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Estados Unidos atrapado en su propia red

bandera Estados Unidos
Escrito por Debate Plural
Bandera de los Estados Unidos

Bandera de los Estados Unidos

Debateplural.com, comparte con sus lectores el interesante artículo de la periodista Natasha Vásquez, titulado «Estados Unidos atrapado en su propia red», publicado en el portal Sputniknews.com, de fecha 22 de octubre del año 2015. 

Como cada año desde 1992, el próximo 27 de octubre la Asamblea General de la ONU  someterá a la consideración de sus 193 miembros un proyecto de resolución que condena el bloqueo estadounidense a Cuba.

Con cada una de estas votaciones ha ido creciendo el apoyo a esa iniciativa, desde un modesto apoyo inicial de 59 países a los resultados abrumadores de los últimos años, con 188 a favor y solo dos en contra: los propios Estados Unidos y su acólito Israel.

Pero la pregunta es ¿qué pasará esta vez? Con un proceso de normalización de relaciones en marcha, con embajadas a ambos lados ¿Cuál será la posición de EEUU ahora?

Los propios líderes norteamericanos han reconocido ya en varias ocasiones que este cerco comercial, económico y financiero ha sido una política inútil. Impuesto por Estados Unidos a Cuba desde el 7 de febrero de 1962 ostenta el triste récord de ser uno de los más duraderos de la historia.

Unos siete millones, más de la mitad de los cubanos, han nacido bajo sus leyes y sufrido sus consecuencias. Según datos del Gobierno de la isla, las pérdidas materiales en sectores como la salud, la educación, la cultura, o la inversión extranjera, se estiman en la astronómica cifra de más de 1.112.534.000.000 dólares.

Con los nuevos aires que soplan entre Washington y La Habana, todo parece indicar que el fin del bloqueo está cercano. Recientemente, en el debate general de la Asamblea, el propio presidente Barack Obama se sumó a los 47 jefes de Estado, de Gobierno y cancilleres que reclamaron su fin.

«Estoy convencido de que nuestro Congreso acabará de forma inevitable levantando el embargo que no tiene ya más sentido», dijo Obama en una alocución insólita ante el mundo.

Pero no basta la voluntad del propio Presidente para eliminarlo, aunque sí tiene amplias facultades para vaciarlo de contenido. Con la entrada en vigor en 1996 de la denominada Ley Helms-Burton, el bloqueo se convirtió en ley, por lo que es el Congreso quien debe ponerle fin.

Algo se va moviendo ya en ese sentido. La secretaria de Comercio de EEUU, Penny Pritzker, viajó a Cuba recientemente con el objetivo explícito de analizar con la contraparte cubana «el alcance y las limitaciones de las medidas» tomadas ya por su Gobierno, entre las que se encuentran la eliminación de los límites en los montos de dinero para las remesas y la flexibilización de restricciones para el transporte, las telecomunicaciones y la banca.

Otras fuerzas empujan detrás, y no precisamente por bondad hacia los cubanos. Las grandes empresas ven un mercado casi virgen a pocos kilómetros de sus costas y comienzan a actuar.

Engage Cuba es un lobby o grupo de presión nacido recientemente con el objetivo de actuar en el Congreso para «derogar el prolongado embargo comercial y de viajes con Cuba», según el diario The Wall Street Journal.

Conformado por influyentes consultores y ex funcionarios del gobierno, tiene detrás el financiamiento de importantes empresas que se oponen a las sanciones, como la gigante agroindustrial Cargill, la distribuidora de productos para el hogar Procter & Gamble, Choice Hotels, Havana Group y la constructora de maquinaria pesada Caterpillar.

El sector de la agricultura ha sido de los más activos reclamando el fin del embargo, a través de la Coalición Agrícola de Estados Unidos para Cuba (U.S. Agriculture Coalition for Cuba, USACC). Otras entidades como la Cámara de Comercio de EEUU ponen su granito de arena, con la creación del Consejo de Negocios Estados Unidos-Cuba (U.S.-Cuba Business Council).

Hasta el estadounidense medio muestra cada vez más su interés por esta isla del Caribe. Aún sin desaparecer las leyes que prohíben el turismo, hasta mediados de este año más de 106.000 norteamericanos habían visitado Cuba aprovechando el resquicio que le dan 12 categorías ya autorizadas por su Gobierno.

En este nuevo escenario, Estados Unidos se debate en la paradoja de su voto, mientras el resto del planeta espera con curiosidad el resultado. «Es una decisión que compete, por supuesto, al Departamento de Estado, al gobierno de Estados Unidos. Yo voy a esperar al día 27 de octubre a ver qué va a ocurrir», afirmó en septiembre el canciller cubano, Bruno Rodríguez.

Los rumores de una posible abstención de la Casa Blanca circulan entre políticos y diplomáticos acreditados en las Naciones Unidas. Algunos medios de prensa se han hecho eco de declaraciones anónimas de funcionarios estadounidenses que aseguran que Gobierno del presidente Barack Obama está valorando esta opción.

Habrá que esperar al 27, pero el simple hecho de considerar la abstención no tiene precedentes, pues significaría de alguna manera que Washington se pone en contra de sí mismo, o más bien de la parte más recalcitrante de su propio Congreso, que aún rechaza levantar las leyes del embargo.

En estas circunstancias, el fin del bloqueo está cercano, pero de momento sigue en pie y lanzando sus últimos golpes. Como las multas millonarias a quienes se atreven a esquivarlo, entre ellos el gigante American Express y a los bancos alemán Commerzbank y francés Credit Agricole. Y seguimos siendo los cubanos de a pie los que sufrimos sus peores consecuencias.

Esperemos entonces que para octubre de 2016, ya no sea necesaria una nueva votación.

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