muy buenos y buenos que forman un círculo privilegiado de funcionarios en el Congreso, los bancos oficiales, las superintendencias y las llamadas Altas Cortes. El ingreso de la base del país no tiene nada que ver con ese sector afortunado.

Los dirigentes empresariales dominicanos están aferrados a la idea de que solamente sea aumentado el salario mínimo en menos de un 10%, mientras los dirigentes sindicales y los asalariados quisieran tener al menos un 30% del salario mínimo y alrededor del 20% en los otros. La oposición es una paradoja porque se cree que los aumentos salariales reactivarían la economía.

El mayor salario mínimo dominicano, que realmente tiene tres escalas dentro de la misma miseria, es menor que el que se paga en Maputo, capital de Mozambique, un país que quizás llegó al conocimiento de muchos por la mención que hizo del mismo José Francisco Peña Gómez, líder del PRD. En los años de 1970 Mozambique estaba en guerra.

Ahora, con una industria incipiente y luchando por salir de su enorme atraso le paga como salario mínimo a los obreros el equivalente a diez dólares norteamericanos por día, algo más que el mejor mínimo dominicano. En NY, una ciudad que está en la ilusión de los inmigrantes, se  paga a un ayudante de carnicero diez dólares la hora.

La ADP, el gremio de los maestros y al cual pertenecen muchos adherentes al régimen del presidente Medina, reclama un salario base de 15 mil pesos que con los incentivos por preparación y antigüedad en el servicio podrían alcanzar algo menos que el doble actual.

Las centrales sindicales CNUS, CTD y CASC entregaron hace días al Comité Nacional de Salarios una propuesta de aumento salarial  de un 30% para el sueldo mínimo y de un 25% para los demás. En su comentario de Las 7 Palabras en la última cuaresma el sacerdote Mario de la Cruz Campusano situó a la RD como uno de los países con mayor desigualdad.

El sector financiero y los minoristas no escapan de la situación de bajos salarios como cosa general. Los clientes que pagan a los cajeros ignoran que los salarios que éstos reciben rondan los 15 mil pesos más o menos pese a que por sus manos pasan millones diariamente. Trabajan regularmente parados, haciendo más ejercicios de piernas que una rutina de Félix Sánchez.

Cuatro instituciones de la sociedad civil denunciaron el jueves pasado, en la víspera del Día Nacional del Periodista, según publicó LISTÍN DIARIO, que los medios han abandonado la función informativa porque la han sustituido por el mero ejercicio económico, algo que suscitó reconcomio.

Los periodistas de la década de 1970 ganaban al ingresar a los medios mucho más que ahora cuando la moneda en la época estaba cerca del dólar. Además de su elevado rango moral, los periodistas que escribieron en El Amigo del Hogar recuerdan la generosidad del padre Tardiff al momento de valorar el trabajo.

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