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Sonia Pierre nunca quiso ver la intensa e inmisericorde explotación del pueblo haitiano, por parte de las élites mulatas

Sonia Pierre
Sonia Pierre
Escrito por Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

 

Los niveles de explotación económica y social del pueblo haitiano obedecen a una lógica de expropiación y de miseria, que mantiene en la pobreza absoluta, carente de lo indispensable para vivir, y afectado por el hambre y la desesperación, a las comunidades haitianas.

Hasta en las fotografías contenidas en los distintos informes internacionales, no todos carentes de objetividad, se percibe que la población infantil en la frontera de República Dominicana y Haití, en la llamada carretera internacional, se juegan la vida para pedir a los visitantes comida o cualquier dadiva, y en su desesperación, los menores corren kilómetros descalzos persiguiendo los vehículos de los trashumantes.

La explotación económica y social del pueblo haitiano representa un cuadro  indescriptible de una situación humana que llega a niveles espantosos.

Gobiernos de élites mulatas van y vienen; y ninguno resulta capaz de comenzar el despegue para el desarrollo del pueblo haitiano hacia más altos niveles de vida económica y social. Los responsables de esta situación, en un país intervenido por los países capitalistas hegemónicos, entre ellos principalmente el ex invasor y ocupante militar Estados Unidos de Norteamérica son los funcionarios de esos gobiernos que se ocupan primordialmente de realizar ventajosos negocios privados con dineros y fondos públicos.

Las élites haitianas, que ameritan ser denunciadas en el mundo entero, han saqueado al pueblo haitiano, que hoy supervive en medio del flagelo de la miseria y del hambre. Esas élites egoístas y grupos comerciantes y políticos, hacen negocios de importación de alimentos desde Miami, Estados Unidos; y trafican con mercancías y comestibles desde República Dominicana, formando emporios comerciales orientados a la especulación, al dumping y al agiotismo, con la complicidad de las altas esferas gubernamentales haitianas, las cuales depositan dineros y sacan de Haití sumas en dólares, provenientes de préstamos internacionales, donaciones y aportes solidarios extranjeros. Esos grupos políticos depositan y protegen en bancos europeos, norteamericanos, de Gran Caimán y República Dominicana, sus capitales mal habidos producto del enriquecimiento ilícito con la protección cómplice de los países capitalistas hegemónicos de economías neoliberales.

Son grupos de expoliadores y embaucadores, que extraen la sangre del pueblo haitiano día tras día; la mayoría de esos grupos económicos y políticos,  duvalieristas y ex-duvalieristas, y neoduvalieristas, pero en todo caso parte de la clase dominante haitiana, son grupos de funcionarios y comerciantes corruptos que viven de las consignaciones y del contrabando (buorguesie consignataire); y tienen mansiones y villas en Bávaro, provincias La Romana e Higuey, República Dominicana, haciendo también negocios, muchos de ellos fraudulentos y lesivos a la dignidad de la República Dominicana; y ofensivos a la seguridad y tranquilidad de ambos pueblos.

Negocios ambiguos y poco transparentes, producto de la guerra sucia o espùrea, sin niveles de competitividad comercial, que producen enriquecimiento ilícito mediante extorsión y fraude, contra el vecino pueblo de la nación haitiana, que merecen mejor suerte frente a la avaricia y la ambición política y económica de estos grupos mafiosos.

Son esos mismos grupos dominantes y hegemónicos, en complicidad con élites dominicanas, los que mantienen la explotación del pueblo haitiano, que se ve obligado a emigrar en masa hacia la República Dominicana y otros países del continente y de ello hablan varios estudios de la ONU sobre la pobreza en las mujeres haitianas, y de sus difíciles condiciones económicas y sociales.

Pero ni los países monopolistas y hegemónicos (Francia, Canadá y Estados Unidos); ni sectores dirigenciales del pueblo haitiano, son capaces de ayudar solidariamente al pueblo de ese país, pues solamente lo hacen la hermana República de Cuba y la Bolivariana de Venezuela, entre otros muy contados.

Esos grupos élites egoístas haitianos, son los que hacen propaganda internacional, con funcionarios del gobierno haitiano, contra República Dominicana, con el fin de echar sobre sus hombros todas las culpas de la explotación del pueblo haitiano, cada vez más intensa, y República Dominicana es tomada como chivo expiatorio de esas élites.

Es necesaria una política migratoria que definitivamente presente soluciones serias y honestas a los grandes problemas de ocupación del territorio nacional por inmigrantes haitianos ilegales, de manera masiva. Es necesario que el gobierno dominicano asuma una postura de denuncia internacional de estas élites explotadoras y delincuenciales;  y pequeños grupos haitianos cómplices que mantienen y expanden groseramente la miseria y la explotación en ese hermano país.

Pero está demostrado que el gobierno dominicano no tiene coraje para combatir, denunciar y poner en evidencia ante los ojos del pueblo haitiano y el mundo, el accionar egoísta, el robo y la explotación que practican tales grupos dirigenciales haitianos, que solo piensan en sus inversiones inmobiliarias en Miami, República Dominicana, Puerto Rico y otros países.

Élites que utilizan de mala fe una hábil diplomacia simuladora de doble moral, engañando al pueblo haitiano y al gobierno y al pueblo dominicanos.

La diplomacia conservadora dominicana, llena de miedo y de incapacidad, no es un ente apto para decir la verdad en los organismos internacionales y pronunciar a viva voz y sin miedo: “ustedes engañan y roban al pueblo haitiano y luego no quieren gastar para documentar a sus ciudadanos; el dinero que reciben para pasaportes y actas de nacimiento (Estado Civil), se lo embolsillan y carroñean, para llevárselos a Miami, República Dominicana, Gran Caimán y otros paraísos fiscales”.

Con una actitud como esta, estaremos siendo sinceros y ayudando al pueblo haitiano y al pueblo dominicano. El embajador de Haití admitió que su gobierno no ayudó con la documentación a sus ciudadanos (Listín Diario, 2/7/2015), ni con pasaportes ni con actas de nacimientos. Solamente entregaron 2,000 pasaportes.

El título de este artículo se refiere a la luchadora social Sonia Pierre, ida a destiempo, y quien creyó de buena fe que los objetivos de sus luchas estaban en República Dominicana y no en Haití… Sonia Pierre trabajó su solidaridad desde República Dominicana; nunca se planteó que el escenario era la sociedad haitiana. Esto lo comprendió Jacques Roumain, gran intelectual haitiano que fundó el partido comunista haitiano en 1922 en esa nación hermana (continuaremos).

Acerca del autor

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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