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Ex agentes encubiertos del FBI confiesan que ese organismo prepara, entrena e instiga actores para actividades terroristas en territorio de los Estados Unidos

Federal Bureau of Investigation (FBI)
Federal Bureau of Investigation (FBI)
Escrito por Debate Plural

Eric Lichtblau (The New York Times, 20/6/016)

El FBI ha incrementado significativamente su uso de instigadores en casos de terrorismo, al emplear agentes e informantes para que se hagan pasar por jihadistas, fabricantes de bombas, traficantes de armas o “amigos” en línea en cientos de investigaciones de estadounidenses sospechosos de apoyar al Estado Islámico, muestran registros y entrevistas.

Operaciones encubiertas, otrora vistas como un último recurso, ahora son usadas en casi dos de cada tres procesos involucrando a personas sospechosas de apoyar al Estado Islámico (EI o ISIS), un marcado aumento en sólo dos años, arroja un análisis de The New York Times. Se han presentado acusaciones contra casi 90 estadounidenses que se cree que están vinculados con el grupo.

Mientras que funcionarios del FBI dicen que tienen cuidado de no atrapar ilegalmente a sospechosos, sus operadores encubiertos distan mucho de ser simples espectadores. En investigaciones recientes desde Florida hasta California, agentes han ayudado a personas sospechosas de ser extremistas a adquirir armas, estudiar blancos para bombas y encontrar las mejores rutas a Siria para unirse al Estado Islámico, muestran los registros. Los funcionarios dijeron que como los medios sociales han dado a los extremistas un manto de anonimato, estos engaños —en línea y en persona— se habían vuelto cada vez más vitales para impedir ataques.

“No vamos a esperar a que la persona se movilice bajo su propia agenda”, dijo Michael B. Steinbach, quien dirige la rama de seguridad nacional del FBI.

Las autoridades antiterrorismo dijeron que el Estado Islámico había inspirado a partidarios a atacar rápidamente, incluso a días o semanas de su radicalización. A diferencia de las intervenciones telefónicas o los cateos, las operaciones encubiertas no requieren que un juez firme una orden.

Pero los abogados defensores, líderes musulmanes y defensores de las libertades civiles dicen que los agentes del FBI convencen a los sospechosos de decir y hacer cosas que de lo contrario no harían —en esencia, tender una trampa—.

“Están fabricando casos de terrorismo”, expresó Michael German, ex agente encubierto del FBI que investiga sobre leyes de seguridad nacional en la Universidad de Nueva York. En muchos de los últimos enjuiciamientos, dijo, “estas personas están a unos cuantos pasos de ser un peligro para Estados Unidos”.

Karen J. Greenberg, directora del Centro sobre Seguridad Nacional en la Universidad Fordham, en Nueva York, dijo que las operaciones encubiertas se habían vuelto la norma para el FBI en los casos más recientes de Estado Islámico.

“Creo que el FBI realmente está siguiendo el camino equivocado con muchos de estos casos de ISIS”, indicó. Registros del tribunal y entrevistas dan un vistazo de los agresivos métodos empleados.

En Rochester, Nueva York, un informante pagado se infiltró y llevó a un hombre sospechoso de ser extremista islámico, Emanuel Lutchman, a un Walmart en diciembre para comprar un machete, máscaras de esquí y cinchos para un presunto ataque terrorista en el fin de año. Como Lutchman, un mendigo mentalmente enfermo, no tenía dinero, el informante cubrió el costo de 40 dólares.

En el Estado de Washington, un informante pagó 1.100 dólares a Daniel Franey, un ex soldado, para que actuara como vigilante en varios viajes para comprar morrales llenos de armas de asalto para un posible ataque el verano pasado.

El FBI arrestó a los sospechosos y ha empleado técnicas similares para actuar legalmente contra docenas más. Algunos se declararon culpables; la mayoría espera juicio.

La dependencia tiene unas mil investigaciones abiertas y reportó que un “número significativo” de casos había implicado trabajo encubierto.

Registros del tribunal muestran que el FBI ha empleado operaciones encubiertas con mayor frecuencia desde que surgieron los primeros casos en marzo de 2014.

Sólo 30 por ciento de las primeras docenas de juicios hasta finales de 2014 parece haberse basado en operaciones encubiertas. Desde febrero de 2015, 60 por ciento se ha basado en este tipo de operaciones.

 Funcionarios del FBI dijeron que cualquier incremento se debió a un grupo más grande y más peligroso de sospechosos. Con frecuencia, los blancos atraían la atención del FBI por apoyar al Estado Islámico o el extremismo en medios sociales como Facebook o Twitter. El FBI informa que los agentes “peinan” estos sitios no como “policías del pensamiento”, sino para buscar a quienes consideran usar el terrorismo.

En muchos casos, los operadores permiten que los complots se desarrollen hasta que un sospechoso adquiere un arma, por ejemplo, o compra un boleto de avión a Turquía en ruta a Siria.

Una investigación que concluyó el mes pasado en Miami siguió este patrón. El FBI recibió noticias de que James Gonzalo Medina, un musulmán converso que también se hace llamar James Muhammad, podría haber estado considerando atacar una sinagoga, muestran los registros.

Se abrió una investigación de Medina en marzo. En una reunión con un informante encubierto, Medina culpó a un amigo de querer hacer volar una sinagoga; pareció distanciarse de la idea.

Cinco días después, cuando Medina conducía con el informante del FBI en un suburbio de Miami, señaló hacia una sinagoga. El agente sugirió atacarla durante una festividad judía dos semanas más adelante. “Ése sí será un buen día para ir y bombardearlos”, respondió Medina.

El informante presentó a Medina con un agente encubierto, quien preguntó a Medina por qué quería hacer volar la sinagoga. Contestó que deseaba perpetrar el ataque y adjudicarse la responsabilidad a nombre de “ISIS en Estados Unidos”.

“Tienes que estar seguro, hermano”, le dijo el agente. A fines de abril, el agente le dio la bomba a Medina, que era inerte. Los dos hombres condujeron hacia la sinagoga. Luego de que Medina se bajó del auto con la bomba, fue arrestado.

 Las autoridades dijeron que les dan una “salida” para que den marcha atrás. Los engaños han dejado recelosos a muchos líderes musulmanes. En mezquitas en Oregon, los imams alertan sobre informantes del FBI y advierten “que hay entre nosotros personas que no son de nosotros”, dijo Tom Nelson, abogado musulmán en Portland.

“Eviten al FBI como a la plaga”, dijo.

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